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09.07.2007

Haití: asistencia de emergencia a las mujeres embarazadas en Puerto Príncipe

Desde que MSF abrió el hospital Jude Anne para atención obstétrica de urgencia, en marzo de 2006, los equipos de la organización han atendido más de 10.000 partos

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Haití es tristemente famoso por ser el país más pobre del hemisferio norte con una de las tasas de mortalidad materna más elevadas del mundo. Este dato puede resultar difícil de creer, considerando que se encuentra a cuatro horas de vuelo de Montreal. Hoy, los haitianos sufren las consecuencias de una violencia sistemática e insidiosa.

Un entorno implacable para las mujeres embarazadas
A pesar del éxito de las elecciones de 2006 y de la presencia de la misión de estabilización de la ONU, Haití continuó experimentando oleadas periódicas de violencia: secuestros, violaciones, crimen organizado y tiroteos entre grupos armados y las fuerzas de la ONU. En este contexto de grave inestabilidad política y social, MSF abrió un hospital de atención obstétrica de urgencia en la capital de Haití, Puerto Príncipe, en marzo de 2006. El hospital Jude Anne atiende a mujeres con poco acceso a la atención sanitaria, que viven en los barrios más pobres de la ciudad y que por tanto corren un mayor peligro debido a la violencia reinante.

Las mujeres embarazadas que viven en los barrios marginales de Puerto Príncipe están expuestas diariamente a la violencia. Una mujer en cinta del barrio de Cité Soleil podría ser agredida sexualmente por un familiar, un vecino o el miembro de una banda. Puede verse atrapada en el fuego cruzado de un enfrentamiento entre grupos armados o puede experimentar trauma psicológico debido a la violencia. Por vivir en un barrio controlado por una banda, puede verse ninguneada por la gente de otras partes de Puerto Príncipe por temor a que ella estuviese asociada con esa banda en cuestión. Tal vez es la cabeza de familia para sus hijos y lucha sola contra una vulnerabilidad que la pobreza extrema acrecienta. Ella se ve sistemáticamente relegada al olvido por parte de su sociedad y de la comunidad internacional.

Estas mujeres tienen muy pocas elecciones, si es que tienen alguna, a la hora de buscar atención médica. El sistema de salud en Haití es accesible solamente a aquellos que pueden costéaselo y por tanto está fuera del alcance de las mujeres que viven en las áreas más pobres de la ciudad. Los servicios médicos en los hospitales públicos son demasiado caros para la mayoría de mujeres embarazadas. Si se trata de un parto normal, la madre deberá pagar una tarifa de 13 dólares en un hospital público, seis veces el salario medio diario de un trabajador haitiano y por tanto prohibitivo para una madre desempleada. Para las mujeres en los barrios marginales, la alternativa a buscar atención hospitalaria es dar a luz en casa, tal vez con la ayuda de una matrona o matronne (en Haití una comadrona no cualificada) que utiliza la medicina tradicional y que puede incrementar las probabilidades de complicaciones en el parto.

“A pesar de las promesas hechas a la población respecto a que los fondos internacionales inundarían el país, la realidad es que la situación de la mujer continúa siendo la misma. MSF ofrece a estas mujeres la oportunidad de acceder gratuitamente a atención obstétrica urgente”, explica Colette Gadenne, coordinador general de MSF en Haití.

MSF abre un hospital para casos obstétricos urgentes

Cuando el hospital de Jude Anne abrió en marzo de 2006, MSF se planteó practicar 300 partos al mes. En septiembre de ese año, los equipos del hospital ayudaron a nacer a 1.300 bebés, cerca de uno cada media hora. Esta inesperada oleada de nacimientos llevó a planificar la estructura de forma creativa, como por ejemplo construyendo una zona en el parking del hospital donde se selecciona los casos que necesitan asistencia más inmediata. Pero lo que es aún más importante es que esta oleada (que representa una quinta parte del total de nacimientos en Puerto Príncipe ese mes) puso de manifiesto la necesidad que tienen las mujeres haitianas de atención materna de calidad y gratuita.

Los equipos médicos del hospital, compuestos principalmente de personal haitiano, a veces se sienten abrumados por la avalancha de nacimientos. La parte más difícil de su trabajo es no poder salvar las vidas de los bebés, ni de las madres, que llegan al hospital demasiado tarde. Muchas muertes maternas son causadas por eclampsia: un aumento de la presión sanguínea que provoca convulsiones y la muerte repentina del feto y de la madre. Si la eclampsia se detecta a tiempo, la madre y el bebé pueden sobrevivir si el bebé nace por cesárea.

En junio de 2006, MSF puso en marcha un programa de prevención de la transmisión del VIH/sida de madres a hijos a la hora del parto sometiendo a las mujeres a pruebas del VIH y transfiriéndolas a un hospital que proporcionase la medicación para proteger al bebé antes de nacer. MSF también ofrece asesoramiento psicológico a mujeres y controles prenatales y postnatales.

Para identificar a las mujeres embarazadas que corren un riesgo potencial, un equipo de calle de promotores de salud visita regularmente los barrios de Puerto Príncipe. Ellos enseñan a las embarazadas a detectar signos como hemorragias o dolores de cabeza poco habituales que puedan requerir atención urgente. Cantan canciones en criollo y juegan a juegos para difundir su mensaje al público que les escucha con atención. Una clínica móvil de MSF visita los arrabales para ofrecer controles prenatales a las embarazadas en sus propios barrios.

Desde que el hospital Jude Anne abrió sus puertas, MSF ha practicado más de 10.000 partos. Esta cifra claramente indica una necesidad enorme y continua de atención obstétrica urgente para las mujeres que viven en los barrios marginales de Puerto Príncipe. Durante el año 2007, MSF ejercerá presión sobre el gobierno de Haití y la comunidad internacional para priorizar las necesidades de las mujeres embarazadas y proporcionarles la atención materna que requieren.

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