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01.06.2022

Huir para sobrevivir: más de 100 millones de personas malviven desplazadas de sus hogares

Desde el Mediterráneo hasta México, pasando por Grecia, Libia, Níger, Venezuela, Siria o Sudán del Sur, millones de personas en todo el mundo luchan a diario por sobrevivir tras dejar atrás la violencia extrema, la guerra, la persecución. Necesitan asistencia, protección y solidaridad por parte de todos y todas. Buscar seguridad no es un crimen.

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La guerra, el conflicto armado, la persecución, la violencia extrema, la miseria profunda, la represión, los desastres naturales… son muchas las razones por las que, a día de hoy, más de 100 millones de personas en todo el mundo han tenido que huir a la fuerza de sus hogares. Lo vemos a diario en los más de 70 países en los que trabajamos. Esa huida, esa necesidad desesperada por sobrevivir -en ningún caso, una elección- genera trastornos físicos y mentales, así como enormes dificultades en el camino y un sufrimiento extremo.

Durante esos éxodos y viajes de huida, tanto la salud como el bienestar y la vida de cada una de esas personas corren peligro. Por ello, nuestros equipos trabajan por asistir a estas poblaciones en tránsito, lo más cerca posible, tanto en los puntos de llegada de sus viajes como a lo largo de las traicioneras rutas que emprenden.

Viajes peligrosos y vías no seguras
La migración y la movilidad humana
son parte del mundo interconectado en el que vivimos y, fruto de ello, el ‘alcance’ de la migración es enorme. Nuestro trabajo con personas desplazadas internamente y personas refugiadas se amplió en la década de los años 80 al incluir la exclusión social en Europa y más allá, incluidas las necesidades de las personas migrantes sin documentación.

A todas ellas les une una historia de violencia y altos niveles de sufrimiento. Las rutas que toman pueden estar marcadas por la violencia y el abuso a cargo de delincuentes o traficantes de personas quienes las extorsionan y abandonan a su peligroso paso por desiertos y mares.

También se enfrentan a la contención, detención y deportación, ya que los movimientos de población a veces se perciben como una amenaza en lugar de incitar a la solidaridad y la humanidad. Algunos gobiernos no protegen a hombres, mujeres y niños y niñas que ya están expuestos a una mayor vulnerabilidad frente a más violencia o privaciones.



Se niega la seguridad a quienes necesitan refugio, se hace la vista gorda ante los altos riesgos de tránsito y se aplastan la dignidad y los derechos restantes. El maltrato -incluso la violencia- infligido por las autoridades puede adoptar muchas formas, dejando a las personas despojadas de sus derechos básicos y afectando su salud y bienestar.

Trabajando con personas y poblaciones en tránsito, actuamos única y directamente sobre sus necesidades y vulnerabilidad impulsadas por la salud, independientemente de cualquier ‘etiqueta’ individual que las autoridades u otros otorguen.

Somos testigos de primera mano
Contamos con una dilata experiencia de primera mano sobre las consecuencias de la contención, la deportación y la disuasión que se manifiestan a través del cierre de fronteras, la detención, la devolución (o la devolución forzada), el campamento prolongado y la denegación del derecho a buscar y disfrutar del asilo o a ganarse la vida. Somos testigos de importantes niveles de violencia y maltrato. Esto incluye la violencia a cargo de pandillas en un país de origen, por ejemplo, o incluso la persecución desenfrenada fuera de un país de origen cuando residen allí durante años y/o están atrapados. Estas personas necesitan escape, refugio y protección como refugiados.

La aguda persecución de las personas migrantes sujetas a detención, esclavitud y violencia en Libia, las personas sirias que viajan a Europa y las supervivientes de la violencia de las pandillas en el Triángulo Norte de América Central que buscan llegar a EE. UU. pasando México son claros ejemplos de ello.

Solidaridad, asistencia y protección
Nos solidarizamos firmemente con quienes se desplazan y quienes los ayudan. Médicos Sin Fronteras cuestionamos las consecuencias perjudiciales de estas políticas y prácticas, que alimentan el trabajo de las redes criminales, y pedimos que la humanidad prevalezca en todas las instancias, junto con la provisión de asistencia médico-humanitaria y protección para los necesitados.

En nuestras misiones y proyectos, prestamos especial atención a los servicios médicos que se brindarán a las personas en tránsito, siempre que se identifiquen necesidades críticas de salud o cuando las autoridades nieguen necesidades vitales de socorro.



Durante 2015 y 2016, brindamos asistencia en múltiples puntos a lo largo de la ruta terrestre de los Balcanes, especialmente en las fronteras de Grecia y Serbia, brindando atención médica, apoyo psicológico, saneamiento, alimentos, refugio y transporte. Estamos o hemos estado presentes en Italia, Suecia, Bélgica y Alemania. También proporcionamos refugio, agua, saneamiento y artículos de socorro esenciales en centros de recepción, asentamientos informales y campamentos de tránsito.

