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03.05.2007

“La esperanza de que la paz llegue se está desvaneciendo”

En Sri Lanka la violencia contra civiles es indiscriminada, el equipo de MSF en Vavuniya es testigo de esta situación

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Poco después de medianoche, el sonido del teléfono despertó al equipo de MSF en la ciudad de Vavuniya. Un autobús nocturno lleno de pasajeros había sido alcanzado por la explosión de una bomba en una carretera provincial a 30 kilómetros de la ciudad. Algunos pasajeros murieron y docenas fueron heridos. Tan pronto como la situación de seguridad lo permitió, las ambulancias recogieron a los pasajeros. ¿Era posible que el anestesista, dos cirujanos y la enfermera de MSF informaran al hospital inmediatamente?

Lleno de proyectiles
El equipo era consciente de que ya no podría dormir más. Ésta era la segunda vez en una semana que un autobús era atacado con una mina Claymore: una bomba de fragmentación, detonada a distancia, que se esconde en las cunetas de las carreteras. En poco tiempo, las ambulancias llevaron a 33 personas al hospital, incluyendo nueve mujeres y tres niños. Para una de las mujeres, la ayuda llegaba demasiado tarde: había fallecido de camino. La mayoría tenían múltiples heridas de pequeñas balas de metal. Algunos tuvieron suerte y sólo tenían heridas superficiales; otros tenían hemorragias internas y huesos rotos. Aunque otros están tan malheridos que los médicos podían hacer poco para ayudarles.

Grave perdida de sangre
El equipo de MSF había preparado un plan de emergencia para el hospital de Vavuniya por si se producía un incidente. No habían tenido tiempo para practicar, pero las medidas de socorro fueron según el plan. En la puerta, el anestesista seleccionaba qué heridos no podían esperar ni un minuto para ser atendidos. Primero, los heridos con problemas respiratorios y hemorragias fueron estabilizados y tratados, y sólo después los que tenían heridas en las extremidades o huesos rotos. Todo el mundo hizo su parte. Gracias a los médicos y enfermeros de Sri Lanka, que están acostumbrados a tratar heridos de guerra, todas las personas recibieron tratamiento en poco tiempo. Como las víctimas de la anterior explosión de bomba todavía estaban en el hospital, había escasez de camas y algunos pacientes tuvieron que colocarse en el suelo.

Tragedia humana
“Como cirujano tratas heridas”, explica Jim Balz, que empezó a trabajar en MSF en Sri Lanka hace poco tiempo. “La magnitud de la tragedia humana te golpea más tarde, cuando vas a cuidados intensivos y vez a la familia alrededor de la cama de un hombre que tiene metralla en el cerebro y que tiene pocas posibilidades de sobrevivir. Estas cosas te afectan. Hacer explotar un autobús de pasajeros no es una forma de luchar en la guerra –no es que haya una forma buena de hacerlo– pero ésta realmente no es como debería ser”.

Tensión y miedo
Vavuniya ha estado atrapada en medio de la violencia desde el pasado año. La ciudad, controlada por el Gobierno de Sri Lanka, está a sólo 17 kilómetros al sur de la línea de frente. Tamiles, singaleses y musulmanes viven unos al lado de los otros, pero ocasionalmente estallan las tensiones entre los diferentes grupos étnicos. Desde finales de enero, cuando MSF empezó a trabajar en Vavuniya, docenas de heridos han sido tratados en el hospital. Megan Hunter, coordinadora del proyecto, cree que la tensión y el miedo se sienten en el aire. “La esperanza de que la paz llegue se está desvaneciendo”. Casi cada día, la población puede oír sonido de artillería, explosiones de bombas y armas de fuego en las calles. Todo el mundo está pendiente de los ataques y las luchas con armas que en cualquier momento pueden estallar en la ciudad.

Tratamiento rápido
Debido a la violencia, muchos médicos especialistas han abandonado las áreas cercanas al frente como Vavuniya. En ocasiones, el hospital funcionó durante meses sin cirujano. Heridos y otros pacientes tenían que ser trasladados al Sur para recibir tratamiento. La llegada de MSF ayuda a muchos heridos de guerra a encontrar un tratamiento más rápido mejorando el resultado. El cirujano Jim Balz a menudo se siente impresionado por sus pacientes en Sri Lanka. “La forma en que logran sobrevivir a sus heridas, es una revelación para mí. Ellos son mucho mejores tratando con las heridas que nosotros, aunque sus cuidados médicos sean menos sofisticados que en Occidente. Tal vez están acostumbrados a convivir con la violencia, pero tal vez nosotros estamos simplemente demasiado consentidos”.

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