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07.08.2008

Haciendo frente a la coinfección de VIH/sida y tuberculosis en Lesoto

Entrevista con el Dr. Peter Saranchuk, que fue el primer coordinador médico del proyecto de VIH/sida de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Lesoto:

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La tuberculosis (TB) acaba con la vida de dos millones de personas e infecta a nueve millones cada año, y estas cifras van en aumento, especialmente en el sur de África, sonde se registran las tasas más altas de VIH. La coinfección de VIH/sida y tuberculosis constituye ya un problema enorme que no hace más que empeorar, en parte debido a la falta de herramientas diagnósticas y tratamientos efectivos. El Dr. Peter Saranchuk fue el primer coordinador médico del proyecto de VIH/sida de MSF en Lesoto. Aquí, explica las razones detrás de la peligrosa relación entre el VIH y la TB.

¿Por qué tanta gente con VIH también padece TB?
El HIV hace que poco a poco el sistema inmunológico de las personas afectadas se vaya debilitando, por lo que éstas contraen más infecciones, que cuanto más tiempo transcurre más se agravan. Si una persona se expone a alguien con tuberculosis en su seno familiar, todo las personas de esa familia están expuestas. Normalmente, la TB permanece latente en el organismo de las personas infectadas pero cuando enferman y su sistema inmunológico se debilita, entonces el germen de la tuberculosis empieza a desarrollarse y a activar la enfermedad.

Por tanto, si se trata de TB pulmonar, los afectados presentan tos y sudores nocturnos, fiebre alta, pérdida de apetito y de peso y estas personas con tuberculosis activa poco a poco van enfermando con el paso del tiempo.

¿Reaccionan de forma distinta a la TB las personas VIH-positivas de las personas sanas?
Sí. Y la razón es que el sistema inmunológico es más débil y el organismo produce menos esputos. Cuando una persona VIH-positiva tose, solamente expectora unos pocos gérmenes de la TB en sus esputos, y como los análisis para detectar la tuberculosis se basan en muestras de esputos, resulta muy difícil diagnosticar la TB en personas VIH-positivas.

Por consiguiente, cuando estas personas tosen y la muestra de sus esputos se lleva al laboratorio para analizar, el técnico de laboratorio examina la muestra al microscopio y aunque la persona padezca tuberculosis, ésta no expectora suficientes gérmenes para ser detectados por el microscopio. Es lo que se denomina TB con “frotis negativo” y la gran mayoría de personas con TB pulmonar presentan frotis negativos, con lo que la prueba tradicional realmente no nos ayuda mucho estos días.

Esto también significa que es muy difícil diagnosticar a las personas con tuberculosis y lo que es aún más importante, su diagnóstico se retrasa mientras van enfermando más y más y los síntomas de la TB van de mal en peor, a menudo teniendo que ser ingresadas en el hospital para poderles diagnosticar.

Hay otras formas de diagnosticar la tuberculosis, a través de rayos X a veces podemos saberlo. También podemos enviar las muestras de esputo para el cultivo de la TB, que consiste en desarrollar el germen de la TB en el laboratorio, pero esto tarda muchas semanas y de nuevo el diagnóstico se retrasa.

El segundo tipo más importante de TB que suelen contraer las personas VIH-positivas se denomina TB extra-pulmonar, que es la que se desarrolla fuera de los pulmones. Por lo tanto, la TB, por increíble que parezca, puede afectar casi cualquier parte del organismo. Los afectados pueden padecer meningitis tuberculosa, es decir la TB del líquido que rodea el cerebro y la espina dorsal; TB abdominal, dentro del abdomen; TB diseminada que afecta a casi todo el cuerpo; TB de las articulaciones, las mujeres pueden padecer TB de mama. He visto a gente con TB de tiroides. Es decir, la tuberculosis puede afectar a prácticamente cualquier parte del cuerpo, es increíble.

Y en lo que se refiere al tratamiento de la tuberculosis cuando alguien tiene VIH, ¿interactúan ambas medicaciones? Si se diagnostica primero la TB o si al mismo tiempo se sabe que una persona padece TB y VIH, ¿cómo se procede entonces?
El tratamiento de la tuberculosis en sí mismo es bastante complicado. Tenemos que utilizar por lo menos cuatro medicamentos al principio. A veces provocan efectos secundarios, por lo que tenemos que observar si las personas que toman medicación para TB desarrollan efectos adversos a la misma o no.

Si estas personas son VIH-positivas, generalmente su recuento de linfocitos CD4 es muy bajo o su sistema inmunológico está muy debilitado, por lo que estas personas también necesitan tratamiento contra el VIH. Esto significa otra serie de fármacos denominados antirretrovirales (ARV), de los que los pacientes deben tomar por lo menos tres.

Ahora toman cuatro medicamentos contra la TB y si su sistema inmunológico está muy débil, se les administran tres ARV suplementarios. Existen posibles interacciones entre estos medicamentos, por lo que tenemos que observar a los pacientes muy de cerca y someterles a exámenes clínicos regularmente. Y también tenemos que realizar pruebas de laboratorio para controlar la función hepática, por ejemplo, y asegurar que ni los medicamentos para TB ni los ARV están causando problemas. Pero esto no es nada fácil para alguien que vive en un entorno montañoso remoto, como ocurre con mucha gente en Lesoto.

¿Cómo conseguimos que la gente se someta a las pruebas de laboratorio de seguimiento? Bueno, lo que hemos hecho en nuestro contexto es hacer que la persona acuda a la clínica, extraerle una muestra de sangre en la clínica, y organizamos una recogida de especimenes y su transporte al laboratorio. A los pocos días, el vehículo que ha transportado los especimenes regresa a la clínica con los resultados del laboratorio. Esto ahorra mucho tiempo y energía al paciente. Y éste es uno de los objetivos de nuestro programa –asegurar una atención descentralizada, es decir que la atención vaya al paciente en lugar de esperar que el paciente acuda al hospital.

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