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25.11.2014

La tienda de la frustración (por Fernando G. Calero, comunicación MSF desde Liberia)

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El domingo quedé con Margareta, una periodista de la radio pública sueca que quería visitar nuestro centro de tratamiento de ébola. Había llegado un viernes y al día siguiente, con cara de no haber descansado mucho y con el miedo lógico que todo el mundo tiene al llegar a Monrovia, se pasó por la oficina para reunirse con nosotros. La primera toma de contacto con los periodistas sirve para explicarles qué es lo que van a ver cuando lleguemos al centro. Por un lado, pretendemos que entiendan el funcionamiento general del mismo y que nos cuenten el enfoque específico que le quieren dar a su trabajo. Estos preliminares nos permiten ahorrar algunos pasos innecesarios al día siguiente y localizar a las personas que mejor les cuenten lo que necesitan saber.

Pero lo más importante es que salgan de la oficina con una idea más o menos clara de lo que van a poder hacer y de lo que no, por respeto a la privacidad de nuestros pacientes, pero también por su propia seguridad.

Después de nuestra charla, decidimos que haríamos la visita en dos días: la primera tendría lugar al día siguiente y en ella entrevistaría a Amie Subah, una de los 15 supervivientes que se han unido al equipo de Médicos sin Fronteras (MSF) tras haber superado la enfermedad. El haber estado en la misma situación que ellos y el no poder contagiarse de nuevo, unido al hecho de tener ciertas competencias profesionales, convierte a personas como Amie en los candidatos ideales para ofrecer apoyo psicosocial a los pacientes y a sus familias. Y ese era justamente el enfoque que buscaba Margareta.

Al día siguiente nos encontramos en la puerta del Elwa3. Llegaba empapada en sudor por culpa del calor y la humedad, y supongo que también por los nervios y la falta de aclimatación. A mí me pasó lo mismo. Salí a recibirla y le pedí que me acompañara hasta el lugar donde trabajan Amie y el resto de su equipo. Pareció dudar por un momento.

Sigue leyendo el artículo de Fernando Calero en Planeta Futuro / El País

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