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16.06.2017

Mosul: nuestros equipos han atendido a más de 300 bebés desnutridos desde marzo

Desde marzo hemos tratado a más de 300 bebés con desnutrición en Qayara, una ciudad a unos 40 kilómetros al sur de Mosul, Irak.

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La mayoría de estos bebés tienen menos de 6 meses y fueron llevados hasta las instalaciones de MSF por sus familias, que habían huido de la zona sitiada en el oeste de Mosul y de Shirqat. Los bebés desarrollaron desnutrición porque sus madres no podían darles el pecho y debido a lo extremadamente cara que es la leche de fórmula, tanto en las áreas sitiadas de Irak controladas por el Estado Islámico como en los campos de desplazados donde están viviendo ahora.

En algunos casos, las madres, que no lograban producir leche debido al trauma sufrido y a las condiciones de vida en Mosul, recurrieron dar a sus bebés biberones con té negro o agua azucarada.

Muchos de los bebés sufren también otras enfermedades a causa de las duras condiciones en las que han tenido que pasar sus primeros meses de vida y debido a la falta de atención médica en Mosul.

En el Centro de Nutrición Terapéutica Intensiva de MSF, los bebés son alimentados con leche terapéutica especialmente formulada para ayudarles a alcanzar un peso normal y reciben tratamiento para prevenir o curar coinfecciones (como diarrea e infecciones del tracto respiratorio); la desnutrición debilita el sistema inmunitario y eso hace que los niños se vuelvan muy vulnerables a otras enfermedades.

Según explica Megan Hock, coordinadora del Centro de Nutrición, "muchas madres nos contaban que habían tenido que interrumpir la lactancia, así que intentamos conocer las razones". "Hay varios factores, pero uno de los más comunes e importantes es el estrés psicológico", explica. En efecto, muchas de las madres con las que hemos hablado están sometidas a una gran tensión; sus condiciones de vida estos últimos años "no han sido fáciles" y luego hubo combates, "que en muchos casos llegaron hasta la misma puerta de sus casas" y, por último, "tuvieron que huir de sus hogares". Ahora mismo, la mayoría de estas mujeres están viviendo en campos de desplazados: su día a día es muy estresante y su futuro es muy incierto.

"Y puede sonar muy simple –añade–, pero, cuando un bebé está desnutrido, luego tiene muchos problemas para lograr alimentarse de nuevo". "Es como un círculo vicioso: su sistema digestivo deja de funcionar adecuadamente y no absorbe los nutrientes de forma apropiada, por lo que su situación no hace más que empeorar".

En el Centro Nutricional, los equipos de MSF tratan a estos niños, no con leche normal, sino con fórmulas terapéuticas especiales, para ayudar a que sus órganos vuelvan a funcionar con normalidad. Y aun así, "muchos de los bebés pueden desarrollar efectos secundarios mientras están en este proceso de recuperación, como diarrea y vómitos, ya que sus sistemas inmunitarios siguen siendo muy débiles”.