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29.11.2012

“En Marruecos los migrantes están atrapados en un ciclo de violencia continuo”

David Cantero, coordinador general de MSF en Marruecos, explica las causas del aumento, en los últimos meses, de la violencia contra los migrantes subsaharianos en el país alauí y las difíciles condiciones en las que se ven obligados a subsistir.

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MSF ha denunciado un incremento de la violencia contra los migrantes este año. ¿A que se debe?
Nuestros equipos en el terreno han evidenciado desde diciembre de 2011 un incremento importante de las redadas efectuadas por las fuerzas del orden marroquíes. Podemos decir que desde entonces entre Oujda y Nador, en la región Oriental de Marruecos, se han producido redadas diarias.

El incremento de la periodicidad de las redadas ha hecho, si cabe, aún más difícil la subsistencia de los migrantes subsaharianos en la región Oriental, ya que ha aumentando aun más su vulnerabilidad y su desesperación, como bien han detectado nuestros psicólogos.

Esto ha llevado a los migrantes subsaharianos a buscar nuevas vías para seguir su viaje y han optado por organizarse e intentar de nuevo (como ya hicieron durante el 2005) saltar la valla de Melilla, lindante con Nador, en grandes grupos y poder tener así más posibilidades de “éxito”.

En el momento en que han comenzado estos intentos, que la prensa insiste en llamar “masivos”, la violencia de las fuerzas del orden marroquíes y la Guardia Civil española ha aumentado para evitarlo. Los detenidos (inclusos heridos) son deportados a la frontera con Argelia, de donde regresan inmediatamente a Oujda y de ahí a Nador para volver a intentarlo de nuevo. Es un ciclo de violencia contínuo, en el que los migrantes se ven atrapados.

También hemos visto una vuelta a las pateras y a un viaje peligroso por mar. ¿Obedece a las mismas causas?
Sin duda.

¿De dónde vienen estos migrantes?

Estos migrantes subsaharianos vienen de muchos países, pero podríamos decir que sobre todo del África del Oeste: Nigeria, Malí, Camerún, Ghana, Guinea... Son mayoritariamente hombres jóvenes (un 85%), pero también hay mujeres, menores y niños, que obviamente son los más vulnerables.

Vienen no solo de países en conflicto sino también (y en su mayoría) buscando un futuro mejor para ellos y para los suyos que han dejado atrás.

Para llegar hasta Marruecos han tenido que atravesar un largo periplo atravesando los miles de kilómetros del desierto en Níger y Argelia, expuestos a todo tipos de abusos por parte de las mafias, incluida la violencia sexual, que en el caso de las mujeres es utilizada como moneda de cambio para poder continuar hacia delante.

¿Qué pasa cuando llegan a Marruecos?, ¿en qué condiciones viven?

En Marruecos se quedan atascados sin poder continuar ni hacia delante ni hacia atrás y en condiciones muy difíciles. Algunos dicen llevar aquí varios años. La gran mayoría está en situación administrativa irregular, lo que hace que tenga que vivir en la clandestinidad abocada a mendigar o a buscarse la vida como pueda para sobrevivir escondida en los bosques, cuevas, etc. Viven a la intemperie expuestos a temperaturas extremas tanto en invierno como en verano y en condiciones de higiene muy deficientes y por lo tanto, se exponen a todo tipo de enfermedades relacionadas con estas condiciones de vida extrema.

Estos últimos años el acceso a la salud, ha mejorado en determinadas ciudades, pero no es el caso de Nador. Su salud mental es también muy precaria, puesto que sufren violencia no solo de la policía marroquí sino que son presa fácil también de las mafias y de la delincuencia común, lo que se conjuga con el miedo constante a ser deportados a la frontera.

En la región Oriental MSF es la única organización medico-humanitaria que les proporciona ayuda, lo cual no cubre ni mucho menos todas sus necesidades en estos ámbitos y no existen organizaciones internacionales en la zona que les proteja frente a todo tipo de abusos y violación de los derechos humanos.

La ilegalidad de la población migrante, ¿ha fomentado la creación de mafias?, ¿cómo operan?

Existen dos tipos de mafias, las que hacen negocio con las personas que cruzan países y fronteras de forma digamos “ilegal” y los que se dedican al trafico de personas. Ambas conviven y se entrelazan a lo largo del camino migratorio. Cuanto más difícil es entrar en Europa más lucrativo es el negocio y por lo tanto más fuertes son estas mafias.

¿Qué es lo que hace MSF?

MSF facilita el acceso a la salud en Oujda y proporcionada atención médica directa en Nador. El 44% de las patologías que tratamos están de algún modo relacionadas con las malas condiciones de vida de la población migrante. En primer lugar encontramos las infecciones respiratorias de vías bajas y altas relacionadas principalmente con la falta de refugio y las bajas temperaturas que soportan en las montañas. En segundo lugar encontramos los dolores corporales y problemas gastrointestinales, patologías que podríamos relacionar con el alto grado de estrés y sufrimiento de la población en constante movimiento por el acecho de las fuerzas del orden. Y en tercer lugar las enfermedades de la piel, relacionadas principalmente con la falta de acceso a agua y las deficientes condiciones de saneamiento de los asentamientos.

Pero este año hemos tenido que asistir y acompañar a los hospitales a un número muy elevado de migrantes que aseguran que, tras intentar saltar la valla de Melilla, han sido golpeados y maltratados por las fuerzas de seguridad marroquíes y españolas.

MSF proporciona asistencia médica integral (salud física y mental) a las víctimas de violencia sexual y por último reparte bienes de primera necesidad para mejorar sus condiciones de vida como mantas, plásticos, kits de higiene, kits de frío y de cocina, así como material de agua y saneamiento.

¿Existen garantías para la atención sanitaria de los migrantes en Marruecos?
Ha habido ciertos avances en lo que al acceso a la salud se refiere para la población migrante en ciudades como Rabat, Casablanca y Oujda. Allí, los migrantes, tienen un cierto nivel de acceso a los centros de salud y son atendidos en los hospitales. No es el caso de Nador, donde los migrantes no acceden a las estructuras de salud más que cuando están muy mal, pues tienen miedo a ser arrestados y deportados a la frontera.

¿Qué sucede en la frontera con Argelia?

Los migrantes detenidos en cualquier parte del país son deportados a la zona fronteriza con Argelia (cerca de Oujda) donde son depositados en la frontera y empujados a atravesarla. Por su lado, las fuerzas del orden argelinas, hacen lo contrario, y los expulsan hacia territorio marroquí. Con lo cual, la gran mayoría, la misma noche en la que son deportados, recorren los alrededor de 20 kilómetros que les devuelven a Oujda, y vuelta a empezar. Muchos nos cuentan que han sido deportados un gran número de veces, pero dicen no tener otra alternativa y por lo tanto hacen el periplo de vuelta de Oujda a Nador para seguir intentando llegar a Europa.

¿Qué puede hacer la comunidad internacional al respecto?
La Unión Europea y sus estados miembros, sobre todo España, no deben dar la espalda a las consecuencias de su política migratoria. Junto con Marruecos, debe garantizar que se respeten los derechos humanos en lo que ellos llaman “control migratorio”.

Naciones Unidas debe incrementar su presencia en la zona para garantizar que se respeten los acuerdos internacionales y las ONGs de protección deben tener presencia, lo que hasta ahora no ocurre.



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