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04.11.2015

Proyecto pediátrico en Guinea-Bissau: tratar a los niños lo más pronto posible

Durante los últimos seis meses, Paula Fernandes ha coordinado el proyecto que MSF lleva a cabo en Bafata, Guinea-Bissau. A continuación, Paula resume el trabajo de la organización en seis palabras.

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Pediatría. Guinea-Bissau tiene uno de los peores indicadores de salud infantil del mundo. Por eso desde hace 11 meses, Médicos Sin Fronteras (MSF) está trabajando en el hospital de referencia de la región Bafata. Cuando llegué a Bafata en marzo de 2015, la pediatría del hospital tenía capacidad para 22 camas y muchas estaban desocupadas. Ahora, hay 53 camas y casi siempre están todas llenas. Este cambio se debe seguramente a que la comunidad tiene más información sobre los servicios gratuitos que se ofrecen en el hospital y ha comprobado que los niños reciben una buena atención, por eso los traen. Sin embargo, los niños llegan muchas veces demasiado tarde, cuando ya están muy graves. Estamos intentando trabajar con la comunidad para sensibilizar a los padres y cuidadores sobre la importancia de llevar el niño para que reciba atención médica lo antes posible, sobre todo durante la estación de lluvias cuando los casos de malaria aumentan significativamente.

MSF también trabaja en tres centros de salud en las áreas de salud Tantan Cossé, Sare Bacar y Contuboel y queremos trabajar en tres más. El objetivo es estar lo más cerca posible de la comunidad, del niño cuando enferma, para poder prestar atención médica tan pronto como sea necesario.

Acceso. La falta de acceso a la salud es una de las problemáticas que vemos en el proyecto. Todos los servicios que ofrece MSF son gratuitos, sin embargo, el sistema de salud de Guinea-Bissau se basa en un sistema de recuperación de costes, y los enfermos tienen que pagar por todos los servicios: consultas, pruebas, medicamentos, etc. Para niños menores de 5 años, la atención es gratuita porque está financiada por diferentes donantes. Pero aun así, los padres y cuidadores tienen que superar muchas barreras antes de llevar a sus hijos al centro de salud o al hospital. Las largas distancias y las malas condiciones de las carreteras, el dinero que tienen que invertir en el viaje o la decisión de dejar de trabajar o dónde dejar a sus otros hijos suelen retrasar mucho el momento en el que el niño llega a una estructura de salud.

En el hospital de Bafatá, donde atendemos a niños hasta los 14 años, vemos muchos casos de enfermedades graves en edades entre 5 y 14. El pago por los servicios de salud en esta franja de edad seguro que implica que estos niños no vayan a las estructuras de salud y solo lleguen al hospital de Bafata cuando ya están muy enfermos.

Costumbre. Muchos de los pacientes que tenemos han acudido a la medicina tradicional antes de llegar al centro de salud o al hospital. En muchos casos, van primero al curandero porque es más accesible para ellos, pero en otros, aunque vivan cerca del centro de salud acuden a la medicina tradicional por creencias o costumbres. Estamos trabajando mucho con la comunidad para que nos conozcan y cambiar estas conductas. Cuando un niño está muy enfermo necesita atención especializada inmediata. El aumento que hemos visto en el número de consultas desde que empezamos el proyecto es un bueno signo de que cada vez nos conocen más y confían en nuestro trabajo. Pero los cambios necesitan tiempo, por eso MSF tiene previsto estar en Bafata hasta 2018 y continuar su trabajo en otras regiones.

Comunidad. Bafata es una región grande y hay muchos pueblos dispersos y alejados del hospital de referencia en la capital de la región. Trabajar con la comunidad es esencial para detectar al niño nada más enferme y poder tratarle antes de que su estado se agrave. MSF apoya a 100 agentes de salud comunitarios, personas con una formación sanitaria muy básica y que pertenecen a la comunidad donde trabajan, y que se encargan de pasar mensajes de salud en su pueblo; por ejemplo, la importancia de lavarse las manos para evitar varias enfermedades o la necesidad de buscar ayuda rápidamente si el niño tiene fiebre. Además estos agentes de salud revisan el estado nutricional del niño y la cartilla de vacunación.

Además, hemos formado a 14 agentes de salud ‘avanzados’ que son capaces de detectar y tratar la malaria simple, una de las enfermedades más letales en el país, y también de derivar los casos más complicados. Estos agentes también pueden tratar la diarrea. La comunidad ya nos ha dicho que ve muchos beneficios en esta iniciativa y nuestro objetivo es ampliarla a otras zonas.

Referencias. Los agentes de salud ‘avanzados’ son la primera línea de atención sanitaria; muy básica pero muy cercana al niño. Su formación también incluye detectar los niños con fiebre que no pueden tratar y referirlo al centro de salud. Para asegurarnos que los niños que lo necesitan llegan al hospital, también estamos poniendo en marcha un sistema de referencia en un área de salud: hemos llegado a un acuerdo con varias personas que tienen motos en la zona; MSF les paga el combustible y ellos voluntariamente llevan a las personas que lo necesitan hasta el hospital. Esta simple acción puede marcar la diferencia cuando hablábamos de niños pequeños, cuya patología puede empeorar en horas.

Por otra parte, también hacemos referencias desde el hospital regional de Bafata al principal hospital pediátrico de Bissau.

Y en las últimas semanas, nos hemos encontrado con algunos pacientes que llegan al hospital de Bafata desde otras regiones porque han oído que damos una buena atención sanitaria y gratuita y llegan con sus niños hasta allí.

Malaria. Los casos de malaria se disparan durante la estación de lluvias, cuando los mosquitos encuentran el lugar perfecto para reproducirse en las aguas estancadas. Este año en Guinea-Bissau, las lluvias no empezaron hasta el mes de julio y el aumento de los casos de malaria empezó más tarde que otros años. Ahora mismo, muchos de los niños a los que tratamos –tanto en los centros de salud como en el hospital– es por malaria. Antes de que llegara el pico de malaria, en el hospital tratábamos sobre todo casos graves de desnutrición, infecciones respiratorias, quemaduras y neonatos.

Desde principios de año y hasta agosto, más de 900 niños han sido ingresados en el hospital regional de Bafata y MSF ha llevado cabo más de 17.000 consultas.