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26.08.2005

"En los Territorios palestinos, la depresión es una de las consecuencias de la ocupación"

Guyleme Saffrais ha vuelto recientemente a Europa, después de trabajar como coordinadora general de los proyectos de MSF en Hebrón, Nablús y Gaza. MSF ofrece atención médica y de salud mental a la población palestina víctima del conflicto producido por la ocupación

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Después de trabajar en un contexto tan complejo, ¿podrías definir la naturaleza del conflicto palestino?

Creo que este conflicto es más complejo que una guerra. Está a medio camino entre una guerra y una ocupación. Es muy difícil de definir. Y, aunque en algunos lugares no haya episodios de violencia constantes, no hay que olvidar la enorme presión a la que se ven sometidos los palestinos cada día.

¿Cuál es el papel de MSF respecto a la población palestina?

MSF decidió hace cinco años intervenir para prestar atención médica y psicológica a las personas con problemas de salud directa e indirectamente relacionados con el conflicto. En Gaza y en Hebrón, donde se nos conoce suficientemente, asistimos a las víctimas de un conflicto que les somete diariamente a arrestos, demoliciones y episodios de violencia.

¿Ha sido difícil para MSF desenvolverse en medio de este conflicto?

En realidad, para MSF ahora ya no es tan difícil acceder a la población. Hemos trabajado mucho con las autoridades militares y las contrapartes para enfatizar que se debía permitir a la población acceder a los servicios de salud. Nuestras actividades están basadas en visitas domiciliarias con equipos compuestos por un psicólogo, un trabajador social y un médico. Intervenimos en áreas remotas, que están bajo el fuego o que presentan más vulnerabilidad.

¿Cuál es la aportación más importante de MSF en cuanto a la atención que se ofrece a la población?

Pues que, desafortunadamente, somos los únicos que ofrecemos atención clínica directa. Eso significa que el trabajo psicológico con el que se da seguimiento a la población es diferente al que realizan otras ONG palestinas o el mismo Ministerio de Salud, el cual se centra más en el área psiquiátrica y en el trabajo comunitario.

¿MSF a domicilio?

Sí, pero no es sólo el hecho de que vayamos a las casas de los afectados –algo importante, porque para mucha gente es imposible trasladarse a los servicios de salud–. La verdadera diferencia es el tipo de atención que ofrecemos: un enfoque clínico basado en el individuo o en la familia, dependiendo de los casos. En los Territorios palestinos, a pesar de que los servicios médicos están bien provistos, hay una notable falta de conocimientos sobre atención psicológica. Esta carencia se deja notar y es la razón por la que MSF está interviniendo.

¿Cuáles son los problemas psicológicos más importantes que se han detectado?

Después de cinco años de ocupación, los principales trastornos son por depresión y ansiedad. También se presentan desórdenes por estrés postraumático. La depresión es una de las consecuencias de la ocupación.

Después del desalojo de los colonos israelíes en Gaza y de los últimos acontecimientos, ¿crees que la situación de violencia se puede aliviar o estamos a punto de entrar en una nueva fase del conflicto?

Bueno, me olvidé de traer la bola de cristal [se ríe]. Te puedo decir que, desde febrero de este año, hemos observado que la situación de seguridad en Gaza sí ha mejorado considerablemente. Esto no quiere decir que todo esté tranquilo. Puede ser que la violencia sea menos visible, aunque sus consecuencias indirectas siguen siendo enormes. Desde hace un mes, hemos venido observando más actos violentos relacionados con armas de fabricación casera...

Sin embargo, el hecho de tener más libertad de movimientos en las calles hace que podamos avanzar mucho en la atención que damos a los pacientes. Los psicólogos de MSF han notado que durante este tiempo de relativa calma hasta ahora, la población ha tenido el tiempo y las condiciones para reflexionar. Ahí es cuando se produce un colapso. Antes, con el conflicto tan vivo, lo más urgente para ellos era resistir, sobrevivir. Ahora, con un poco más de tranquilidad, han tenido la oportunidad de mirar hacia sí mimos y se han encontrado con un futuro demasiado incierto y difícil por delante. Como resultado, estamos atendiendo a más personas con depresión que cuando la violencia era más aguda.

¿Consideras que ahora es más necesaria la presencia de MSF en términos de atención psicológica?

Estoy segura de que nuestra presencia será muy útil. Incluso aunque esté por venir un periodo más tranquilo y mejore la seguridad –lo cual no es seguro–, eso no significa que el sufrimiento de la población vaya a ser menor.

 

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