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05.08.2008

La escasez de profesionales sanitarios supone una amenaza a la ampliación del tratamiento del sida

El Dr. Mit Philips de Médicos Sin Fronteras (MSF) responde a las preguntas acerca de la amenaza que supone la falta de trabajadores sanitarios para ampliar el tratamiento del VIH/sida en el África subsahariana:

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MSF afirma que la falta de trabajadores sanitarios constituye el principal obstáculo para la expansión del acceso al tratamiento del sida en muchos países de África. ¿Cuál es el alcance de la crisis?
En el África subsahariana la brecha entre las necesidades de los pacientes y la capacidad en materia de profesionales de la salud es enorme. En países como Mozambique y Malaui, hay sólo 20 enfermeros por cada 100.000 habitantes cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda como mínimo 100. La situación en zonas rurales es incluso peor con cerca de la mitad de ese ratio. Tenemos que darnos cuenta que el personal que ya se las veía y se las deseaba para poder responder a las necesidades, ahora tiene que hacer frente a un número cada vez mayor de pacientes debido a la propagación del VIH/sida.

Esto tiene principalmente dos consecuencias. Primero, las salas de espera cada vez están más llenas con colas de espera cada vez más largas. Y en segundo lugar, la creciente presión sobre el personal esencial significa que con más probabilidad éste dejará su trabajo en busca de mejores oportunidades en el extranjero o en el sector privado.

¿Cuáles son las consecuencias para los pacientes con VIH/sida?
Cada vez hay más pacientes y menos personal sanitario, lo que tiene unas consecuencias obvias. En primer lugar, hace peligrar la calidad de la atención porque el tiempo de cada consulta es muy limitado. Asimismo, los retrasos entre el diagnóstico y el inicio del tratamiento pueden provocar la muerte de aquellos pacientes que requieren medicación con urgencia; la mitad de los pacientes en estadios avanzados de la enfermedad con toda probabilidad morirán en un plazo de un año. Finalmente, pasarse días enteros en las salas de espera para las consultas de seguimiento puede hacer que algunos pacientes sometidos a tratamiento dejen de acudir a la clínica con lo que existe el riesgo de que no sigan el tratamiento de forma adecuada.

Resulta muy frustrante para nosotros ver que medicamentos relativamente baratos ahora están disponibles en las estanterías de las estructuras de salud –aunque todavía quedan problemas por resolver– pero que no hay nadie que pueda administrarlos a los pacientes. Hay que recordar que en el sur de África solamente, cerca de un millón de personas que necesitan tratamiento no tienen acceso a él.

¿Cuál es el mensaje que te gustaría transmitir a los financiadores y a los gobiernos?
Realmente necesitan con urgencia abordar la cuestión y actuar de forma efectiva: se requieren cambios a corto plazo a nivel del paciente. Esta enfermedad acaba con la vida de muchas personas cada año y el número de trabajadores sanitarios es insuficiente para responder a las necesidades de los enfermos. Los planes actuales para superar el déficit de personal –incluyendo formación previa al servicio– generalmente se espera que surtan efecto a largo plazo, pero no nos podemos permitir esperar. Los pacientes mueren hoy. No podemos esperar a que acabe otra promoción de enfermería, ¡tenemos que fidelizar y atraer más personal ahora!

¿Por qué faltan tantos enfermeros y médicos?
En primer lugar, hay que decir que en muchos países con una elevada carga de VIH, la primera causa de baja entre el personal sanitario es la enfermedad y la muerte, principalmente debida al VIH/sida. Esto reduce la plantilla e incrementa la presión sobre el personal restante.

Otro importante factor es el éxodo de personal en busca de mejores oportunidades. Aunque se ha puesto mucho énfasis en el atractivo de los trabajos en Europa o Estados Unidos, factores como los bajos salarios y las duras condiciones laborales juegan un papel muy importante en la marcha del personal sanitario. En Malaui, una enfermera puede mantener con vida a más de 400 personas con apenas 3 dólares al día en una estructura de salud sin agua ni electricidad. En la práctica, puede significar que tenga que realizar 150 consultas cada día. ¿Cuánto tiempo puede esperarse que aguante este ritmo?

Si el personal sanitario es tan importante y salva tantas vidas, ¿por qué los gobiernos no hacen más para atraerles y retenerles?
Algunos países todavía están atascados porque la planificación de las plantillas de salud viene determinada por los recursos nacionales disponibles. El número de personal que puede reclutarse en el sector público y el salario base que se paga puede ser limitado dependiendo del país. Las cifras dependen asimismo mayoritariamente de acuerdos entre el Ministerio de Finanzas y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Resumiendo, cuanto más pobre es un país, menos podrá gastar en sueldos, incluyendo los del personal sanitario.

