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24.03.2022

Más del 60% de los niños y las niñas con tuberculosis en todo el mundo siguen sin ser diagnosticados

Acogemos con satisfacción la actualización de las directrices de la OMS para el tratamiento de la tuberculosis en niños y adolescentes. A pesar de ello, advertimos de que sigue habiendo muchísimas dificultades para el diagnóstico de la tuberculosis en niños y niñas e instamos que se tomen las medidas oportunas para reducir esta brecha.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) acogemos con satisfacción la actualización de las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el tratamiento de la tuberculosis (TB) en niños, niñas y adolescentes, ya que ofrecen recomendaciones para diagnosticar la TB en niños e iniciar rápidamente el tratamiento en niveles de atención más descentralizados. Dado que más del 60% de los niños con TB siguen sin ser diagnosticados, instamos a todos los países, especialmente a los que tienen una alta carga de TB, a adoptar estas recomendaciones para evitar muertes infantiles que pueden ser evitables.

Las pruebas para detectar la tuberculosis en los niños son siempre un reto, ya que por un lado es difícil que produzcan esputo, la muestra estándar para analizar la tuberculosis, y también debido al bajo nivel de bacterias que hay en las muestras de los niños. La OMS recomienda ahora analizar las heces, además de otras muestras, con la prueba GeneXpert Ultra, producida exclusivamente por la empresa estadounidense Cepheid. Sin embargo, muchos países tienen dificultades para acceder a esta prueba, ya que es demasiado cara y la máquina necesaria para realizarla no está adaptada para su uso en entornos remotos, que es donde viven la mayoría de los niños con TB. Cepheid cobra 9 euros (9,98) dólares por prueba en los países de ingresos bajos y medios, lo que supone más del doble del precio que le cuesta a la empresa fabricar la prueba, según el estudio llevado a cabo por MSF.

 

Una niña de 6 años, paciente de tuberculosis multirresistente, con sus padres. Mumbai, India, junio de 2021.

Dr. Lazro Fidelle, nuestro responsable de investigación operacional sobre tuberculosis en Malakal, en Sudán del Sur:

"A lo largo de estos años de guerra, y en un entorno que cuenta con un sistema de salud extremadamente frágil, MSF y otros proveedores de servicios médicos en Sudán del Sur nos enfrentamos a diario con desafíos extremos para diagnosticar y tratar la TB en los niños. Nos sentimos alentados por las directrices mejoradas de la OMS, que podrían facilitar el diagnóstico y el tratamiento temprano de la TB en niños en muchos países que cuentan con recursos limitados y/o que están inmersos en un conflicto armado. Este cambio podría reducir sustancialmente el número de muertes entre los niños que padecen esta enfermedad que puede llegar a ser mortal, pero que también es tratable.

En un entorno como este, a pesar de contar con un equipo experimentado y de tener acceso a todas las pruebas disponibles, en la mayoría de los casos no podemos confirmar el diagnóstico de tuberculosis en niños. Por lo tanto, nos vemos obligados a tener que buscar el equilibrio entre la necesidad de darles un tratamiento lo antes posible, que es algo que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, y la necesidad de tratar de evitar dar un tratamiento innecesario a niños que quizás no tengan tuberculosis. A la hora de hacer las pruebas diagnósticas, nuestro mayor reto reside en la recogida de muestras. En general, las muestras de esputo son de mala calidad y las alternativas, como el lavado gástrico, no son lo más adecuado para un niño. Por lo tanto, seguimos necesitando desesperadamente poder disponer de un método diagnóstico de tuberculosis para niños que pueda utilizarse incluso en los entornos más remotos y que pueda analizar muestras que sean fáciles de recoger, como los hisopos bucales o las gotas de sangre obtenidas a través de un pinchacito en el dedo".

 

Un enfermero de MSF saca un muestra de sangra a una niña de 10 años, superviviente de tuberculosis multirresistente, durante su seguimiento a los 6 meses, en la clínica independiente de MSF en Mumbai, India.

Stijn Deborggraeve, asesor de diagnóstico de nuestra Campaña de Acceso:

"Los programas para la lucha contra la tuberculosis de muchos países tienen dificultades para acceder a la prueba GeneXpert Ultra de Cepheid, que es la recomendada por la OMS, porque esta resulta demasiado cara y requiere de un equipo que es muy delicado y muy difícil de manejar en los entornos remotos, que es donde necesitamos diagnosticar a los niños. Llevamos a cabo decenas de miles de pruebas diagnósticas cada año; pruebas que si tuvieran un resultado mucho más preciso permitirían salvar las vidas de muchos niños con tuberculosis. Por ello, pedimos a Cepheid que reduzca urgentemente el precio de las pruebas GeneXpert e instamos a otras empresas a que desarrollen pruebas adecuadas para su uso en entornos remotos.

Es doloroso ver cómo, a pesar de los llamamientos realizados durante décadas para mejorar las herramientas para luchar contra la tuberculosis, los niños siguen muriendo a causa de esta enfermedad sin llegar siquiera a recibir un tratamiento. Y es más doloroso aun, sabiendo que esto se debe en gran parte a los retrasos en el diagnóstico y a la falta de acceso a pruebas eficaces".