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11.07.2006

"La enfermedad del sueño es mortal si no se trata, así que si MSF no hubiese estado allí todas esas personas hubiesen muerto"

Carmen Pérez es una enfermera gallega con amplia experiencia en MSF que acaba de regresar de Haut Mbomou, una remota región situada al este de la República Centroafricana (RCA).

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Carmen ha coordinado el traspaso a las autoridades del proyecto para el control de la enfermedad del sueño (tripanosomiasis) que la organización ha llevado a cabo entre 2001 y 2206. El proyecto, que también ha servido para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de la malaria y ha introducido la terapia combinada con artemisina (TCA), está en manos ahora del Ministerio de Salud centroafricano. A continuación, Carmen hace balance de la intervención de MSF y explica qué resultados se han conseguido durante estos cinco años.

¿Cuáles han sido los principales logros del trabajo de MSF en el proyecto contra la enfermedad del sueño?
Hemos realizado 76.000 pruebas para detectar casos y hemos tratado a 1.500 personas. Tratar a 1.500 personas significa salvar 1.500 vidas y eso es un logro muy importante. La enfermedad del sueño es mortal si no se trata, así que si MSF no hubiese estado allí todas esas personas hubiesen muerto. También hemos conseguido reducir la prevalencia de la enfermedad, que en algunos sitios llegaba a ser del 10%. Ahora la media global es del 0,5%. Por último, hemos formado al personal sanitario del Ministerio de Salud en todo lo relacionado a la tripanosomiasis: los únicos dos técnicos de laboratorio de todo el país que saben hacer el seguimiento de la enfermedad han sido formados por MSF. Y lo más importante: hemos cambiado el tratamiento. Pasamos de utilizar melarsoprol a usar eflornitina. Un cambio fundamental. Habrá un antes y un después en el ámbito de la enfermedad del sueño tras el paso de MSF por la RCA.

¿Por qué ha sido tan importante el cambio del tratamiento?
El melarsoprol es un derivado del arsénico y hasta hace muy poco era la única posibilidad para combatir la enfermedad del sueño. El problema es que el tratamiento era muy agresivo: causaba una mortalidad del 20% y era extremadamente doloroso para el paciente. En cambio, hemos demostrado que el uso de la eflornitina (DFMO) es un éxito. En cuestión de 14 días es capaz de matar al parásito que causa la enfermedad.

La implicación de la comunidad debe ser fundamental en un proyecto así. ¿Cómo ha sido la experiencia en la RCA?
Hemos hecho un trabajo de sensibilización enorme. Para empezar, hemos conseguido que la gente entendiese que la enfermedad del sueño está causada por un parásito y que no es cuestión de brujería tal y como se creía. Hemos formado a agentes comunitarios para dar a conocer las actividades con el fin de motivar a la población para hacerse las pruebas de la enfermedad.

¿Cuáles han sido los principales retos a los que habéis tenido que hacer frente?
Muchísimos. Al principio fue difícil la colaboración con el personal sanitario local porque nos exigían los pagos que no recibían del Gobierno. La situación de seguridad también ha sido complicada: en el 2003 tuvimos que parar el proyecto temporalmente debido al Golpe de Estado. La logística para llevar a cabo las actividades también ha sido muy compleja: estábamos en una zona muy remota del país, con accesos muy complicados que en la época de lluvias quedaban inutilizados.

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