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14.04.2021

Más de 200 millones de personas con diabetes no tienen la insulina que tanto necesitan

Pedimos a la OMS que priorice el suministro de más fuentes de insulina: solo tres fabricantes dominan el mercado mundial de un fármaco vital al que solo la mitad de las personas que lo necesitan tienen acceso. En total, 463 millones de personas padecen diabetes en el mundo, el doble que hace 30 años.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) damos la bienvenida al lanzamiento hoy del Pacto Mundial por la Diabetes por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En este marco, subrayamos la necesidad de acelerar la disponibilidad de más fuentes de insulina humana de calidad garantizada para que todas las personas que lo necesiten puedan acceder a un medicamento vital.

Esto es especialmente necesario para los habitantes de los países de ingresos bajos y medios donde la mayoría de la población tiene dificultades para acceder a la insulina. El acceso a este fármaco también resulta fundamental en el contexto de la COVID-19 dado que las personas con diabetes tienen mayor riesgo de padecer una forma grave de la enfermedad y de morir.

Precisamente, este año se cumplen 100 años del descubrimiento de la insulina, pero hoy, en todo el mundo, solo la mitad de las personas que la necesitan tienen acceso a este medicamento esencial. Las barreras están relacionadas con los difíciles requisitos de almacenamiento, los complejos protocolos de tratamiento y los elevados precios. En la actualidad, tres fabricantes de insulina —Eli Lilly, Novo Nordisk y Sanofi— dominan el mercado mundial y, a menudo, parecen reflejar en sus precios las subidas que realiza la competencia.


Drucille, paciente de diabetes en Paoua, República Centroafricana.

Según un estudio de 2018, los costes reales de producción de la insulina no son altos. El análisis  reveló que el coste de producción de los tipos de insulina más antiguos y más nuevos (insulina humana frente a insulina de acción prolongada) estarían entre los 60 euros por paciente y año para la primera y 111 euros por paciente y año para la insulina más reciente, incluyendo un margen de beneficio. Sin embargo, el precio de la insulina disponible para nuestros proyectos oscila entre los 250 y los más de 1.000 euros por paciente, dependiendo del dispositivo de inyección y del tipo de insulina que necesite el paciente. La situación es especialmente decepcionante, dado que los científicos que descubrieron la insulina vendieron la patente por 1 dólar en 1921 porque entendieron que el descubrimiento de este medicamento vital debería estar disponible para cualquiera que lo necesitara.

"Millones de personas en todo el mundo carecen en estos momentos de acceso a la insulina para controlar su diabetes y las previsiones nos dicen que la necesidad mundial de insulina se va a disparar, en gran medida debido al aumento de la diabetes de tipo 2 en los países de ingresos bajos y medios", explica la doctora Helen Bygrave, asesora de enfermedades crónicas de nuestra Campaña de Acceso. "Para satisfacer la creciente demanda mundial y garantizar que este medicamento esté fácilmente disponible, la OMS debe trabajar urgentemente para garantizar más fuentes de insulina de calidad. Hemos sido testigos de cómo los múltiples proveedores de genéricos ayudaron a ampliar el tratamiento de otras enfermedades como el VIH/sida, y ahora necesitamos que ocurra lo mismo con la insulina".

La diabetes es una enfermedad crónica y progresiva que afecta a más de 463 millones de personas en todo el mundo pero que puede controlarse con un tratamiento eficaz. La prevalencia de la diabetes casi se ha duplicado en los últimos 30 años y, en estos momentos, su incremento es más veloz en los países de ingresos bajos y medios que en los de ingresos altos. Se calcula que para 2045 el número de personas con diabetes aumentará en todo el mundo en un 51% hasta alcanzar los 700 millones de personas y el mayor incremento tendrá lugar en África (143%).
 

Sidra, paciente de 12 años con diabetes de tipo I que vive en el campo de Shatila, en Beirut, Líbano.

La entrada de otros productores de insulina se traduciría en precios más bajos y un suministro más estable del medicamento. En 2019, la OMS puso en marcha su programa de "precalificación" para evaluar y ayudar a acelerar la validación de la calidad de más fuentes de insulina humana además de las de los tres principales fabricantes. Este programa debería permitir a los países y a los proveedores de tratamiento adquirir con confianza más fuentes de insulina humana de calidad garantizada. Sin embargo, hasta la fecha, no se ha validado la calidad de ningún fabricante alternativo para producir insulina humana. La OMS debe priorizar y acelerar urgentemente la precalificación de más fuentes de insulina para romper algunas de las barreras que han mantenido la insulina fuera del alcance de millones de personas que la necesitan desesperadamente.

"Como médico, me resulta descorazonador digerir el hecho de que, a pesar de que la insulina tiene un siglo de antigüedad, la gente sigue sufriendo enormes dificultades para acceder a ella", afirma el Dr. Brian Nyagadza, director de actividades médicas de nuestro proyecto en Mutare (Zimbabue). "A muchas personas, las barreras para acceder a la insulina no les dejan otra alternativa que racionar el medicamento, lo que las expone a un alto riesgo de desarrollar complicaciones mortales relacionadas con la diabetes. Deben tomarse medidas urgentes para que haya más versiones asequibles de insulina de calidad, versiones que también se adapten a las necesidades de las personas que viven en países de ingresos bajos y medios, especialmente en el contexto de la pandemia de COVID-19, ya que las personas con diabetes corren mayor riesgo de desarrollar una forma más grave de esta enfermedad".

En entornos de crisis humanitarias y países con escasos recursos, los requisitos de almacenamiento refrigerado y los complejos protocolos de tratamiento actúan como barreras. En este sentido, un estudio reciente de MSF y la Universidad de Ginebra sobre la termoestabilidad de la insulina ha demostrado que existe una variedad de insulinas que pueden almacenarse a temperaturas que oscilan entre los 25 y los 37ºC por un periodo de hasta cuatro semanas. Esto es particularmente importante en lugares donde los pacientes no cuentan con sistemas de refrigeración lo que les obliga a acudir, al menos dos veces al día y de por vida, a las clínicas para recibir las inyecciones y controlar su enfermedad.



Trabajamos en más de 70 países de todo el mundo y, en la mayoría de estos contextos, la insulina no suele estar disponible en los centros de salud públicos ni en las farmacias privadas. Proporcionamos tratamiento contra la diabetes a personas que viven en entornos de crisis humanitarias y países con recursos limitados en múltiples proyectos en países como Jordania, Líbano, Irak, Siria, Sudán del Sur, República Democrática del Congo, Tanzania, Kenia, Zimbabue y Bangladesh. En 2019, nuestros equipos realizaron más de 100.000 consultas de diabetes en proyectos de todo el mundo.

 

¿Sabías qué?

• 463 millones de personas padecen diabetes en el mundo

• El número de personas con diabetes se ha duplicado en 30 años

• En 2045 se estima que habrá 700 millones de personas con diabetes en todo el mundo

• 3 farmacéuticas copan el 99% del mercado de la insulina