Back to top
07.10.2021

Libia: encarcelan a miles de personas migrantes tras cinco días de detenciones masivas

Somos testigos del deterioro de las condiciones de vida en centros de detención abarrotados con cientos de personas retenidas en celdas insalubres, con escasa agua potable y comida y sin atención médica.

-A A +A

Nuestros equipos que prestan atención médica en tres centros de detención de Trípoli (Libia) afirman que el número de personas migrantes y refugiadas retenidas en los centros ha aumentado drásticamente —hasta multiplicarse por tres— en los últimos cinco días. Este aumento y señala que el mismo es el resultado directo de cinco días de detenciones masivas y aleatorias de personas migrantes y refugiadas, incluyendo mujeres y niños, llevadas a cabo en la ciudad desde el 1 de octubre.

En los últimos días, las fuerzas de seguridad gubernamentales han acorralado a al menos 5.000 migrantes y refugiados en todo Trípoli. En las redadas e incursiones en sus hogares, muchos de las personas capturadas habrían sido sometidas a graves actos de violencia física, incluso sexual. Un joven migrante murió y al menos otros cinco sufrieron heridas de bala, según Naciones Unidas.

"Estamos viendo cómo las fuerzas de seguridad toman medidas extremas para detener arbitrariamente a más personas vulnerables en condiciones inhumanas en instalaciones gravemente superpobladas", afirma Ellen van der Velden, nuestra responsable de operaciones para Libia. "Familias enteras de migrantes y refugiados que viven en Trípoli han sido apresadas, esposadas y trasladadas a varios centros de detención. En el proceso, la gente ha resultado herida e incluso ha habido un fallecido, las familias se han dividido y sus casas han quedado reducidas a escombros", añade.

 

Detenidas en el centro de detención solo para mujeres de Sorman, a unos 60 km al oeste de Trípoli, Libia.

Debido a la inseguridad provocada por las redadas, no hemos podido llevar a cabo las clínicas móviles semanales en la ciudad para atender a migrantes y refugiados vulnerables que requieren atención médica. Las batidas también han afectado a la capacidad de la gente para moverse libremente por la ciudad y buscar atención médica, ya que los que han evitado la detención tienen miedo de salir a la calle.

"Guardias de seguridad armados y enmascarados asaltaron la casa donde vivía con otras tres personas", dice Abdo [nombre ficticio]. "Nos ataron las manos a la espalda y nos sacaron de la vivienda. Les rogamos que nos dieran tiempo para recoger nuestras pertenencias y documentos importantes, pero no nos escucharon. Nos golpearon. A algunos les pegaron en las piernas y sufrieron fracturas. A mí me dieron en la cabeza con la culata de una pistola y sufrí heridas graves. [Más tarde] el médico tuvo que coser la herida y cubrirla con diez apósitos diferentes. Los hombres enmascarados nos metieron a todos a vehículos y nos llevaron al centro de detención de Ghout Sha'al. Estuve allí cuatro días y pasé momentos muy difíciles, viendo cómo golpeaban con armas a personas indefensas. Al cuarto día, conseguí escapar. Ahora soy libre. Soy libre", manifiesta.

Las personas detenidas han sido llevadas a centros de detención estatales y encerradas en celdas insalubres y gravemente superpobladas, con escasa agua potable y comida y con un acceso a los aseos muy limitado. Tras la violencia empleada en las detenciones, es probable que muchos necesiten atención médica urgente.

 

Hombres detenidos en el centro de detención de Abu Salim.

En los últimos dos días, hemos logrado visitar dos centros de detención en la capital donde se encuentran las personas arrestadas en las recientes redadas: Shara Zawiya y al Mabani (también conocido como Ghout Sha'al).

En el centro de detención de Shara Zawiya, que normalmente acoge a entre 200 y 250 personas, vimos a más de 550 mujeres y niños y niñas hacinados en las celdas, incluidas mujeres embarazadas y recién nacidos. Unas 120 personas compartían un solo retrete, mientras que los cubos llenos de orina se alineaban cerca de las puertas de las celdas. Cuando se distribuyó la comida, hubo un alboroto cuando las mujeres detenidas protestaron por las condiciones en las que estaban recluidas.

En el centro de detención de al Mabani, vimos hangares y celdas tan abarrotados que los hombres que estaban dentro se veían obligados a permanecer de pie. Fuera de las celdas, cientos de mujeres y niños y niñas estaban retenidos al aire libre, sin sombra ni cobijo. Uno de nuestros equipos habló con hombres que dijeron no haber comido en tres días, mientras que varias mujeres declararon que lo único que habían recibido era un trozo de pan y un triángulo de queso una vez al día. Además, encontramos a varios hombres inconscientes que requerían atención médica urgente.

Durante nuestra visita a al Mabani, fuimos testigo de cómo un grupo de migrantes y refugiados detenidos intentaba escapar. Les respondieron con extrema violencia: nuestro equipo escuchó dos rondas de intensos disparos a muy corta distancia y fue testigo de la paliza indiscriminada a un grupo de hombres, que posteriormente fueron obligados a subir a vehículos y conducidos a un destino desconocido.

 

Mujeres y sus hijos en el centro de detención solo para mujeres de Sorman, a unos 60 km al oeste de Trípoli, Libia.

En estas condiciones tan tensas y con el tiempo de las visitas muy limitado, nuestros equipos atendieron a 161 pacientes, entre ellos tres que fueron tratados de lesiones relacionadas con la violencia. También facilitaron el traslado de 21 pacientes que necesitaban atención médica especializada a clínicas que apoyamos en Trípoli.

Reanudamos hace unos días nuestras actividades médicas en los centros de detención de Shara Zawiya, al Mabani y Abu Salim, en Trípoli, tras casi tres meses de suspensión por los repetidos incidentes de violencia contra las personas migrantes y refugiadas recluidas en estas instalaciones. La reanudación de nuestro trabajo se produjo tras un acuerdo con las autoridades que gestionan estos centros mediante el que recibimos garantías de que se cumplirían ciertas condiciones básicas. Tras las visitas de esta semana, consideramos que es evidente que estas condiciones se han incumplido.

"En vez de aumentar el número de personas retenidas en los centros de detención, hay que parar las detenciones arbitrarias y cerrar estas instalaciones peligrosas e inhabitables", demanda Van der Velden.

"Más que nunca, las personas migrantes y refugiadas están atrapadas en Libia donde viven en peligro y donde cuentan con pocas opciones para huir dado que los vuelos humanitarios han sido suspendidos injustificadamente por segunda vez este año", reclama.

Pedimos a las autoridades libias que pongan fin las detenciones masivas de migrantes y refugiados vulnerables, y que liberen a todas las personas retenidas ilegalmente en los centros de detención. También insta a las autoridades, con el apoyo de las organizaciones pertinentes, a identificar alternativas seguras y dignas a la detención y a permitir la reanudación inmediata de los vuelos de evacuación humanitaria y reasentamiento fuera de Libia.