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21.12.2012

La población de varias ciudades de República Centroafricana huye al bosque por miedo a los ataques

MSF mantiene sus servicios hospitalarios y establece equipos de respuesta de emergencia.

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Ayer jueves, la coalición rebelde ‘Seleka’, que en los últimos días ha atacado varias localidades del norte de República Centroafricana (RCA), entró en la ciudad de Batangafo, cuyo principal hospital está respaldado por la organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF). El día anterior, después de que los rebeldes anunciaran su intención de avanzar hacia Bouca cruzando Batangafo, todos los efectivos de las FACA (ejército centroafricano), de la gendarmería y demás autoridades estatales huyeron de la ciudad en el transcurso de unas pocas horas. Una parte importante de la población, atemorizada por la amenaza de un ataque, también salió de Batangafo para buscar refugio en el bosque. Los rebeldes entraron y tomaron el control de la localidad 24 horas después.

MSF mantiene a su equipo en Batangafo y no ha suspendido sus actividades en el hospital, aunque el número de consultas ha caído de las 193 registradas el día anterior a la llegada de los rebeldes a unas 38 al día siguiente. Los testimonios recogidos por el equipo de MSF unas horas antes de la entrada rebelde ilustran la atmósfera de miedo en que vive una población afectada por más de 10 años de conflictos, acostumbrada a huir al monte cuando sabe de la llegada de un grupo armado como única forma de protegerse de la violencia.

“Estoy muy preocupada por la situación. Ayer, los niños de la escuela huyeron al bosque cuando escucharon que tropas armadas llegaban a la ciudad. No sabíamos quiénes eran, estábamos muy asustados”, explica Ghislaine, una mujer de 55 años de edad. Según Enoch Nodl-ya, enfermero anestesista de MSF en el hospital de Batangafo, “la población de esta región lleva 10 años aguantando la presencia regular y los ataques de hombres armados. La gente está asustada y huye rápidamente al bosque. Como consecuencia, muchas mujeres dan a luz en el campo sin ninguna asistencia, y muchos enfermos y heridos dudan si ir a buscar asistencia médica por miedo a la posible violencia en zonas habitadas. Cuando la violencia para, los pacientes empiezan a llegarnos pero ya en un avanzado estado de su enfermedad”.

La coalición rebelde entró en la ciudad de Kabo en las primeras horas del día 19 de diciembre; MSF también respalda el hospital principal de esta ciudad del centro-norte del país. Los disparos y fuertes explosiones se prolongaron durante unas 2 horas. Tras la toma de la ciudad y la salida de las FACA, las tropas rebeldes dejaron Kabo ese mismo día. La población fue víctima de actos de violencia, incluyendo una violación e importantes saqueos.

Al igual que en Batangafo, la población huyó de Kabo y ya está volviendo pero con extrema prudencia. MSF mantiene sus servicios en el hospital de Kabo, donde ha atendido a 4 heridos y a la víctima de violencia sexual, a la que se ha proporcionado asistencia médica y psicológica.

Tras el ataque de los rebeldes contra Bria (centro-este del país) el 16 de diciembre, MSF está organizando el desplazamiento de un equipo a principios de la semana que viene con el fin de proporcionar asistencia médica con rapidez a la población de la zona. Al mismo tiempo, la amenaza de una incursión contra Kaga Bandoro llevó a MSF a establecer un equipo de emergencia para respaldar los servicios de cirugía en el Hospital de la Prefectura en caso de combates. El equipo, integrado por un cirujano, dos enfermeros, un coordinador de terreno y un logista, llegó a Kaga Bandoro el pasado miércoles y ya está listo para iniciar actividades en caso necesario.

Desde la toma de Ndélé el pasado 10 de diciembre, otras áreas del norte de RCA han sido atacadas por la coalición rebelde, lo que ha provocado intensos combates con las FACA; estas últimas cuentan ahora con el respaldo del Ejército chadiano, que ha entrado en el país a petición del presidente centroafricano. La población ha huido de las ciudades para esconderse en el bosque, dejando atrás casas, reservas de alimentos y actividades productivas. Así mismo, gran parte del personal sanitario cualificado ha huido a Bangui, la capital, dejando a la población en una precariedad aún mayor.

Tras los combates entre los rebeldes y las FACA en Ndélé del día 10, la situación en la ciudad se ha calmado. Sin embargo, las condiciones son precarias: la población aún no ha regresado y sigue escondiéndose en el campo por la noche. MSF, que inicialmente evacuó a parte de su personal, ha vuelto a Ndélé con el equipo completo y prosigue con sus actividades en el hospital. También se ha puesto en marcha una clínica móvil para atender a las casi 130 familias desplazadas que se han asentado en la pista de aterrizaje, situada en las afueras. Hasta la fecha se han pasado más de 300 consultas médicas mediante la clínica móvil, mientras que el volumen de llegadas de pacientes al hospital sigue siendo bajo debido a la fuerte presencia de hombres armados en la ciudad.

Debido a la multiplicidad de actores armados implicados en los rápidos movimientos de los últimos días, MSF seguirá muy de cerca la situación con el fin de responder con inmediatez a las necesidades médico-humanitarias de la población. La organización cuenta con proyectos regulares en Ndélé, Kabo y Batangafo, todos ellos afectados por este conflicto, y está conformando dos equipos de emergencia para responder a las incrementadas necesidades de la población civil.

MSF está presente en República Centroafricana desde 1997 y trabaja en 7 diferentes proyectos en 5 de los 7 distritos de salud. Además, presta respaldo a 7 hospitales y a unos 38 puestos de salud en colaboración con el Ministerio de Salud. Las actividades de MSF cubren un amplio espectro, desde salud primaria y secundaria, enfermedades olvidadas como la enfermedad del sueño, desnutrición, cirugía, vacunaciones y atención a pacientes de VIH y tuberculosis. La malaria, con la mayor morbilidad, es a menudo el principal foco de estos proyectos.

 

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