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04.05.2022

Madres en crisis humanitarias: ninguna mujer debería morir dando vida

En conflictos, desastres naturales, desplazamientos y contextos de violencia extrema, la vida siempre sigue. Trabajamos para que dar a luz en plena crisis humanitarias no sea un riesgo para la salud. Y es que, en la actualidad, 800 mujeres mueren a diario por complicaciones relacionadas con el parto y el embarazo.

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Muchas mujeres en todo el mundo dan a luz sin asistencia médica, lo que aumenta enormemente el riesgo de complicaciones o muerte.

Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 800 mujeres mueren cada día por complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto. Un 94% de estas mujeres vivían en países de ingresos medios y bajos y no recibieron la atención que necesitaban.

Por ello, una atención adecuada para las futuras madres es vital.

En todo el mundo, nuestros equipos trabajan junto con las mujeres embarazadas para brindar servicios de parto, atención obstétrica de emergencia y consultas posteriores al parto.

Trabajamos con comadronas y parteras tradicionales para establecer programas que permitan identificar rápidamente los partos complicados y así ayudar a prevenir las muertes maternas.

"La obstetricia en Sierra Leona, como estoy seguro es el caso en muchos países en desarrollo, está muy alejada del mundo en el que me he formado y en el que he trabajado", explica Benjamin Black, un obstetra del Reino Unido que trabaja en Sierra Leona.

“Hay poco en el camino de la atención prenatal, casi nadie se ha hecho una ecografía, no hay un control fetal adecuado y la asistencia a menudo es complicada y tardía.

"El objetivo de la atención aquí es, en última instancia, mantener vivas a las madres y evitar dejar una cicatriz en el útero (cesárea), ya que no se sabe dónde dará a luz la próxima vez".

En 2020, asistimos a 308.814 partos en todo el mundo.

 

Camille, la comadrona del hospital de Old Fangak presenta el recién nacido a su madre. Sudán del Sur.

 

Causas de mortalidad materna

Las principales causas de mortalidad materna, responsables de hasta casi el 75% de todas las muertes, son las hemorragias posparto, las infecciones, la alta presión sanguínea y las complicaciones derivadas de abortos no seguros.

En 2000 y dentro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la comunidad internacional se comprometió a reducir la tasa de mortalidad materna* en un 75% en 2015 en relación con 1990. Pero, en los últimos 25 años, la tasa solo se ha reducido en un 44%. En la mayoría de contextos donde trabajamos, muchas mujeres siguen muriendo por causas prevenibles y los problemas relacionados con la salud reproductiva son la principal causa de muerte en la edad fértil.

Tener acceso a servicios de salud reproductiva no solo previene muertes sino también discapacidades permanentes, como por ejemplo las fístulas obstétricas debidas a partos prolongados. En nuestros proyectos hemos demostrado que intervenciones con métodos sencillos y económicos, llevadas a cabo por personal de salud capacitado, pueden salvar la vida de muchas mujeres.

 

Comadronas, médicas y enfermeras brindan asistencia sanitaria a las mujeres embarazadas en el hospital de Fiq, en Etiopía.

 

Adaptar los servicios a las necesidades

El objetivo de nuestros servicios de salud sexual y reproductiva es reducir la morbilidad y mortalidad materna mediante el aumento de disponibilidad de servicios de calidad y el acceso a los mismos.

Y es que las mujeres, especialmente aquellas que viven en países en desarrollo, sufren de forma desproporcionada complicaciones durante el embarazo y el parto, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual (incluyendo VIH), violencia sexual y de género y otros problemas relacionados con la salud reproductiva. La carga que supone un estado de salud débil es aún mayor entre ciertos grupos de mujeres como las refugiadas, las migrantes y las trabajadoras del sexo. De esta manera, las estrategias para ofrecer servicios a estas poblaciones deben estar adaptadas a sus necesidades.

La aceptación y el acceso a los servicios mejoran si son gratuitos, sensibles a la cultura local y se ofrecen junto a mensajes de promoción de la salud, involucrando a la comunidad en la toma de decisiones. Asimismo, es importante enfatizar la responsabilidad compartida con los hombres y promocionar su participación en la salud sexual y reproductiva, así como introducir servicios adaptados a las adolescentes ya que tienen necesidades médicas específicas en este ámbito.


Atención integral a la mujer

En nuestros programas de salud sexual y reproductiva incluimos varios componentes:

  • Asistencia obstétrica y neonatal de urgencia (partos, cesáreas, transfusión sanguínea, etc.) que incluye: atención a las principales complicaciones obstétricas relacionadas con la mortalidad materna, asistencia a las complicaciones derivadas de un aborto no seguro y acceso a un aborto seguro.
  • Servicios preventivos de atención prenatal, posnatal y planificación familiar.
  • Asistencia a víctimas de violencia sexual. En estos casos, administramos contraceptivos de urgencia, profilaxis antirretroviral para reducir el riesgo de transmisión del VIH/sida y antibióticos para prevenir otras infecciones de transmisión sexual. También les ofrecemos apoyo psicosocial.
  • Prevención de la transmisión madre-hijo de la infección por VIH.
  • Prevención y tratamiento de la fístula obstétrica.
  • Atención a las consecuencias de la mutilación genital femenina.
  • Detección y tratamiento de enfermedades de transmisión sexual.

 

* La proporción de madres que no sobreviven al parto en comparación con las que lo hacen.


MSF y la salud de la mujer en cifras - nuestras actividades médicas en 2020