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11.01.2006

Marruecos: empeoran las condiciones de vida de los inmigrantes subsaharianos

El frío invierno, la falta de asistencia sanitaria y la violencia son las dificultades a las que se enfrenta diariamente este colectivo.

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Tras la crisis que se produjo el pasado otoño en las fronteras entre Marruecos y Ceuta y Melilla, que se saldó con la muerte de 15 inmigrantes subsaharianos en su intento de alcanzar España y con la expulsión y posterior abandono de centenares de ellos al desierto marroquí, se han producido alrededor de 4.000 repatriaciones de estas personas a sus países de origen, sobretodo Malí, Senegal y Camerún. Pese a ello, MSF ha podido constatar que permanecen grupos marginales de inmigrantes subsaharianos en el norte de Marruecos, concretamente en Nador y en las zonas boscosas en las fronteras con Ceuta y Melilla.

Este grupo, marginal y sin recursos, vive en bosques, sin acceso a la asistencia médica y humanitaria que necesita y ni siquiera tiene los medios para regresar a sus países de origen, por lo que está atrapado en Marruecos. Sus condiciones de vida son muy difíciles y con la llegada del invierno se agravarán todavía más. La violencia sigue siendo uno de los principales problemas a los que tiene que hacer frente esta población y uno de los factores que agrava aún más su ya de por sí precaria situación. Los equipos de MSF han podido comprobar que se ha producido una disminución de los actos violentos perpetrados por la policía marroquí y por la Guardia Civil (seguramente debido a que apenas se producen intentos de saltar la vallas fronterizas que separan España y Marruecos). Sin embargo, han aumentado los ataques perpetrados por las redes de tráfico de personas y por bandas de delincuentes. Asaltos, robos, violaciones y prostitución forzada son, entre otras, las represalias habituales contra los inmigrantes subsaharianos. MSF muestra su preocupación por la desprotección que sufren este colectivo ante este tipo de violencia así como por la impunidad con la que se ejerce. La clandestinidad en la que viven estos inmigrantes les impide denunciar ante las autoridades marroquíes las violaciones de sus derechos fundamentales y los ataques de los que son víctimas.

MSF proporciona asistencia médica y humanitaria a este colectivo y también facilita su acceso a las infraestructuras sanitarias de Marruecos. Las mujeres, especialmente las que están embarazadas, y los niños son los grupos más vulnerables con los que MSF se encuentra. Además de la violencia, las terribles condiciones de vida de estas personas y las condiciones climatológicas, muy adversas en el invierno que acaba de llegar, empeoran el estado de salud de este colectivo.

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