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04.12.2006

"Si hay un país donde tenemos que trabajar ése es Somalia"

Javier Fernández acaba de volver de Jowhar, al sur de Somalia, donde MSF cuenta con un proyecto de atención sanitaria. Pese a su larga experiencia, ésta es la primera vez que trabaja en Somalia, un lugar tristemente impopular entre los trabajadores humanitarios por la inseguridad y el caos reinantes.

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De sus semanas en Jowhar Javier destaca la buena relación con la población beneficiaria de los proyectos de MSF y su convencimiento de la necesidad de la presencia de la ayuda humanitaria.

¿Qué tal ha sido trabajar dos meses en Somalia?

La verdad es que al principio temía que la cosa iba a ser bastante complicada. Había oído hablar mucho de este país y me esperaba unas condiciones de trabajo muy, muy difíciles. Ahora, ya de vuelta, no puedo decir que haya sido fácil pero con dosis de paciencia, una buena gestión de la seguridad y mucha mano izquierda se puede trabajar perfectamente. Creo que hay muchos tópicos en el mundo de la ayuda humanitaria entorno a Somalia. Es un contexto muy estigmatizado. Está claro que es un sitio diferente, porque, para empezar, es el único país donde MSF tiene guardia armada, pero no es todo tan negro como lo pintan.

¿Cuáles son esos tópicos?

Por ejemplo, la restricción de movimientos. La gente cree que estás todo el día encerrado en casa sin poder moverte y muerto de miedo. Y no es cierto si la situación de seguridad lo permite. Podemos movernos con nuestro personal senior, que es el que te da a conocer la ciudad donde trabajas. También nos movemos cuando llevamos a cabo las actividades de “outreach”, en las afueras de Jowhar. Eso sí, por salud mental, cada seis semanas los expatriados (somos cuatro en Jowhar) salimos de Somalia para relajarnos un poco. Pero es perfectamente llevable.

¿Qué es lo que más te ha gustado de trabajar en Somalia?

Dos cosas: en primer lugar, la relación entre MSF y los beneficiarios de nuestros proyectos. Es muy buena. Nos han aceptado muy bien. En Jowhar somos el referente médico para 200.000 personas. Tenemos seis centros de salud y, a finales de 2006, abrimos una maternidad y empezaremos con actividades para tratar la tuberculosis y la desnutrición. Sólo entre enero y septiembre de este año hemos realizado 90.000 consultas; eso sin contar, las vacunaciones y la atención materno-infantil. En segundo lugar, y siguiendo con lo que acabo de comentar, lo que me ha quedado muy claro es la pertinencia de que MSF trabaje en un país como Somalia. Si hay un país donde tenemos que trabajar ése es Somalia: hay conflicto armado, hay desplazados, hay refugiados, hay enfermedades, inundaciones, sequía, apenas hay ONG’s... hay cientos de motivos para estar ahí. La población es muy pobre y no existe un sistema de salud público porque no hay Estado. La gente no puede pagarse la sanidad privada, que existe pero es muy pobre, ni puede pagarse los pocos medicamentos que se venden en las farmacias.

¿Cuáles son las principales patologías que véis en Jowhar?

Asociadas a la vida urbana, la malaria y asociadas a la vida rural, las patologías intestinales y diarreas intestinales que están causadas por el uso de agua en mal estado.

La llegada de los Tribunales Islámicos ha devuelto Somalia a las primeras páginas de los medios de comunicación internacionales. ¿Cómo se ha vivido este cambio desde el terreno?

La sensación general en Jowhar es que la gente tiene más fe ahora que antes acerca de los cambios que puede experimentar Somalia en el futuro. El Tribunal Islámico de Jowhar tiene vocación de Estado; entre sus objetivos está suministrar servicios básicos a la población civil. No tiene mucha experiencia pero tiene interés en cambiar las cosas. Quiere cambiar las cosas; ahora sólo queda ver si se acaba radicalizando o no. Los nuevos dirigentes quieren que las ONG’s sigamos trabajando en Jowhar y, de momento, desde el punto de vista de seguridad no hemos tenido ningún problema con ellos. Insisto en que hay qué ver cómo evoluciona todo esto pero la primera impresión es que las cosas funcionan de modo mucho menos arbitrario que antes. Ahora hay una especie de ley en la que ampararse. Además, desde el punto de vista de seguridad, las cosas están más tranquilas.

¿Repetirías?

Desde luego. Pienso volver a Somalia a principios de 2007. Ha sido una experiencia fascinante.

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