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22.12.2010

'La protección de la nueva vacuna contra la meningitis dura diez años'

Los equipos de Médicos Sin Fronteras están participando en una campaña de vacunación masiva contra la meningitis en Mali y Níger, dos países que se encuentran en el llamado ‘cinturón de la meningitis’ africano. Entrevista a la doctora Cathy Hewison.

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Aunque MSF lanza campañas masivas todos los años, en esta ocasión la situación es muy diferente: gracias a la implementación de una nueva vacuna, la campaña se está empleando como medida preventiva y no en respuesta a una epidemia en curso. Evidentemente, esto supone un gran cambio que conlleva muchos nuevos retos, pero lo cierto es que esta nueva vacuna podría ayudar a erradicar las devastadoras epidemias de meningitis que se producen en la región.

En Níger, MSF está apoyando al Ministerio de Sanidad en la vacunación de 600.000 personas de entre 1 y 29 años en los distritos de Dosso y Boboye, mientras que en Mali, ya se han vacunado a otras 600.000 personas en los distritos de Koulikoro, Kati y Kangaba.

La Dra. Cathy Hewison, asesora médica de MSF, comienza por explicarnos cómo afecta la meningitis a las comunidades de la región:

Cada año, entre enero y junio, los habitantes de esta región contienen la respiración sin saber si se verán o no azotadas por una nueva epidemia. La meningitis afecta a niños y adultos en todas las comunidades, y a muchos de los que logran sobrevivir a la enfermedad les quedan las secuelas permanentes, como sordera o discapacidades mentales. Cada año se han de invertir cantidades ingentes de energía y recursos para combatir la enfermedad. Se tiene que organizar el envío de equipos para detectar nuevos casos, multitud de profesionales se vuelcan para dispensar tratamiento a los afectados y hay que organizar las campañas de vacunación, lo que en la práctica es un esfuerzo que resulta extenuante. Además, las epidemias son psicológica, económica y físicamente agotadoras para las comunidades afectadas.

 

Hasta ahora, MSF ha respondido a la aparición de epidemias lanzando enormes campañas de vacunación, ¿pero hasta qué punto ha sido eficaz este enfoque en el manejo de la enfermedad?

Hacemos todo lo posible hacer en este tipo de situaciones. Trabajamos con el ritmo y los recursos propios de una emergencia, pero las herramientas disponibles para gestionar estas epidemias hacen que nuestro impacto sea limitado. Esto significa que la gente enferma y muere porque muchas veces no podemos llegar a ellas a tiempo.

En primer lugar, tenemos que detectar la epidemia, lo que en estos países no resulta fácil debido al poco tiempo disponible y a la limitación de recursos. Una vez detectada la epidemia, tenemos que importar las vacunas de los almacenes que tenemos en otros países, pues en las zonas afectadas no suele haber suficientes. Eso nos deja con un tiempo de acción limitado para vacunar a la gente y poder influir en la situación. Habitualmente, el periodo crucial es el de las cinco semanas posteriores a la aparición del brote, antes de que la epidemia alcance su pico, así que el tiempo corre siempre en nuestra contra.

Además, siempre resulta muchísimo más difícil organizar una campaña de vacunación en las situaciones de emergencia que plantean los brotes epidémicos, que realizar una campaña de prevención cuando no estamos luchando desesperadamente y a contrarreloj por vacunar a la gente. Cuando hay una situación de pánico en la que tampoco se sabe donde aparecerán los siguientes casos, los equipos médicos se ven sometidos a una presión enorme.

 

La nueva vacuna es radicalmente diferente porque se va a usar para prevenir el riesgo de brotes. Eso significa que protegerá a las personas de la enfermedad antes de que la meningitis se haya establecido en la comunidad, ¿verdad?

Sí. La protección de la anterior vacuna era por un periodo corto – de hasta tres años – por lo que no compensaba vacunar a la población antes de producirse una epidemia porque no se podía predecir cuándo ni dónde surgiría. Pero dado que la protección de la nueva vacuna dura diez años, y que sabemos que en ese tiempo todos estos países se verán afectados por alguna epidemia, tenemos la certeza de estar invirtiendo en una buena medida de protección.

Así que sí, supone una revolución en la forma de abordar la meningitis, porque con la protección más duradera que ofrece esta vacuna esperamos poder prevenir por completo la aparición de epidemias de este tipo concreto de meningitis, que es la que afecta en mayor medida a los países del ‘cinturón de la meningitis’.

Y también existen otras ventajas: a diferencia de la anterior vacuna, que no era eficaz en menores de dos años, esta vacuna la podemos utilizar con niños de muy corta edad. Además, ofrece a las personas mejor protección que la vacuna anterior, que no era del todo eficaz. Pero lo más importante desde nuestro punto de vista es que la vacuna detendrá la transmisión entre la población de la bacteria que causa la meningitis, pues evitará que esta pueda ser portada. Esto proporcionará lo que se conoce como ‘inmunidad de grupo’, lo que significa que las personas que estén vacunadas protegerán a quienes no lo estén, puesto que no transmitirán la bacteria.

 

Hay quien dice que esto significará el final de las epidemias de meningitis en esta región ¿Se trata de una afirmación exagerada?