Nos parece bastante incoherente –y francamente, realmente sorprendente– observar que no parece haber la más mínima voluntad política para relajar estas limitaciones. Desde hace muchos años, la cuestión se encuentra en la agenda en foros internacionales, sin que se hayan producido cambios fundamentales. Viendo las colas de gente que esperan tratamiento, nos resulta incomprensible el hecho que los salarios y las plantillas sigan dependiendo de consideraciones macroeconómicas en lugar de ser considerados imperativos médicos.

Pero ¿hay financiadores que estén dispuestos a dar más fondos para salarios?
La mayoría de financiadores todavía no quieren esta clase de responsabilidad a largo plazo. En el clásico paradigma de la ayuda, esto es responsabilidad de los gobiernos. Los países financiadores dicen que no quieren implicarse en gastos recurrentes puesto que no sería sostenible, lo que implica que los países deben utilizar sus propios recursos nacionales. Irónicamente, la mayoría pagan por medicamentos que como en el caso del VIH las personas afectadas tendrán que tomar de por vida.

Algunos financiadores han entendido ahora que el personal sanitario es fundamental para alcanzar objetivos asociados a la atención sanitaria y a la atención al sida en particular. Han asignado fondos a recursos humanos para la salud, pero prefieren gastarlos en formación previa al servicio, en comprar equipamiento, y en mejorar infraestructuras para formación y atención sanitaria, lo que evita el compromiso indefinido que implican los salarios.

Suecia, el Reino Unido, y algunos otros países financiadores alegan que el apoyo a presupuestos y al sector sanitario puede utilizarse para potenciar la plantilla del sector público de salud, no obstante sin una solución a las limitaciones de gastos esto no será efectivo. El dinero asignado a través de estos canales se enfrentará a los mismos problemas que el resto del sector público y esta ayuda monetaria no podrá por tanto utilizarse de forma efectiva.

Ésta es la contradicción actual: los países financiadores se han comprometido a incrementar los fondos para hacer frente al déficit de profesionales sanitarios pero estos recursos no se tienen en cuenta cuando se fija el nivel de lo que se puede gastar. El dinero de los financiadotes, pues, no puede gastarse en retener a los trabajadores sanitarios en el sector público por encima de ciertas cantidades, o se destina a sustituir dinero del gobierno en otro sector.

¿Qué puede hacer MSF en el terreno para hacer frente a la escasez de profesionales de la salud?
Nuestros equipos en el terreno intentan hacer frente a la falta de recursos humanos reorganizando la asistencia que se presta, esto incluye el cambio de tareas. Esto significa delegar ciertas tareas a personal de salud con menos cualificación o sin formación médica. El propósito del cambio de tareas es incrementar la capacidad de tratamiento del paciente por parte de los equipos clínicos, sin que ello suponga una disminución de la calidad de la atención. En los países más afectados por el VIH/sida, el cambio de tareas a menudo significa que la responsabilidad de iniciar el tratamiento del sida se delega a enfermeros, lo que da más tiempo a los médicos de concentrarse en casos complicados. MSF ha introducido este modelo basado en la enfermería en varios lugares con buenos resultados, por ejemplo en Lesoto y en Ruanda.

El cambio de tareas de enfermeros a asistentes de enfermería o del personal de salud a personas sin formación sanitaria también es un hecho. Los trabajadores sin formación sanitaria, a menudo personas con VIH, se utilizan para asesoramiento y apoyo a los pacientes VIH-positivos. Esto lleva a una disminución de la carga de trabajo para los enfermeros. Sin embargo, sigue siendo crucial que estas personas reciban la formación adecuada y sean objeto de una buena supervisión y apoyo; todavía necesitaremos personal cualificado sin lugar a dudas. Obviamente, estos trabajadores deberían ser pagados de acuerdo con su trabajo; de no ser así, se repetirán los mismos problemas de bajas y rotaciones.

El cambio de tareas realmente alivia la presión sobre los médicos y los enfermeros. Pero nunca debe ser una excusa para no enfrentarse al problema fundamental, es decir, la necesidad de más personal sanitario en su conjunto. Tenemos que desafiar la falta de recursos que causa una atención de pobre calidad para pacientes en países con recursos limitados. De otro modo, los servicios de salud en el África subshariana se verán condenados a seguir siendo ineficaces a la hora de proporcionar una respuesta proporcional al alcance de la epidemia del VIH, y otros problemas de salud críticos.

¿Ves la luz al final del túnel que permita aumentar al personal sanitario?
La principal oportunidad por el momento es la decisión por parte del Fondo Global de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis, y la Malaria de permitir financiar el refuerzo de los sistemas de salud, lo que incluye medidas para formar, apoyar, y retener a trabajadores de la salud. Es importante que los gobiernos con serios problemas de recursos humanos sanitarios aprovechen estos fondos para salir de este punto muerto. El Fondo Global ha confirmado que está dispuesto a financiar planes ambiciosos para abordar el déficit de trabajadores sanitarios, cojámosles la palabra.

También vemos cada vez más que los trabajadores sanitarios y los grupos de pacientes se alzan para pedir un mejor apoyo y retención de personal sanitario. Estos grupos son importantes para hacer presión sobre la clase política.

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