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23.11.2006

"La mortalidad infantil en Níger sigue siendo muy alta"

Entrevista a Alfonso Laguna, coordinador general de la misión de MSF España en Níger, donde habla sobre la actual situación nutricional del país y la nueva estrategia que está llevando a cabo MSF para tratar la desnutrición.

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Después de una intervención de emergencia en el verano de 2005, en medio de la grave crisis nutricional que asolaba el país, MSF ha abierto en 2006 nuevos proyectos nutricionales en Níger, en los distritos de Madaoua y Bouza, en la región de Tahoua*. Una vez pasado el periodo más crítico para la población, el coordinador general de la misión, Alfonso Laguna, saca las conclusiones de este primer año en el que MSF ha desarrollado una nueva estrategia de tratamiento de la desnutrición.

Ahora que se está acabando el periodo de las cosechas, ¿cuál es la situación nutricional en Níger?
En los últimos tiempos hemos visto en nuestros programas una disminución de las admisiones de niños desnutridos moderados y, al mismo tiempo, un aumento de los casos de desnutrición severa. Esto tiene una explicación: en las últimas semanas las familias han estado trabajando en el campo para las cosechas; por eso los niños nos llegan más tarde y en peor condición que cuando las familias estaban en los pueblos. Pero las cosechas van a acabar a finales de noviembre. Todas las familias van a volver a los pueblos y tendrán suficientes alimentos. Se espera entonces que la situación nutricional de los niños mejore.

¿Se puede comparar la situación vivida este año con la crisis de 2005?
Este año la mortalidad no ha sido tan alta como en 2005. En parte se debe a que hay muchos más actores llevando programas nutricionales este año. En cambio, el número de niños tratados por desnutrición ha sido más alto que en 2005, pero también porque hay más programas en marcha.
De forma general, sin embargo, creo que la crisis nutricional no ha sido tan dura como en 2005. Hemos seguido la evolución de los precios de los alimentos a lo largo de la temporada, e incluso en el periodo más duro, antes de la nueva cosecha, la gente seguía comprando alimentos. Los precios subieron mucho, pero en general la gente no se quedó sin alimentos. No han sufrido tanto como el año pasado.

Esta mejora, ¿puede ser el fruto de la estrategia aplicada por MSF (tratar a todos los niños de forma ambulatoria salvo en los casos graves que requieran una hospitalización y extender el tratamiento a los desnutridos moderados para evitar que lleguen a estar peor)?

Lo que está claro es que esta estrategia nos permite tratar a muchos más niños. El tratamiento ambulatorio es más fácil y requiere menos seguimiento. Podemos tratar a más niños con desnutrición severa porque se encargan las madres de darles los alimentos terapéuticos preparados, con un seguimiento médico mínimo. Y en los centros nutricionales terapéuticos vemos menos niños. Ahora llegan allí sólo los casos con complicaciones cuando antes se hospitalizaba a todos los desnutridos severos.
Lo mismo ocurre con los niños desnutridos moderados. En junio cambiamos de estrategia: antes hacíamos distribuciones de harina enriquecida y ahora les damos los mismo alimentos terapéuticos preparados que a los casos severos. Es más fácil para las madres; nos permite tratar a más niños; y se dan mejores resultados: los niños ganan peso más rápido porque los nuevos alimentos terapéuticos tienen más calorías. Estos productos también nos facilitan la vida en el aspecto logístico.

En 2005 MSF criticó la actitud del Gobierno nigerino y de los responsables de la ayuda internacional por su actitud ante la crisis. ¿Se han visto cambios este año?
Ahora las autoridades prestan más atención al problema de la desnutrición y también ha mejorado la colaboración con las ONG que trabajan en este campo. Este año el Gobierno ha realizado más distribuciones gratuitas de alimentos, mientras que el año pasado se negaba a hacerlas para no perturbar el mercado. Y las distribuciones han sido mejor dirigidas, basándose en los resultados de las encuestas nutricionales en el terreno y ya no sólo en las cifras de las cosechas como antes. Las cosas van lento, pero en general se nota una actitud más atenta por parte de las autoridades.

¿Cómo ves el futuro, tanto en lo que se refiere a la situación nutricional en Níger como a los proyectos de MSF en el país?
La mortalidad infantil en Níger sigue siendo muy alta, y esto se debe en parte a unas tasas de desnutrición también muy altas. Son tasas propias de un periodo de crisis. Pero el problema es estructural y no se puede arreglar a corto plazo. Para MSF es una situación difícil porque no somos la organización adecuada para afrontar problemas estructurales. Pero al mismo tiempo podemos trabajar de forma inmediata para reducir la mortalidad. De momento, hemos decidido que íbamos a seguir en Níger en 2007. Pero es importante presionar para que en el futuro el Gobierno nigerino pueda asumir las tareas que nosotros llevamos ahora.
El año que viene vamos a poner el acento en asegurar la atención primaria de salud gratuita para los niños en las zonas más afectadas porque es un problema muy relacionado con la desnutrición. Estamos llevando a cabo una encuesta que nos va a dar información sobre cómo y dónde trabajar, según las necesidades. Queremos mejorar la colaboración con el Ministerio de Salud; vamos a pedir que haya más personal nigerino en los centros de salud donde trabajamos. A la vez, es imprescindible presionar a los responsables de la ayuda internacional para que financien la salud en Níger.

* Además de en la región de Tahoua, MSF también lleva a cabo proyectos nutricionales en las regiones de Maradi y Zinder.

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