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12.02.2021

Malaui está sobrepasada por una segunda ola de COVID-19

La variante identificada en Sudáfrica podría ser la responsable: es un 50% más transmisible que la cepa original y está causando un rápido aumento en el número de personas que necesitan hospitalización. En Malaui, este número se ha duplicado cada semana desde principios de enero. Hemos puesto en marcha actividades de emergencia, pero Malaui necesita acceso urgente a la vacunación.

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Tras estar relativamente a salvo de la pandemia de COVID-19 en 2020, Malaui ahora está siendo arrasada por una nueva ola de rápida propagación de la enfermedad, que está abrumando rápidamente al sistema sanitario.

En las primeras semanas de enero de 2021, el número de personas confirmadas con la enfermedad se ha duplicado cada cuatro o cinco días, y aunque la capacidad local ya está sobrepasada, el acceso a las vacunas, probablemente, está a unos meses de distancia. Médicos Sin Fronteras (MSF) respondimos a una llamada de las autoridades sanitarias de Blantyre y pusimos en marcha actividades de emergencia para hacer frente al aumento exponencial de pacientes graves en la zona.

Fabrice Weissman, miembro de nuestro equipo que responde a la COVID-19 en Malaui, nos describe la situación actual.

 

¿Cómo esá ahora misma la situación a raíz de la nueva ola de COVID-19 en Malaui?

La pandemia se ha desarrollado a un ritmo rápido desde mediados de diciembre. En ese momento, la mayoría de los casos nuevos se encontraron entre los trabajadores y trabajadoras de Malaui que regresaban de Sudáfrica, pero en la actualidad casi todos los casos nuevos son el resultado de la transmisión local.

Existe una probabilidad muy alta de que la variante 500Y.V2 de COVID-19, identificada en Sudáfrica, sea la responsable de esta segunda ola. Según el conocimiento científico actual, esta variante es un 50% más transmisible que la cepa original, causando así un rápido aumento en el número de personas que necesitan hospitalización. En Malaui, este número se ha duplicado cada semana desde principios de enero.

Si la pandemia en el país sigue el mismo patrón que en Sudáfrica (donde el pico de la segunda ola se alcanzó después de nueve semanas), podemos esperar que el número de pacientes graves que necesitan atención hospitalaria aumente sin cesar hasta mediados de febrero. Los puntos críticos del brote se ubican en las dos principales ciudades del país, Lilongwe en el centro y Blantyre en el sur, que juntas suman una población de alrededor de dos millones de personas.

 

En Blantyre, gestionamos un proyecto oncológico en el Hospital Central Queen Elizabeth (QECH), donde también se hospitaliza a pacientes con COVID-19. ¿Qué están viendo nuestros compañeros allí?

El número de pacientes graves con COVID-19 hospitalizados y hospitalizadas en QECH ha aumentado de 12 a 107 entre el 1 y el 21 de enero, sobrepasando la capacidad máxima del hospital para pacientes con COVID-19, que actualmente es de 80 pacientes. Esto pone un gran estrés sobre la instalación, en particular en lo que respecta a recursos humanos, equipamiento médico, consumibles y suministros de oxígeno en las tres áreas para las que el director del hospital solicitó apoyo de emergencia, y que hemos comenzado a brindar.

 

Hospital Queen Elizabeth en Blantyre, Malaui.

¿Cuáles son las prioridades en este momento?

La prioridad más crítica ahora es proteger al personal de primera línea, aunque solo sea para mantener la fuerza laboral operativa. A más de 10 miembros de nuestro equipo se les ha diagnosticado la enfermedad en los últimos 10 días (afortunadamente, nadie ha desarrollado síntomas graves hasta el momento). Esto supone una gran presión sobre nuestra capacidad operativa.

Nuestro segundo objetivo es reducir la mortalidad entre los pacientes que llegan al Hospital Central Queen Elizabeth, que es la única instalación pública que brinda atención a pacientes graves en Blantyre, donde se reportan más de un tercio de los casos. El hospital está haciendo un gran trabajo en circunstancias extremas.

Contratamos a 50 trabajadores y trabajadoras sanitarios adicionales para reforzar el equipo en el hospital y estamos ayudando a gestionar el suministro de oxígeno. El oxígeno es el sustento en el tratamiento de los y las pacientes, pero la demanda supera con creces la capacidad de producción nacional y debe satisfacerse con cilindros y concentradores importados, que actualmente escasean.

 

¿Qué está haciendo MSF para apoyar a las autoridades sanitarias de Malaui?

Además de proporcionar mano de obra, oxígeno y apoyo técnico a las salas de tratamiento de COVID-19 del Hospital Central Queen Elizabeth, estamos instalando una sala adicional con capacidad de 40 camas dedicadas a pacientes con COVID-19. Estará completamente equipada y atendida por nuestro personal, en respuesta a una llamada de ayuda del director del hospital y de un oficial de salud del distrito.

Otro problema es que, si bien el número de pacientes que llegan al hospital ya es abrumador, hay indicios de que bastantes de los casos graves ni siquiera llegan al hospital y es probable que muchas personas estén muriendo en casa. Por esta razón, nuestro próximo objetivo es mejorar la derivación oportuna de pacientes con casos graves, con el fin de maximizar sus posibilidades de sobrevivir.

Pero para contener la cantidad de contagios y muertes causadas por esta nueva ola de COVID-19, Malaui necesita acceso urgente a la vacunación pero, desgraciadamente, es poco probable que ocurra antes de abril de 2021, e incluso entonces, solo estará disponible para una parte de su población. En ese momento, la pandemia podrá haber alcanzado su punto máximo y causado la muerte de muchas personas que podrían haber estado protegidas gracias a la vacunación.