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05.05.2022

El viaje a pie y en barco de Juliette, una futura mamá en Madagascar

Su casa fue devastada por los dos ciclones que azotaron en febrero la costa este del país, causando graves daños, destruyendo numerosos centros de salud y afectando a más de 300.000 personas. La conocimos cuando vino embarazada a nuestra clínica móvil en Ambodrian i'Sahafary, un pueblo al que solo se puede acceder en barco.

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Entre el 5 y el 22 de febrero, los ciclones Batsirai y Emnati azotaron la costa este de Madagascar, causando grandes daños y destruyendo numerosos centros de salud. Más de 300.000 personas se han visto afectadas. Nuestros equipos de emergencia han tenido problemas para llegar a áreas rurales aisladas donde las personas tienen un acceso muy limitado a la atención médica y otros servicios esenciales.

Debido a las inundaciones y la infraestructura destruida que siguieron tuvimos que superar muchos desafíos logísticos para llevar asistencia a las personas que viven en áreas rurales aisladas.

Es el caso de Juliette, una mujer embarazada que llegó a nuestro centro de salud de Ambodrian i'Sahafary, un pueblo al que solo se puede acceder en barco donde instalamos una clínica móvil.

 

Retrato de Juliette


Juliette, de 23 años, está embarazada y es madre de dos niños de 5 y 2 años. Es agricultora de arroz, café y pimiento.

 

Teotine, trabajadora de MSF llama a los pacientes para su consulta en el centro de salud de Ambodrian i’Sahafary.


Juliette vive en el ‘fokontany’ (barrio) de Ambodiriana, a una hora a pie del centro de salud de Ambodirian'i Sahafary, donde acudió para una consulta médica.

Juliette de vuelta a casa desde la clínica móvil de MSF
Su casa y las de sus vecinos fueron arrasadas por el ciclón Batsirai. Sus cultivos de arroz, café y pimiento también fueron destruidos. Normalmente, el arroz se cosecharía en abril.

 

Consulta de Juliette en el centro de salud de Ambodrian i’Sahafary


“Durante el ciclón, nos refugiamos en una casa más pequeña porque las más grandes se las llevó el viento. El viento soplaba con fuerza y ​​no pudimos anticipar las consecuencias reforzando las casas, ni almacenando alimentos”, explica.

 

Juliette cruza un campo de café y pimienta arruinado por el ciclón


“Sin dinero, no podemos hacer nada. Si la atención médica no fuera gratuita, no iríamos al médico. Una misma tiene que ser el médico".
 

Juliette y sus dos hijos frente a su casa principal, destruida por los ciclones.


Estamos rehabilitando las estructuras de salud dañadas por los ciclones en Nosy Varika y sus alrededores, además de apoyar las actividades médicas en esta región que ya tenía poco acceso a la atención médica. En esta imagen, Juliette posa con sus dos hijos frente a su casa principal destruida por los ciclones.



Juliette, sentada con sus dos hijos en su pequeña casa secundaria, que sí resistió los embates de los ciclones.


Juliette sentada con sus hijos en su casita secundaria que resistió el ciclón.