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24.04.2007

Malaria: conviviendo con una enfermedad que mata

El 25 de abril es el Día de la Malaria en África, una enfermedad acaba con la vida de un millón de personas en todo el mundo

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“Durante la estación seca no vemos tanta malaria, pero en la época de lluvias podemos llegar a ver hasta 50 casos por día. Ahora estamos al inicio de la época de lluvias por lo que estoy seguro que aún veremos a muchas más personas afectadas”.
Robert Aniku (25), responsable médico de MSF en Uganda.

La malaria acaba con la vida de un millón de personas en todo el mundo, pero las principales víctimas son los niños en África: ellos representan el 75% de todas las muertes por malaria. Cada 30 segundos un niño muere víctima de esta enfermedad. Las madres también constituyen otro grupo de riesgo: en zonas endémicas la malaria es responsable directa o indirectamente de un 30% de la mortalidad materna.

Pero estas muertes no deberían producirse ya que la malaria puede prevenirse y tratarse.

Cada año, MSF trata a más de dos millones de pacientes en todo el mundo. En casi todos nuestros proyectos en zonas tropicales, nos enfrentamos a esta enfermedad tanto si los programas se centran en el VIH, en atención primaria o en salud reproductiva.

La malaria puede tratarse: TCA, terapia combinada con artemisinina
El mejor tratamiento antipalúdico en África hoy no encierra ningún secreto. Los fármacos más antiguos como la cloroquina o la sulfadoxina-pirimetamina (SP, con frecuencia conocida como Fansidar®) resultan cada vez más ineficaces cuando se utilizan por separado en monoterapias, porque el parásito de la malaria ha desarrollado resistencias a su acción. Ahora tratamientos combinados más nuevos a base de derivados de la artemisinina como el artesunato han empezado a utilizarse para hacer frente a este reto.

“Antes de trabajar para MSF utilizaba la cloroquina y el Fansidar® (SP) para tratar la malaria. Cinco de cada diez de mis pacientes aproximadamente no respondían a estos medicamentos y regresaban. Entonces les administraba quinina oral y si se trataba de casos graves por vía intravenosa. Ahora, trabajo para MSF y a menudo veo a pacientes que han tomado cloroquina y Fansidar®. Acuden a la clínica de MSF porque toman esta medicación y no mejoran. Aquí utilizamos la TCA, Coartem®; un buen fármaco sin tantos efectos secundarios pero es muy caro”.
Robert Aniku (25), responsable médico de MSF, Uganda

La malaria es detectable: pruebas diagnósticas rápidas
Existen herramientas de diagnóstico rápidas y precisas. Éstas son esenciales para asegurar que sólo se recetan medicamentos a quienes necesitan tratamiento. No utilizar herramientas de diagnóstico se traduce en tratar a los pacientes suponiendo lo que deben tener y no sabiéndolo a ciencia cierta.

“La mayoría de personas que acuden a la clínica padecen malaria. Les diagnosticamos clínicamente, si presentan fiebre o escalofríos, pérdida de apetito o vómitos entonces probablemente se trata de malaria. No hacemos pruebas sanguíneas. Hemos acabado de construir un laboratorio pero de momento todavía no tenemos un asistente de laboratorio. No utilizamos Parachecks®, los he visto en la clínica de MSF pero no disponemos de ellos aquí. El Ministerio de Salud dice que son demasiado caros”.
Irene, enfermera del Ministerio de Salud, Uganda

Sin embargo, la malaria es una enfermedad emergente
En 1998, se creó una asociación global para combatir la enfermedad. “Hagamos retroceder la malaria” (Roll Back Malaria o RBM) fue una iniciativa de la OMS, UNICEF, el Banco Mundial y otros que en 2000 se marcaron el objetivo de haber reducido a la mitad las muertes por malaria hacia el año 2010.

En realidad, las cosas están empeorando. Nueve años después de la creación de la RBM, no se ha conseguido frenar el avance de esta enfermedad mortal. Aunque no es fácil dibujar el panorama actual tras la llegada de las TCA, resistencias galopantes a tratamientos existentes indican que la propagación de la enfermedad continúa con toda su furia.

“He traído a mi hija aquí porque no está bien. Tiene diarrea y mucha fiebre. Cuando llegué le miraron la fiebre y la pesaron. Le hicieron un análisis de sangre y me dijeron que tiene malaria. Ahora tengo varias tabletas para ella y estoy muy contenta porque mi bebé se curará”.
Betty Acayo (30) y su hija Atimango Fioner Acayo (17 meses), Uganda

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