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04.10.2021

Mediterráneo: historias a bordo, relatos de huida y dignidad (parte 3)

Bienaime es un joven de 25 años de Guinea-Conakry que rescatamos de un pequeño bote junto con otras 54 personas. A bordo del Geo Barents, nos contó su terrible experiencia durante meses en un centro de detención en Libia, donde sufrió tortura y violencia extrema: “Los guardias obligan a los migrantes a golpear a otros migrantes para ganar su propia libertad”.

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“La tortura fue tan terrible que los guardias solían golpearte para obligarte a llamar a tu familia. Cuando tus familiares levantan el teléfono te golpean aún más fuerte para hacer que tu familia sufra por tus gritos y dolor".

“Soy el mayor, el encargado de cuidar a toda mi familia. En 2017 salí de Nigeria en autobús a Argelia. El viaje duró cuatro días y me costó todos mis ahorros. Llegué a Libia en 2017 y pasé cinco meses allí hasta que pude intentar cruzar el mar Mediterráneo. Pero, lamentablemente, fui interceptado por la Guardia Costera de Libia en aguas internacionales y me llevaron de regreso a un centro de detención en Zawiya, donde pasé tres meses. En ese lugar, si tuvieras dinero o pudieras llamar a tus padres, serías liberado.

La detención en ese lugar, al final, se trata de dinero. Si no tienes dinero, puedes quedarte para siempre, olvidado. Algunas de las personas detenidas no tenían dinero para pagar y se vieron obligadas a golpear y maltratar a otros migrantes ellos mismos. Los guardias obligan a los migrantes a golpear a otros migrantes para ganar su propia libertad.

He experimentado violencia física y mental, torturado, porque no pude pagar el rescate. La tortura fue horrenda, los guardias solían golpearnos para obligarnos a llamar a nuestra familia: cuando tus familiares levantan el teléfono, te golpean aún más fuerte para hacer que tu familia sufra por tus gritos y dolor. Después de un tiempo, logré reunir el dinero de mi familia y fui liberado.

Finalmente logré escapar a Argelia, donde he pasado años trabajando en una obra en construcción en Orán. En marzo de 2020 volví a intentarlo y crucé a Libia. La vida en Libia fue horrible, una experiencia terrible.

Espero llegar a Europa lo antes posible. Una vez que llegue allí, mi único objetivo es conseguir un trabajo y ayudar a mi familia tanto como sea posible.

 

*Los nombres se han cambiado para proteger la identidad de las personas supervivientes.

Barca de goma tras el segundo rescate. 20 de septiembre de 2021.