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25.01.2022

Innovación MSF: tratamientos asistidos por vídeo para ayudar a los pacientes con tuberculosis

“Tras empezar el tratamiento asistido por vídeo, todo se hizo más fácil. Todavía tenía efectos secundarios, pero eran menos severos. Era más fácil manejarlos. Sentí entonces que podía terminar el tratamiento. Me dije a mí misma que necesitaba mejorar y superarlo”, recuerda Aida.

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Aida*, de 33 años, tiene dos hijos, de 6 y 10 años. Le diagnosticaron tuberculosis multirresistente a los medicamentos (TB-MDR) en 2016. Después de cuatro meses en el hospital de Kara-Suu, en Kirguistán, Aida recibió atención ambulatoria pero los efectos secundarios de su tratamiento hicieron que tomar el transporte público todos los días fuera un gran desafío. Como alternativa, a Aida se le ofreció un tratamiento seguido por vídeo para ayudarla a continuar su tratamiento sin la necesidad de visitas diarias a nuestra clínica.

El 28 de noviembre de 2018, después de casi dos años de luchar contra la TB-MDR, le dijeron a Aida que estaba curada.

“Tuve muchos efectos secundarios a causa de mi tratamiento para la TB-MDR. Sentí que mi cuerpo estaba rechazando el medicamento. Tenía dolores de cabeza, dolores de estómago, vómitos. Cuando me pusieron en atención ambulatoria, era muy difícil para mí ir a diario al punto del tratamiento directamente observado (DOT, por sus siglas en inglés) en transporte público para obtener mi medicamento.

A veces, después de salir del DOT, me mareaba en el transporte público. No reconocía a las personas y perdía el sentido de la orientación. Hubo momentos en los que me saltaba mi parada y no sabía dónde estaba. Estaba perdiendo la cabeza. Ni siquiera hubiese reconocido mi propia casa.

Así que decidí parar el tratamiento. Le dije a mi médico que ya no podía, no podía pasar por esto todos los días. Dije: ‘Prefiero morir en paz en casa que morir en el transporte público’. El médico me preguntó si, a cambio, me gustaría comenzar un tratamiento asistido por vídeo y acepté.
 

Aida, diagnosticada con tuberculosis multirresistente en 2016

 

MSF me dió un smartphone con el WhatsApp instalado. La enfermera me daría suficiente medicación para una semana. Todos los días, tendría una videollamada con ella para mostrarle que estaba tomando los medicamentos. Empecé a sentirme un poco mejor. No tenía que salir de casa todos los días para ir al DOT. No tenía que tomar el transporte público. Tomaba la medicación, comía bien y me acostaba un poco.

Tras empezar el tratamiento asistido por vídeo, todo se hizo más fácil. Todavía tenía efectos secundarios, pero eran menos severos. Era más fácil manejarlos. Sentí entonces que podía terminar el tratamiento. Me dije a mí misma que necesitaba mejorar y superarlo.

Cuando el doctor me dijo que ya no estaba enferma, lloré de felicidad. Cuando les dije a mis hijos que estaban muy felices, me abrazaron fuerte y me dijeron "¡Por fin!". Ahora que estoy curado estoy tratando de ayudar más a mis hijos; la maestra de mi hijo dijo que mi hijo había cambiado. Incluso me preguntó si había contratado un tutor, pero comencé a ayudarlos y a ser más atento.

Estoy ayudando con las tareas del hogar y tratando de ser una mejor madre. Me perdí mucho, pero ahora los estoy ayudando con los deberes, estoy empezando a poder hacer algo. Ahora por fin estoy curada, tengo muchos planes. Primero, necesito tener mejor salud y sanar durante el invierno, y cuidaré de mis hijos, estaré ahí para ellos. En primavera empezaré a trabajar”.



*El nombre ha sido cambiado para proteger la privacidad del paciente.

El tratamiento directamente observado (DOT, por sus siglas en inglés) es un método de administración de medicamentos en el que un profesional de la salud observa a un paciente mientras toma cada dosis de un medicamento. El DOT se usa para garantizar que la persona reciba y tome todos los medicamentos recetados y para controlar la respuesta al tratamiento. DOT es ampliamente utilizado en el tratamiento de la tuberculosis.

- Relato de abril de 2019