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12.11.2012

Guatemala tras el seísmo

Durante las primeras diez horas que prosiguieron al terremoto de magnitud 7,2 registrado el miércoles 7 de noviembre en la costa del Pacífico en Guatemala, un equipo multidisciplinar de Médicos Sin Fronteras (MSF) evaluó las necesidades médico-humanitarias de la población en San Marcos, la región más afectada.

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La evaluación realizada en el Hospital de San Marcos mostró que los daños estructurales en el edificio fueron limitados (techos falsos, estanterías, etc.). El número de heridos atendidos por la institución superó el centenar, la mayoría provenientes de las zonas aledañas al municipio. La disponibilidad de medicamentos estaba asegurada y los pacientes traumatizados fueron, en su mayoría, atendidos y dados de alta.

Sin embargo, MSF pudo identificar deficiencias en cuanto al suministro de agua que persisten al día de hoy, así como la disrupción de servicios básicos en estructuras primarias de salud por el colapso de sus infraestructuras o por falta de medicamentos básicos. Por este motivo, la organización distribuyó gratuitamente medicamentos en los centros de salud pertenecientes a los municipios de Esquipulas Palo Gordo, San Cristóbal Cucho, El Quetzal y La Reforma, ubicados al este y sur del Departamento de San Marcos.

Primeros auxilios psicológicos
El equipo de primera repuesta de MSF realizó talleres de formación en identificación de sintomatología de salud mental en reacción al desastre, y de capacitación básica en primeros auxilios psicológicos para profesionales de salud. El personal de psicología también facilitó una primera atención a personas con crisis de ansiedad.

Actualmente el equipo evalúa las posibles necesidades de salud en los Departamentos de Quetzaltenango y Retalhuleu y monitorea la capacidad de respuesta de instituciones de salud locales.

Al día de hoy, MSF ha enviado 200 kits de higiene destinados a las personas albergadas en Quetzaltenango y evalúa la posibilidad de reforzar el suministro de agua en el lugar.

Esta intervención busca asegurar las condiciones de higiene y descanso de las personas albergadas en tres estructuras de refugio, disminuir la probabilidad de transmisión de enfermedades diarreicas, y limitar la incidencia de infecciones respiratorias.

MSF trabaja en Guatemala desde 1984.

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