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23.03.2006

La tuberculosis es una emergencia global sin una respuesta adecuada de la OMS

Con nueve millones de nuevos casos, la TB mata a dos millones de personas al año y es la mayor causa de muerte en pacientes con SIDA.

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La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras advierte que, con cerca de nueve millones de nuevos casos al año, la tuberculosis está fuera de control y constituye una emergencia global sin una respuesta adecuada. La TB es una enfermedad mortal, responsable de acabar con la vida de cerca de dos millones de personas cada año, casi cuatro muertes por minuto. El 99% de estas muertes ocurre en el mundo en desarrollo.

Además, aunque el número de casos de TB se ha disparado a causa de la pandemia del SIDA (un tercio de los 40 millones de personas seropositivas padecen TB) convirtiéndose en la primera causa de muerte de estos pacientes, el optimismo de la OMS resulta sorprendente cuando anuncia: “Un mundo sin tuberculosis en 2050”. En su intento de proponer “una nueva estrategia de lucha contra la tuberculosis”, la OMS en realidad no hace más que apoyarse en una serie de herramientas y dispositivos que no sólo no han permitido contener la pandemia, sino que además y sobre todo no permiten tratar correctamente a los enfermos.

Los expertos cuestionan la eficacia de la vacuna, la BCG. La prueba diagnóstica que se utiliza desde hace 124 años únicamente detecta el bacilo de la tuberculosis en la mitad de los enfermos, dejando a millones de personas infectadas sin tratamiento, principalmente a los niños. El medicamento más reciente utilizado en la actualidad fue desarrollado hace 40 años y debe tomarse durante un periodo que dura de seis a ocho meses, con el riesgo de perder su eficacia si se interrumpe.

Finalmente, en lo que se refiere al suministro de medicamentos para tratar la tuberculosis, la OMS actúa contradictoriamente. Recomienda la utilización de fármacos que sean precualificados por la misma OMS, a pesar de dedicar unos medios irrisorios a este procedimiento de certificación. Y en la principal central de compra de medicamentos contra la tuberculosis, auspiciado por la OMS, se suministra esencialmente medicamentos que no han obtenido este certificado de calidad. En todos los países en los que llevamos a cabo programas de lucha contra la tuberculosis, podemos constatar que los Ministerios de Salud reciben medicamentos sin garantía alguna de calidad.

Por otro lado, se necesita adaptar las diferentes estrategias para enfrentar la combinación letal que forman la TB y el VIH, además de integrar los servicios de atención sanitaria para dar respuesta a las dos enfermedades. El diagnóstico de la TB no pude depender sólo del microscopio por lo que es urgente disponer de pruebas más eficaces para que los pacientes puedan ser tratados lo antes posible.

“Necesitamos nuevos métodos de diagnóstico para que se pueda detectar a tiempo la tuberculosis. Y necesitamos más investigación en nuevos medicamentos porque en las condiciones que vive la mayoría de nuestros pacientes en África se hace muy difícil el seguimiento del tratamiento. Hay personas coinfectadas de VIH y TB que, en dependencia del régimen que se les administre, deben tomarse hasta más de 20 pastillas al día, pero existen dificultades cotidianas, imprevisibles en un país desarrollado, que hacen que no se siga correctamente el tratamiento. Por ejemplo, para un pescador del Lago Victoria, la distancia, la carga de trabajo, no disponer ni siquiera de un reloj, son factores que le dificultan cumplir el tratamiento. Y en el caso de los huérfanos es aún peor, sobre todo cuando tienen que cuidar de hermanos menores y están al frente de la familia” explicó la doctora Aurora Revuelta, médico de MSF en Busia, Kenia.

La falta de herramientas para diagnosticar la tuberculosis de forma simple y rápida hace que los profesionales sanitarios de países en vías de desarrollo sólo diagnostiquen el 50% de los casos que necesitan tratamiento. Si no hay un esfuerzo conjunto de I+D entre la OMS, los gobiernos y las compañías farmacéuticas dirigido a cubrir las necesidades existentes, los esfuerzos mundiales para controlar la TB se verán frustrados. Ahora se anuncian avances en I+D para los próximos 10 años, en parte gracias a fondos provenientes de iniciativas privadas. Después de 40 años sin adelantos, la noticia resulta prometedora, pero esas promesas de innovaciones futuras no resuelven los problemas de los enfermos de hoy.

MSF trata a pacientes de TB en 79 proyectos en 27 países en todo el mundo, 22 en situación de conflicto crónico. 15.600 pacientes de TB fueron admitidos en los proyectos de MSF en el año 2005 y muchos más fueron diagnosticados por MSF y referidos a los programas nacionales de TB. MSF pide mejorar los cuidados de la TB y más investigación y desarrollo de mejores vacunas, análisis de diagnóstico y tratamientos de la TB.

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