En un campamento de migrantes en Italia, una cuarta parte de los que respondieron a una encuesta dijeron que había malas condiciones de higiene en el campamento. En un asentamiento cercano, más de uno de cada 10 dijo que faltaba agua potable. “Estoy durmiendo debajo del puente con otras personas. No tengo dinero ni manera de comunicarme con mi familia. Estoy realmente cansado. Nadie se ocupa de nosotros, nadie me pregunta cómo me siento o cómo vivo”, confesaba un residente del asentamiento de Red River, en el norte de Italia.

En 2020, seguimos respondiendo a las crecientes necesidades. En Siria, proporcionamos a las personas desplazadas que huyen de la guerra artículos de primera necesidad, como tiendas de campaña, mantas y kits de higiene. Una oleada de violencia de los grupos armados en el Sahel (Malí, Burkina Faso y Níger) ha obligado a miles a abandonar sus hogares, donde nuestros equipos les brindan atención médica, incluidos servicios de asesoramiento psicológico.

Centros de apoyo
Nuestros equipos en Francia identifican a los jóvenes, que habitualmente han realizado el viaje sin acompañantes, y les ofrecen apoyo a través de un centro de día para menores en París. Allí, los equipos brindan relevo, atención médica y asistencia administrativa a través del centro de día de acogida.

También dirigimos un centro especializado en Atenas, Grecia, para rehabilitar a supervivientes de tortura, la mayoría de los cuales cruzaron el mar Mediterráneo en busca de seguridad y protección en Europa.

Búsqueda y rescate en el mar
Muchas personas refugiadas y solicitantes de asilo utilizan el Mediterráneo y la ruta marítima del noroeste de África para escapar de sus hogares hacia Europa. Para ayudar a salvar las vidas de quienes intentan cruzar el Mediterráneo central, llevamos realizando operaciones de búsqueda y rescate desde 2015. En estos más de siete años, nuestros equipos han ayudado a salvar más de 84.000 vidas. Desde el inicio de las operaciones de búsqueda y rescate a bordo del último barco, el Geo Barents, en mayo de 2021, hemos rescatado a más de 3.000 personas y recuperado los cuerpos de 10 fallecidos.



Y es que, cada año, miles de personas que huyen de la guerra, la persecución y la pobreza en sus hogares intentan el traicionero viaje a través del Mediterráneo, donde innumerables vidas se pierden en el camino.

Las inhumanas políticas migratorias de la UE
En junio de 2016, anunciamos que ya no aceptaríamos fondos de la Unión Europea y los Estados miembros como muestra de oposición a sus dañinas políticas de disuasión y a sus intentos cada vez más intensos de alejar a las personas y su sufrimiento de las costas europeas. Esta decisión se ha aplicado a nuestros proyectos en todo el mundo. 

#conlosrefugiados #vergUEnza #fronterasmentales

Algunos datos clave:

• Una persona desplazada internamente (IDP, por sus siglas en inglés) es una persona que se ha visto obligada a huir de su hogar pero que ha permanecido dentro de las fronteras de su país y, por lo tanto, no está legalmente definida como refugiada.

• ACNUR estima que, de las más de 100 millones de personas desplazadas en todo el mundo, más de la mitad (50 millones) son desplazadas internas.

• Hay más de 31 millones de personas refugiadas en todo el mundo.

• Entre ellas, hay unas otros 4,4 millones de solicitantes de asilo, personas cuya solicitud de estatuto de refugiado aún no ha sido determinada.

• Los países de ingresos bajos albergan cerca al 85% de las personas refugiadas de todo el mundo.

Acción médica en migraciones
Las consecuencias para la salud pública a causa de las guerras, los conflictos armados y el desplazamiento de la población han sido bien documentadas durante los últimos 30 años. Vemos altas tasas de mortalidad entre los grupos de personas desplazadas internamente y las refugiadas, pero hemos identificado prioridades claras para frenar la mortalidad. Tenemos más que demostrado que la provisión de alimentos adecuados, agua limpia, saneamiento y vivienda son vitales.

Así, realizamos evaluaciones rápidas de las necesidades, establecemos las prioridades de los programas de salud pública, trabajamos en estrecha colaboración con las comunidades afectadas, organizamos y administramos las instalaciones de salud y los suministros médicos esenciales, capacitamos a los trabajadores locales, nos coordinamos con organizaciones de socorro, monitoreamos y evaluamos el impacto de nuestros programas y gestionamos eficientemente los escasos recursos.

Nuestro trabajo con personas desplazadas internas y refugiadas incluye una amplia gama de servicios como: tratamiento de enfermedades no transmisibles, campañas de vacunación, actividades de salud mental, atención quirúrgica y traumatológica, consultas ambulatorias, servicios de salud materna y obstetricia, provisión de albergue, agua potable y letrinas, y mucho más.

También abogamos por que nuestras y nuestros pacientes tengan acceso a atención médica gratuita o asequible.