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14.07.2020

La historia de Hadla: desalojada por el Gobierno griego, fallece pocos días después

“Era como si nos estuvieran diciendo que fuéramos a la calle y nos suicidáramos”, relata su hija, Dalal, tras subrayar que su madre, una refugiada siria, no contó con la protección que tanto necesitaba: era parapléjica y sufría diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Nuestro equipo está prestando asistencia a los refugiados que se han quedado en la calle.
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“El 29 de mayo nos dijeron que debíamos abandonar el apartamento. Dos días después vinieron, nos pidieron la llave y nos dijeron que nos fuéramos a la calle. Les dije que mi madre estaba muy enferma, les mostré los informes médicos, pero nos dijeron que no podían hacer nada al respecto y que la orden venía del Ministerio.

Ya nos habían cortado la asistencia económica dos meses antes. Era como si nos estuvieran diciendo que fuéramos a la calle y nos suicidáramos. Mi madre estaba en un estado terrible; ni siquiera podía ponerse en pie por sí misma, tenía que usar una silla de ruedas y no podía ir sola al baño. Ya había sufrido múltiples ataques de corazón y también tenía alergias debido a sus problemas respiratorios. Su situación era extremadamente vulnerable.

No sabíamos qué hacer, no queríamos salir de la casa porque no queríamos poner en riesgo a mi madre, pero al mismo tiempo estábamos con la preocupación constante de que la policía viniera y nos echara a la calle.

Al final decidimos, para proteger a mi madre, llevarla al campo de refugiados de Schisto, donde mi hermano se alojaba en un contenedor con otras personas. La noche que llegamos vomitaba y no podía ni hablar. Estaba cada vez peor. Al día siguiente tuvo un paro cardíaco y falleció allí, en el contenedor.

Todavía estamos en el apartamento, pero continúan llamándonos y nos dicen que nos vayamos. No tenemos ningún lugar al que ir".

Dalal es la hija de Hadla, y es de Alepo, en Siria. Dejó el país junto a su familia después de que la casa de sus vecinos fuese bombardeada. Asumieron que si se quedaban allí acabarían corriendo la misma suerte.

Después de vivir en Turquía durante algún tiempo, Dalal y su familia decidieron cruzar el Mar Egeo, ya que en Turquía no podía acceder a los servicios básicos y la atención médica que su madre precisaba.

Su esposo también estaba gravemente herido, su cuñado había sufrido una amputación y ella acababa de tener un bebé, así que todos necesitaban servicios especializados.

Después de pasar un tiempo en la isla de Chios, finalmente fueron trasladados a un alojamiento seguro en Atenas debido al delicado estado de salud de la madre de Dalal. Sin embargo, y a pesar de haber recibido el estatus de refugiados, la familia recibió la notificación de desalojo.

El 2 de junio de 2020, después de recibir múltiples amenazas y notificaciones, la madre de Dalal, Hadla, cuyas afecciones médicas estaban siendo tratadas por nuestros compañeros, fue llevada por su familia al campamento de Schisto, en las afueras de Atenas, donde uno de sus hijos compartía alojamiento en un contenedor con otras 12 personas.

El 4 de junio, dos días después de haber llegado, Hadla sufrió un paro cardíaco y murió. Tenía 59 años.

Hadla era paciente de nuestro centro de cuidado diurno en Atenas. Tenía diabetes y padecía enfermedades cardiovasculares. Debido a su delicado estado de salud, era su hija Dalal quien acudía de manera regular a la clínica para recoger sus medicamentos.

Nuestro equipo está prestando asistencia a los refugiados que se han quedado en la calle.