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04.05.2021

India: "La COVID-19 me ha cambiado como persona y como médico"

“Las personas están muriendo, pero me he acostumbrado. Nos hemos acostumbrado a ello. No he tenido tiempo de reflexionar sobre esas muertes”, confiesa Gautam Harigovind, gestor de actividades médicas del proyecto COVID-19 que gestionamos en la ciudad, que a día de hoy atraviesa una terrible segunda ola de la pandemia.

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Por Gautam Harigovind, gestor de actividades médicas del proyecto para responder a la COVID-19 que gestionamos en Bombay (India).

Imagina un hospital con 1.000 camas. Hay 28 salas, la de urgencias, la de personas heridas y la de triaje. Es un hospital improvisado bajo un enorme carpa metálica. Entrar en él por primera vez fue una experiencia surrealista; nunca había visto nada igual. Es como entrar en un barco enorme. El techo es muy alto, pero la ventilación no es buena. Cumple algunas normas, pero no se adapta realmente al ambiente de Bombay. Durante la mañana, Bombay se vuelve húmeda. Hace un calor insoportable. Y trabajar con un traje de protección durante seis horas es inimaginable. El calor es casi insoportable.

Esta es la segunda semana de nuestro proyecto de emergencia. La semana pasada, tuvimos entre 200 y 250 nuevos pacientes ingresados cada día y, aunque la situación en Bombai sigue siendo muy grave, como equipo hemos tenido una mejor semana. Esta, nuestros pacientes han mejorado, más incluso de lo que esperábamos.

Cuando empecé a trabajar en el centro de tratamiento de COVID-19 en Bombay, en septiembre de 2020, la situación era caótica, con olas y olas de personas asustadas que llegaban cada día. Después, las cosas se calmaron un poco; la atención a los pacientes se suavizó.

Hoy, nuestro mayor reto es el desgaste del personal. Las personas simplemente no pueden trabajar en este entorno durante largos periodos de tiempo. Es un desgaste, y los ciclos de desgaste son más rápidos ahora que en la primera ola. A día de hoy, te agotas ya al pasar tres días. Incluso si tu turno es solo de seis horas, son seis horas de tratamiento a casos de COVID-19. Son las condiciones de trabajo, el gran número de pacientes y la falta de inducción adecuada. Hay 28 salas; cada una debe tener dos integrantes de enfermería por turno y hay cuatro turnos. Si haces los cálculos, lo puedes ver: es difícil encontrar tanto personal.
 

Toman la temperatura a Pramod, paciente en el HFNC.

Estamos enfocados en reclutar y capacitar al nuevo personal. Muchas de las enfermeras y enfermeros del Ministerio de Sanidad con quienes trabajamos son personas recién graduadas que se han visto empujadas a algo que nadie esperaba. Intentan hacer el trabajo, pero no tienen experiencia y no saben cómo administrar su trabajo ni su tiempo. El personal de enfermería de MSF apoya al del Ministerio de Sanidad con tutorías y asesoramiento junto a las camas de los y las pacientes.

La COVID-19 me ha cambiado como persona y como médico. Las personas están muriendo, pero me he acostumbrado. Nos hemos acostumbrado a ello. No he tenido tiempo de reflexionar sobre esas muertes. Antes, estaba muy centrado en las y los pacientes, en defenderlos. Ahora, me asusta establecer relaciones con ellos. Al principio lo hacía… y luego volvía a mi siguiente turno y veía su cama vacía, y eso me rompía el corazón. Incluso el hecho de que ahora me refiera a ellos como ‘el paciente’. Antes habría utilizado un nombre. O diría ‘mi paciente’. Así es cómo me ha cambiado.

Hemos encontrado formas intuitivas de facilitar el trabajo a nuestro personal. El equipo de MSF está lleno de personalidades muy fuertes. Esto es lo que busco cuando les recluto. Cada miembro de nuestro equipo es realmente fuerte, tanto en sus habilidades clínicas como por su personalidad. Estamos animando a nuestro personal a conversar desde el principio con el paciente sobre las posibles eventualidades de la COVID-19, para ayudar tanto al personal como a los pacientes a entender lo que podría suceder; la posibilidad de su muerte. Esto nos ha dado resultados positivos. Ha ayudado a nuestro equipo a aceptar lo que les ocurre a sus pacientes. No solo que hayan tenido la conversación, sino que el paciente sabía lo que iba a pasar, y estaba de alguna manera preparado para ello.

Todas las personas deben hablar lo que puedan sobre la situación en la India. Lo que está ocurriendo ahora es una atrocidad y, si nadie hablara de ello, simplemente ocurriría. Sería como si un árbol cayera en un claro del bosque sin que nadie lo escuchara. En la India hay muchas personas dispuestas a ofrecerse como voluntarias como les es posible, y mucha gente que quiere recibir atención médica si está disponible. Las brechas están en la infraestructura.

De momento, la situación ha disminuido, pero se siente como una calma que precede a la tormenta. Se tema que Bombay pueda sufrir un bloqueo total. Realmente estamos trabajando mucho para poner las cosas en su sitio antes de que ocurra algo peor. Si no ocurre, estupendo. ¡En el contexto de la COVID-19, me encantaría equivocarme!