No cabe duda de que supone una revolución, pero no podemos decir que vaya a erradicar por completo las epidemias de meningitis. En primer lugar, esta vacuna se ha desarrollado específicamente para proteger a la gente contra una forma concreta de meningitis – la meningitis A. Se trata de un grupo específico de bacterias que causan la mayor parte de las epidemias a gran escala en el ‘cinturón de la meningitis’. Sin embargo, no ofrece protección contra todos los tipos de meningitis, por lo que potencialmente estarán presentes otras formas de lo que llamamos meningitis meningocócica, y se podrían producir epidemias debidas a otras formas de meningitis. 

 

Sabemos que la vacuna supone un gran avance y que ha sido probada en ensayos clínicos, pero parece que su implementación será otra de las claves para lograr la erradicación de las epidemias.

Los desafíos prácticos están ahí – para garantizar la ‘inmunidad de grupo’ y proteger al resto de la población, debemos asegurarnos de que la campaña de vacunación alcance al 90 por ciento de nuestra población diana (personas de entre 1 y 29 años). Esto significa que debemos vacunar a un número ingente de personas en un tiempo limitado. Además, es mucho más difícil movilizar a la gente para que acuda a vacunarse cuando la evidencia de la enfermedad no es tan inmediata, por lo que necesitamos contar con una campaña de información pública muy buena que haga que la gente vaya a vacunarse.

Una vez que se haya vacunado a la población diana, necesitaremos mantener vacunado a ese grupo de edad, lo que significa que tendremos que vacunar también a los bebés que alcancen esa edad, bien a través de las actividades anuales de vacunación o mediante otras campañas para ponerlos al día, lo que supone un auténtico reto que deberemos abordar en el futuro.

 

De este a oeste, el ‘cinturón de la meningitis’ se extiende a través de 25 países. ¿Por qué se ha seleccionado primero a Burkina Faso, Mali y Níger para implementar la nueva vacuna y por qué se ha involucrado tanto MSF?

El primer motivo es que sufren epidemias muy a menudo, por lo que registran un elevado número de casos y de muertes. Además, estos países han sido muy activos en el campo de la meningitis, no solo en cuanto a su respuesta a los brotes meningíticos, sino también en sus esfuerzos por hacer avanzar a la ciencia en este campo. MSF lleva mucho tiempo involucrándose en las innovaciones para el tratamiento de la enfermedad en esta región y también ha trabajado muchísimo con estos países para documentar la enfermedad y desarrollar nuevos tratamientos, por lo que siempre se ha mostrado abierta a la investigación científica, a implementar los nuevos productos que llegan al mercado y a abordar el problema de frente.

 

La mayor parte de los fondos necesarios para llevar a cabo las vacunaciones en los tres países iniciales ya se ha entregado, pero aún existen grandes interrogantes con respecto a quién o quiénes financiarán la implementación de la vacuna en el resto del ‘cinturón de la meningitis’.

Sí. De hecho, aún falta completar la financiación de esta primera fase de implementación en los tres países iniciales – pero es cierto que la laguna más ingente está en la financiación necesaria para todos los demás países del ‘cinturón de la meningitis’. En total, son 25 los países que se ven afectados por estas epidemias. De ellos, hay entre cinco y diez países grandes donde la necesidad de vacunación es especialmente urgente. La implementación en estos países se debe realizar desde el mismo momento en que sea operativamente posible. Resulta frustrante que tengamos en nuestras manos esta vacuna maravillosa que, además de vidas humanas, acabará por ahorrar mucho dinero al evitar que cada año vayamos por detrás de las epidemias, pero que aún así no tengamos asegurados los fondos necesarios para implementarla. En la actualidad no hay ninguna financiación comprometida.

 

Esta vacuna marca un hito espectacular en el camino hacia la erradicación de las epidemias en esta región, pero ¿no deberíamos ser aún más ambiciosos y tratar de impulsar el desarrollo de vacunas que ofrezcan protección contra otros tipos de meningitis?

Esta vacuna se ha desarrollado gracias a un proyecto muy especial y se ha diseñado específicamente para hacer frente a las necesidades del ‘cinturón de la meningitis’ africano. La necesidad más clara era la de contar con una vacuna contra la meningitis A, que es la que origina las enormes epidemias que asolan la región. El otro criterio era que la vacuna debía ser lo suficientemente barata como para que los países se pudieran permitir implementarla. Y, a pesar de las preocupaciones actuales acerca de la financiación global, el proyecto ha sido un tremendo éxito, ya que se ha producido una vacuna muy eficaz contra la meningitis A a un coste muy razonable de 0,40 dólares americanos. Este coste es muy inferior al de la vacuna original que solíamos usar y que, además, era menos eficaz. Por supuesto que hay otras formas de meningitis meningocócica y por supuesto que hay otros tipos de meningitis, pero creo que aún está por ver si se necesita una vacuna que funcione también contra otros tipos de bacteria, pero que podría también resultar más cara. Tenemos que esperar a ver qué pasa a raíz de la introducción de esta vacuna actual.

 

¿Existe la intención de erradicar completamente la meningitis en esta región?

No, esa nunca ha sido una de las metas. Ni siquiera se ha discutido, debido al gran número de tipos de meningitis diferentes: vírica, tuberculosa, bacteriana – y debido al gran número de subgrupos dentro de esos tipos, lo que hace que sea extremadamente difícil erradicar la enfermedad. Eso no lo hemos logrado ni en países no epidémicos fuera de África, así que nunca nos lo hemos planteado como nuestra meta.

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