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12.08.2016

Cirujano de guerra en Jordania

Edgar Escalante, cirujano de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el proyecto quirúrgico de emergencia de MSF en el hospital gubernamental de Ar Ramtha, Jordania, cuenta su experiencia.

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Trabajo en Médicos Sin Fronteras (MSF) desde que me jubilé, en 2013. Esta es mi cuarta misión, anteriormente estuve en Yemen y Afganistán.

Tras ambos destinos, esperaba encontrarme con un escenario similar en Ar Ramtha, en el norte de Jordania. Y es que siempre me ha impresionado trabajar tan cerca de la zona de conflicto y, al mismo tiempo, estar en un lugar a salvo y tranquilo.

Ha pasado casi un año desde que me trasladé al proyecto quirúrgico de emergencia de MSF en el hospital gubernamental de Ar Ramtha. Desde entonces, he sido testigo de muchos cambios.  

Uno caso que me impactó especialmente y que nunca olvidaré fue el de un joven sirio que vino a nosotros después de que le hiriera la explosión de una bomba.

Tenía un trauma severo en la cabeza, daños masivos en el abdomen y múltiples fracturas abiertas en los brazos y las piernas. Las posibilidades de salvarle la vida eran prácticamente nulas.

Tras colocarle un fijador externo1 para las extremidades fracturadas, fue transferido a otra instalación porque necesitaba cuidado intensivo que nosotros no podíamos proveer. En ese momento, teníamos múltiples víctimas en Ar Ramtha y el hospital estaba completo.

Fue sometido a severas cirugías en pecho, abdomen y cerebro, y cayó en un coma profundo que duró aproximadamente tres semanas. Cada vez que hacía mis rondas, veía a su madre siempre con él; todos los días, ella me decía “salve a mi hijo… no lo deje morir”. El caso se consideró irremediable, pero seguimos luchando igualmente.

Un día, durante la ronda, durante unos segundos, noté que uno de sus ojos se movía como diciéndome que todavía estaba con nosotros. Sostuve su mano y me la cogió. Entonces supe con certeza que la batalla estaba a punto de comenzar.

Han pasado siete meses desde entonces y, después de muchas operaciones en su pecho y cerebro, y de varias cirugías ortopédicas, se ha recuperado en nuestras instalaciones en el campo de refugiados de Zaatari.

Ahora, habla conmigo, canta y está empezando a caminar de nuevo. Cada semana lo visito en el campo y siempre recibo la mejor recompensa por todos estos esfuerzos: una gran sonrisa, una apretón de manos y la palabra “Shukran” 2.

Disfruto trabajando en este proyecto. Me permite contribuir al tratamiento de los heridos sirios y trabajar mano a mano con mis colegas de Jordania por una misma causa: marcar la diferencia en la vida del pueblo sirio.

Ahora, con la apertura del nuevo departamento de cirugía, una nueva fase en la vida del proyecto de Ar Ramtha está a punto de comenzar. Es un programa de gran importancia para la población de Siria y Jordania. Tenemos altos estándares de atención para los heridos de guerra sirios así como buenas oportunidades de formación para el personal jordano.

Mirando hacia adelante, en un futuro cercano, espero que este proyecto pueda expandirse y suponga la inclusión de nuevos criterios de admisión y más oportunidades de formación no solo para el equipo de Jordania, sino también para médicos y enfermeras sirias que trabajan en la frontera en las instalaciones apoyadas por MSF.

1 Dispositivo que actúa como un marco estabilizador para mantener huesos rotos en la posición correcta. 

2 “Gracias” en árabe