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20.05.2014

“La situación es insostenible.” Dos meses de enfrentamientos en el territorio de Masisi, RDC

El miércoles 30 de abril estallaron nuevos enfrentamientos en Nyabiondo, territorio de Masisi, provincia de Kivu del Norte, al este de la República Democrática del Congo.

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Los enfrentamientos entre las fuerzas armadas de la República Democrática del Congo (FARDC) y la Alianza de Patriotas por un Congo Libre y Soberano (APCLS) causaron un gran número de muertes, entre ellas las de un civil, y el desplazamiento de miles de personas. Más de un millón de desplazados ya viven en Kivu del Norte, 2.000 de éstos en varios asentamientos en Nyabiondo, incluido el centro de salud de la ciudad, donde Médicos Sin Fronteras (MSF) está prestando apoyo al Ministerio de Sanidad. Emmanuel Lampaert, responsable médico de MSF en el terreno, reflexiona sobre su trabajo en los dos últimos meses.

Tras los enfrentamientos el 30 de abril, la población empezó a huir.....

Al poco tiempo de llegar a Nyabiondo, estallaron los enfrentamientos. Había personas asentadas alrededor de nuestra base y acogimos hasta unas 700 de ellas, incluidas familias enteras. Tenían miedo de los combates y buscaron refugio en lugares que veían como seguros; nuestra casa, el centro de salud, la iglesia y con otras organizaciones internacionales.

Atendimos los casos más urgentes primero, intentando asegurar una higiene básica instalando letrinas. Tras unos pocos días las familias empezaron a regresar a casa. Una vez terminados los enfrentamientos la gente tardó algún tiempo en empezar a sentirse segura. Uno no empieza a sentirse seguro automáticamente cuando dejan de escucharse disparos. Además, las casas habían sido saqueadas y quemadas y hombres armados ocupaban cientos de viviendas. La gente necesitó tiempo para sentirse lo bastante segura para regresar a casa.

¿Cómo están afrontando la gente esta situación?

Es una situación insostenible. Empezamos nuestro proyecto en el hospital general en Masisi debido a los enfrentamientos. Durante dos meses, la situación ha sido muy volátil. Cada vez hay más combates al noroeste de la región. Algunas familias en Nyabiondo han tenido que huir cuatro veces en dos meses. La gente está cansada, harta de huir. También tiene miedo. Cada día se escuchan helicópteros sobrevolar la zona; las casas son objeto de saqueos…Todo esto es muy traumático para la población.

¿Cuáles son los riesgos para la salud?

Las personas que huyen a esconderse en el bosque tienen muy poco acceso a la atención sanitaria. Esto queda reflejado en nuestras cifras: en enero tratamos a 49 pacientes con malaria severa, 59 en febrero, pero en marzo, debido a los enfrentamientos admitimos únicamente a 19. La gente no se atreve a venir al centro de salud ni a la clínica móvil. Viven en el bosque, sin agua potable limpia ni abrigo para protegerse de la lluvia. El riesgo de contraer enfermedades que no pueden tratarse es elevado. Tememos que la mayoría de los niños que contrae malaria en el bosque no consiga el tratamiento que necesita.

¿Hay heridos?

Tratamos a ocho personas que habían resultado heridas durante los enfrentamientos del 30 de abril, que trasladamos al hospital general en Masisi. También ha habido víctimas de agresiones sexuales, que, por desgracia, son una realidad en el territorio de Masisi. Sabemos que no todas las mujeres buscan ayuda, o lo hacen sólo cuando los combates amainan. Deberían acudir a nosotros para conseguir el tratamiento adecuado dentro de las primeras 72 horas de haberse producido la agresión para poder prevenir el riesgo de transmisión del sida, por ejemplo. Cuando llegan, les dispensamos asistencia, tratamos sus heridas y les ofrecemos apoyo psicosocial. Las personas que son víctimas de agresiones sexuales deben tener acceso a atención médica de calidad sin miedo a represalias ni al rechazo. Constantemente recordamos a todos los combatientes que los centros de salud y hospitales son territorio neutral: la gente debe poder venir en busca de ayuda sin temer por su seguridad.

Lo que tratamos principalmente son los efectos indirectos de la violencia, ésta es la esencia de nuestro trabajo. La gente no puede ver a un médico a tiempo cuando contrae enfermedades o vive en condiciones que promueven su desarrollo.

¿A qué retos se enfrenta MSF?

Desde mediados de febrero, se han producido enfrentamientos recurrentes al noroeste de Masisi, y estamos muy preocupados por la comunidad. Dadas las condiciones de seguridad, hay muy pocas ONG presentes en la zona. Somos la única organización que proporciona asistencia médica. Las necesidades son enormes, principalmente en lo que respecta a dispensar atención primaria de salud. Todas las partes en el conflicto deben poder garantizar acceso sin riesgo para que las ONG humanitarias puedan seguir trabajando en la zona y dispensando asistencia a las personas que lo necesitan.

En el hospital general de Masisi y en el centro de salud de Nyabiondo, entre enero y marzo, Médicos Sin Fronteras realizó 21.789 consultas, y 3.395 consultas a través de sus clínicas móviles. MSF ha estado apoyando al hospital general de referencia en Masisi desde 2007 proporcionando atención primaria y secundaria gratuita. MSF también organiza clínicas móviles en la región en función de las necesidades.

 

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