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09.05.2007

Irak: MSF moviliza recursos para asistir a hospitales locales con una gran afluencia de heridos

Entrevista con Erwin Van Der Borght, coordinador general de MSF en Irak

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Recientemente, MSF ha decidido reconsiderar su enfoque del conflicto en Irak. ¿Puedes explicarnos en términos generales cuál es la estrategia para asistir a la población afectada por la guerra?
MSF decidió retirarse de Irak en noviembre de 2004, entonces las condiciones de seguridad a la que se enfrentaban las organizaciones humanitarias eran tan precarias que no justificaban ni la continuación de los proyectos ni mantener la presencia de equipos de MSF en el país. Sin embargo, debido a la escalada de la violencia y al deterioro de la situación humanitaria, durante 2006 MSF empezó a estudiar formas no convencionales de dar asistencia médica de emergencia a la población iraquí, sin exponer a los trabajadores ni a las contrapartes iraquíes a riesgos excesivos. La intervención de MSF se centra en la atención médico-quirúrgica a heridos de guerra, refiriendo a los pacientes a zonas más seguras de Irak o a países vecinos, y reforzando la capacidad de los hospitales iraquíes de dar atención médica de emergencia a las víctimas del conflicto. MSF aporta a estas estructuras los suministros médicos necesarios. La misión de la ONU en Irak (UNAMI) estima que alrededor de 34.450 civiles fueron asesinados y que 36.380 resultaron heridos a raíz de la violencia en Irak en 2006*. El Ministerio de Salud iraquí informa que hubo 2,9 heridos por cada muerto en el periodo de mediados de 2004 a mediados de 2006.
El número de desplazados internos desde el bombardeo de la mezquita de Samarra en febrero de 2006 se estimaba en 640.000 personas a finales de ese año. Aunque una pequeña parte (sobre un 3%) vive en campos de desplazados dentro del país, muchos carecen de alojamiento adecuado, comida, artículos de primera necesidad, empleo y atención sanitaria. Se estima que en los últimos años, dos millones de iraquíes han huido del país, sobre todo a Jordania y Siria, y que unas 14.000 familias se desplazaron al Kurdistán en 2006**.

Desde el punto de vista militar hay mucha información sobre esta guerra, pero desde el punto de vista humanitario todavía queda mucho por hacer. ¿Qué hace que esta crisis sea particularmente delicada desde una perspectiva humanitaria? ¿Es posible para actores médico-humanitarios como MSF trabajar con total independencia e imparcialidad, o es sólo una ilusión?
Hasta hace pocos meses, la crisis humanitaria en Irak estaba poco documentada, en parte debido al enfoque desarrollista adoptado hasta hace poco por los gobiernos donantes y las agencias de la ONU, y sobre todo debido al intenso conflicto que afecta a gran parte del país. En este clima de inseguridad, las organizaciones humanitarias han tenido grandes dificultades para acceder a las zonas más castigadas, lo que hacía extremadamente difícil evaluar las necesidades desde un punto de vista humanitario y todavía más responder a las necesidades detectadas de forma adecuada. Uno de los principios fundamentales de MSF en su política de reducción de riesgos es la aceptación de la organización y sus operaciones por parte de los actores y la población de los países donde trabajamos. Sin embargo, en los últimos años se ha demostrado suficientemente que los conceptos de imparcialidad, neutralidad e independencia de la ayuda humanitaria no son reconocidos ni respetados por los grupos armados en el conflicto de Irak. El resultado es que MSF sólo puede operar en la periferia de las zonas afectadas por la violencia.

El caos y el alto nivel de inseguridad en Irak han creado un entorno en el que los profesionales sanitarios son a su vez víctimas del conflicto. Las estructuras sanitarias también han sido sometidas a una enorme presión. ¿De qué manera puede contribuir MSF a mejorar esta situación?
Muchos médicos y paramédicos han huido del país debido a la inseguridad general, o porque sus creencias políticas o su estatus social les convertían en blancos potenciales de actos criminales. Por su parte, los hospitales deben hacer frente a la escasez de suministros médicos esenciales, ya que el sistema de distribución nacional está prácticamente colapsado por la inseguridad, las acusaciones de corrupción, la politización de la asistencia sanitaria y las deficiencias del Ministerio de Salud iraquí. MSF está suministrando material médico de emergencia a varios hospitales que reciben muchos heridos de guerra. La organización también quiere expresar su solidaridad con el personal sanitario iraquí manteniendo el contacto con directores de hospitales y personal médico que continúa trabajando en el país en unas condiciones extremadamente precarias.
MSF trabaja en dos hospitales de emergencia, desplegando personal internacional en las zonas más seguras de Irak para facilitar el acceso de los heridos de guerra a estas estructuras sanitarias, y por otro lado refuerza el sistema de referencia, forma al personal, suministra material médico y desarrolla planes de emergencia. Los pacientes iraquíes a menudo recorren largas distancias para conseguir atención médica, bien porque no se sienten seguros en su lugar de origen o porque la estructuras hospitalarias no funcionan.

¿Cómo describirías el valor añadido de esta intervención? ¿El impacto esperado justifica el riesgo que asumen los equipos de MSF y el personal médico iraquí?
Hasta el momento, los riesgos que asume el personal de MSF son limitados al trabajar en la periferia de las áreas más afectadas por la violencia. Obviamente, tomamos todas las precauciones posibles para reducir el riesgo de nuestros contactos y contrapartes iraquíes, quienes corren auténticos riesgos en su vida cotidiana por el trabajo que realizan y por el ambiente en el que viven. El hecho de estar en contacto con una organización internacional como MSF incrementa aún más estos riesgos. Pero, mientras haya personal médico entregado y valiente en las estructuras de salud, prestando una atención médica y quirúrgica que es vital, MSF puede asegurar los suministros necesarios para que siga trabajando en condiciones aceptables.

* Informe de Derechos Humanos de UNAMI (nov-dic 2006). Sugiere una proporción muy elevada de muertos en comparación con el número de heridos. En octubre de 2006, investigadores publicaron los resultados de un estudio de mortalidad retrospectiva, indicando que la tasa de mortalidad había aumentado de 5,5/1.000 [95% intervalo de confianza 4,3 - 7,1], antes de que EEUU liderara la invasión, a 13,3/1.000/año [95% intervalo de confianza 10,9 - 16,1] desde la invasión. Una extrapolación de este aumento de la tasa de mortalidad en Irak indica, según los investigadores, que unos 651.000 iraquíes murieron de más tras la intervención militar y que alrededor de 601.000 de estas muertes son imputables a la violencia.

** Información disponible en http://www.iraqbodycount.org/press/pr14/2.php. Ver también “A Dossier of Civilian Casualties 2003 – 2005 (July 2005)” de Iraq Body Count (información en inglés).

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