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12.12.2017

Reto para 2030: por un acceso a la atención médica gratuito, sin discriminación y para todos

Las políticas sanitarias deben centrarse en las necesidades de las personas: que estas tengan acceso a una atención médica debe primar sobre cualquier consideración sobre la rentabilidad o el interés. Se trata de salvar vidas y reducir el impacto de las enfermedades.

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Desde hoy y hasta el 15 de diciembre, se celebra en Tokio (Japón) el Foro sobre Cobertura Sanitaria Universal 2017. Esta importante reunión, organizada por el gobierno de Japón, el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS), busca “estimular el progreso –tanto a nivel mundial como a nivel estatal- hacia una Cobertura Sanitaria Universal (UHC, por sus siglas en inglés),” una meta que el mundo se ha comprometido a cumplir para el año 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Nuestra secretaria médica internacional, la doctora Mercedes Tatay, acudirá al foro para brindar una visión realista basada en la experiencia de nuestra organización en el terreno. En su camino hacia el foro, nos respondió a unas cuantas preguntas.

 

¿Por qué asiste Médicos Sin Fronteras (MSF) a esta reunión?

Al brindar asistencia médica de forma directa y gratuita a personas afectadas por conflictos armados, epidemias, desastres naturales y la exclusión del sistema de salud en más de 70 países, nuestros equipos son testigos de primera mano de los obstáculos a los que algunas de las comunidades más pobres y discriminadas se enfrentan para acceder a la atención médica. Queremos usar nuestra experiencia directa para informar a los responsables de las políticas internacionales sobre las terribles consecuencias de estas sobre la salud y las vidas de las personas. Abogamos por un acceso irrestricto y sin discriminación a la atención médica para todos.

Como médicos y profesionales sanitarios, queremos recordar a los delegados asistentes al foro que todas sus discusiones deben ser sobre las personas. Asegurar que las personas tengan acceso a una atención médica básica debe estar antes que cualquier consideración sobre la rentabilidad de las inversiones o sobre el interés o la seguridad nacional. Es una cuestión de salvar vidas y reducir el impacto de las enfermedades.

En MSF estamos convencidos de que la cobertura sanitaria universal solo puede lograrse si se eliminan los obstáculos persistentes como lo son los medicamentos inaccesibles y las cuotas de la atención médica (también conocidas como ‘tarifas de usuario’).

 

A muchas personas les parece normal que se pague por una atención médica, ¿por qué MSF está luchando contra eso?

Los grupos vulnerables como las mujeres embarazadas, aquellas personas que han sido obligadas a huir de sus hogares, los pacientes con tuberculosis, VIH, malaria y enfermedades no transmisibles que viven en lugares como República Centroafricana, República Democrática del Congo y Guinea, aún deben pagar por una atención médica. También los refugiados en Jordania. Esto es extremadamente dañino; la evidencia demuestra que hacer que las personas paguen por la atención médica les impide recibirla. Hacer que las personas paguen también reduce la calidad de los servicios sanitarios, aumenta las crisis financieras o retrasa la detección de epidemias y brotes; en vez de ir a los centros sanitarios ,las personas enferman o mueren en sus comunidades sin ser registradas.

En estos lugares, nuestros médicos y enfermeras son testigos de historias horribles de personas que no pudieron recibir atención básica debido al precio de la misma, o que fueron informadas de que debían comprar sus propios medicamentos porque se habían agotado en los hospitales. También hemos documentado las historias de pacientes que estuvieron presos dentro de las instalaciones sanitarias hasta que pudieron pagar por la atención médica que recibieron.

Esta situación persiste a pesar del progreso logrado en la última década para expandir la atención médica a grupos específicos como las mujeres embarazadas, los niños y las personas con enfermedades específicas. De forma preocupante, esta situación podría empeorar aún más, porque las políticas para mejorar el acceso a la atención médica siguen siendo revocadas en muchos países como Afganistán, Mozambique y Malawi. El financiamiento sanitario internacional se está reduciendo y hay una creciente presión sobre los países para que comiencen a pagar por sus propios servicios sanitarios, frecuentemente a un ritmo poco realista, independientemente de su capacidad real para hacerlo. Inevitablemente, esto crea una brecha de financiación que algunos países esperan que sea cubierta por los pacientes, incluso aunque cobrar estas ‘tarifas de usuario’ es algo que las instituciones y organizaciones involucradas en la salud a nivel mundial se han comprometido a eliminar.

En Sierra Leona, los recortes en el financiamiento sanitario internacional actualmente están amenazando la Iniciativa de Salud Gratuita para mujeres y niños. Esto es bastante cínico para un país que perdió al 10% de su fuerza de trabajo durante la epidemia de Ébola de 2014 a 2015, y en donde el acceso a una atención médica de calidad sigue siendo un gran problema.

Estos ejemplos y otros muchos más se explican en nuestro nuevo informe ‘Cobrándole a los enfermos: cómo las tarifas de usuarios están bloqueando la cobertura sanitaria internacional’.

 

¿La atención gratuita es una opción asequible?

Comprendemos que brindar una atención de calidad tiene un coste. Pero cuando la exclusión a esta atención está tan vinculada a las tarifas que se cobran a los pacientes, es injusto y perjudicial pedirles que paguen la factura. MSF tenemos una política de proporcionar atención de forma gratuita desde 2004 (antes de esta fecha, en algunos lugares cobrábamos a los pacientes un precio simbólico y esto aumentó significativamente el número de personas que usan los servicios que ofrecemos, incrementando el acceso a la atención y dejando un impacto positivo en la salud de las personas.

