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23.07.2008

Irán, tierra de acogida para los afganos

Instaladas en Irán desde hace muchos años, a veces décadas, la mayoría de las poblaciones que emigraron de Afganistán no tienen la intención de regresar a su país y siguen buscando refugio en Irán, donde se organizan retornos forzados. A continuación, Jean-Guy Vataux, coordinador general en Irán, nos cuenta el proyecto a su regreso de Zahidán, la capital de la provincia de Sitan -Baluchistán, cerca de las fronteras de Afganistán y Pakistán .

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¿Puedes explicarnos las razones de nuestra presencia en Zahedan?
Irán cuenta con 900.000 refugiados afganos y más de 1,5 millones de afganos en situación irregular, una cifra imposible de verificar. La mayoría de ellos llegaron a principios de la década de los 80 huyendo de la guerra con la Unión Soviética. Actualmente, continúan produciéndose flujos de llegadas de población por razones esencialmente económicas, sobre todo la sequía que afecta a muchas provincias de Afganistán. En este contexto, en 2001 pusimos en marcha un programa dedicado a las poblaciones afganas para dispensar atención médica gratuita a los inmigrantes sin acceso a ella y proporcionar una ayuda material necesaria para la instalación de los recién llegados.

¿Dónde trabajamos?
Trabajamos en tres centros de salud de los barrios pobres de Zahedan, capital de la provincia de Sistan Baluchistán. En esta ciudad situada cerca de las fronteras con Pakistán y con Afganistán, una tercera parte de sus 600.000 habitantes son de origen afgano. También hemos creado un sistema de referencia cuando el estado del paciente requiere hospitalización o la asistencia de un especialista. Asimismo, hay un equipo móvil que se desplaza para identificar y asistir a los recién llegados, médica, social y económicamente más vulnerables.

¿Cómo consigue Irán absorber esta afluencia de inmigrantes?
Hace varios años, las autoridades, preocupadas por el importante número de inmigrantes presentes en su territorio, empezaron a incitar a los afganos a que regresasen voluntariamente a sus hogares de origen, antes de adoptar una actitud más agresiva escoltándoles hasta la frontera. Durante el año 2007, más de 350.000 afganos en situación irregular han sido obligados a regresar a su país, donde la situación económica y de seguridad todavía es inquietante. En los cinco últimos meses, por lo menos unas 150.000 personas, mayoritariamente hombres solos, han sido enviados de vuelta a Afganistán.

Nuestros equipos están siendo testigos del endurecimiento de la política migratoria. Zahedan, al igual que el conjunto de regiones adyacentes a Afganistán, ha sido decretada «no go area» por parte de las autoridades. Poniendo como excusa la inseguridad, sospechas de actividades terroristas y tráfico de todo tipo, Irán prohíbe en la actualidad la presencia de extranjeros en esta parte de su territorio. A fin de seguir beneficiándose de su estatus, los inmigrantes oficialmente registrados deben actualizar su tarjeta de residencia, y son de inmediato obligados a marcharse de donde residen para instalarse en otras regiones del país, aunque nada haya sido acondicionado para acogerles. Pero aunque el gobierno les permite obtener oficialmente esta renovación, dedica muy pocos medios a ello y se muestra muy discreto en relación al proceso. Para quedarse en Zahedan o en estas provincias prohibidas, nos tememos que puedan ser muchos los refugiados afganos legales que incurran en la ilegalidad exponiéndose a redadas y al retorno forzado. Recientemente, las autoridades han anunciado una operación masiva para escoltar a gente hasta la frontera, comprometiéndose a no expulsar a los pacientes aquejados de enfermedades crónicas de quienes nos ocupamos nosotros.

¿Se han movilizado otros actores para venir a socorrer a estas poblaciones?
Es lo que podría suponerse dado que con 900.000 inmigrantes en situación irregular, Irán “absorbe” una gran parte de la totalidad de afganos refugiados en el extranjero, sin mencionar a las poblaciones ilegales, mucho más numerosas. Sin embargo, las autoridades iranís se ocupan prácticamente solas de esta afluencia de inmigrantes en su territorio. Aunque las agencias de financiación internacionales han prometido 20 millones de dólares para la reconstrucción de Afganistán, la ayuda a los inmigrantes afganos en Irán sigue siendo infame.

El presupuesto operacional del Alto Comisionado para los Refugiados no excede los seis millones de dólares: cuando Irán dice gastar seis dólares americanos al día por cada refugiado afgano, el ACNUR gasta la misma suma en un año, loando los esfuerzos irrisorios de las embajadas mejicana, sudafricana, italiana e incluso noruega, que, sensibilizadas con el problema, organizan conciertos benéficos o recogida de ropa. El contraste es impactante: tanto dinero para reconstruir un país por una parte y tan poco para ayudar a su población por otra….En cuanto a las autoridades afganas, éstas se contentan con deplorar tímidamente el endurecimiento de la política migratoria, al no poder hacer frente a estos retornos masivos. En realidad, en este embrollo político y económico, son pocos los que están interesados en sacar a la luz la suerte de los inmigrantes afganos.

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