También sabemos que los ingresos generados al pedir que los pacientes paguen son mínimos, así que se mantiene a las personas alejadas de la atención médica sin un valor agregado para el sistema. El resultado final es una falta de confianza hacia los profesionales sanitarios y un gran número de enfermedades y muertes que podrían haberse prevenido. Esta situación es obviamente contraproducente e inaceptable en muchos niveles.

Además, las ‘tarifas a los usuarios’ también crean o refuerzan las deficiencias, mantienen a los pacientes alejados de los trabajadores sanitarios que permanecen inactivos, y dejan caducar a los medicamentos cuando deberían usarse para tratar a los pacientes.

Existen soluciones asequibles. Después de implementar la atención gratuita en un hospital de distrito en Lesoto en 2014, el número de mujeres que asistían al lugar para dar a luz a sus bebés se incrementó un 49% en solo 18 meses. Calculamos que al hacer que los partos sean gratuitos en todo el país, solo aumentaría un dólar estadounidense por habitante anualmente al presupuesto de salud del país. Este costo no solo incluiría la atención de parto gratuita, sino también el transporte de las mujeres y su hospitalización previa al parto.

Estamos de acuerdo en que los países con problemas de acceso a la salud deben hacer todo lo posible para responder a las necesidades sanitarias de sus habitantes, pero lo que se espera de estos países en términos de financiación es poco realista. Necesitan poder financiar las infraestructuras sanitarias y brindar salarios decentes y regulares a su personal para permitirles realizar su vital trabajo. Esto también ayudaría a evitar que los trabajadores mal pagados cobren a sus pacientes por los medicamentos o las consultas para compensar sus bajos salarios.

En pocas palabras, se necesitan recursos financieros para eliminar las barreras económicas a las que se enfrentan los pacientes. Para que esto sea posible también solicitamos a los organismos donantes y normativos como el Banco Mundial, la OMS y otras iniciativas mundiales de la salud, que cumplan sus compromisos de apoyar la atención médica gratuita con financiamiento y asesoramiento técnico. Queremos que no dejen ninguna duda sobre los efectos perjudiciales de pedir a los pacientes que paguen. No esperamos que toleren el crecimiento de las 'tarifas de usuario', como vemos en varios países.

El objetivo acordado a nivel mundial para lograr una Cobertura Sanitaria Universal para el año 2030 seguirá siendo un sueño distante si se priva a las personas de la atención más básica porque no pueden pagarla.

 

Más allá del problema de los pacientes que pagan por la atención médica, ¿hay otros problemas que MSF traerá al foro?

El fortalecimiento de los sistemas sanitarios es una prioridad dentro de la agenda de la Cobertura Sanitaria Universal. Queremos que se priorice los salarios dignos para los trabajadores en la primera línea, y queramos garantías de que los pacientes no se enfrentarán a desabastecimientos de medicamentos esenciales. Estas son condiciones vitales para la prestación de servicios médicos de calidad que, al final, marcarán la diferencia para las personas que están enfermas o vulnerables.

También expresaremos nuestra preocupación sobre la falta de preparación para responder ante epidemias a gran escala, especialmente en lugares donde los sistemas de salud son débiles y donde el acceso a la atención médica ya es un problema. Estos países dudan en declarar epidemias porque pueden generar restricciones comerciales o turísticas y crear tensiones económicas adicionales. Sin garantías de que la declaración de una epidemia vendrá con un apoyo para brindar una respuesta, se seguirán perdiendo vidas de forma innecesaria. También es necesario crear una capacidad adecuada para las respuestas y la vigilancia durante emergencias dentro de los sistemas sanitarios.

También nos preocupa que la narrativa sobre Seguridad Sanitaria Mundial –que refiere a la prevención y gestión de brotes mayores de enfermedades infecciosas– frecuentemente se basa en el miedo y relega a las poblaciones vulnerables a una amenaza, en vez de ayudar a las personas que se enfrentan a una gran necesidad. Lograr que todos estemos saludables dependerá de que cada uno de nosotros esté saludable, no se trata de beneficiar a un grupo a expensas de otro.

El sector sanitario debe mantener su liderazgo y reunir el poder político para responder ante epidemias. Al recordar el brote de Ébola de 2014 a 2015, uno puede preguntarse si ciertos países se esforzaron más en protegerse a sí mismos en lugar de brindar un apoyo significativo a las personas de África oriental que eran quienes se enfrentaban a una emergencia médica real.

Como MSF trabaja en muchos entornos de conflicto, también llevaremos un mensaje específico sobre la protección de la misión médica en estos lugares. En los conflictos actuales como el de Afganistán, Sudán del Sur, Siria y Yemen, las estructuras médicas se consideran cada vez más como productos que pueden ser saqueados o atacados con impunidad y sin una fuerte condena como parte de estrategias militares. Necesitamos desesperadamente que todas las partes involucradas en conflictos se comprometan, sin ambigüedades, a respetar las estructuras sanitarias y a permitir y apoyar la prestación de atención a todos los enfermos y heridos, incluidos los combatientes; y las personas designadas como enemigos o terroristas.