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03.07.2015

Mauritania: riesgo de un aumento de la desnutrición en refugiados malienses fruto de las cancelaciones de distribución de alimentos

La cancelación, en julio, de las raciones mensuales de alimentos para los 49.500 refugiados malienses en el campamento de Mbera es probable que cause un aumento de los niveles globales de desnutrición aguda, advierte Médicos Sin Fronteras (MSF), que proporciona atención médica y da soporte contra la desnutrición en el campamento.

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MSF hace un llamamiento a la comunidad internacional de donantes para asegurar que los refugiados en el campamento de Mbera tengan un suministro seguro de alimentos.

El Programa Mundial de Alimentos (PAM) ha sido incapaz de asegurar la financiación de la distribución general de alimentos en julio También el ACNUR (la Agencia de la ONU para los Refugiados), que es responsable de la gestión de este campo de refugiados, insiste en que carece de los fondos para proponer una solución alternativa a la inevitable consecuencia del aumento de la desnutrición.

Esto sigue a una situación ya precaria: las raciones de arroz fueron racionadas en junio a 5,4 kg./ persona de los de 12 kg/persona anteriores. La distribución general de alimentos fue cancelada por completo en marzo, cosa que provocó un aumento en las admisiones de niños enfermos a los programas de alimentación terapéutica de MSF: se pasó de 30 niños a 79 el mes siguiente.

"La desnutrición aguda en el campo fue sobre el 20% en 2012, cuando empezamos nuestras actividades aquí", dijo el Dr. Mahama Gbane, el Coordinador Médico de MSF en Mauritania. "Hemos trabajado en conjunto con agencias como el PAM para rebajar la cifra a un 9%. Sería trágico si permitiéramos que la salud de los más vulnerables se deslice de nuevo a niveles catastróficos”.

Estos refugiados huyeron a Mauritania en 2012, cuando el conflicto estalló en el norte de Malí. A pesar de los recientes acuerdos de paz firmados por algunos grupos armados de la oposición, la gente todavía no se siente segura para volver a casa. Desde 2012, su supervivencia en el desierto, donde las temperaturas alcanzan los 50 ° C y las tormentas de arena son comunes, ha dependido en gran medida de la asistencia humanitaria. Parte de los refugiados han logrado mantener el ganado, pero las sucesivas sequías han agotado drásticamente el pasto residual del Sahel para los animales de pastoreo. Los recientes ataques y saqueos de pueblos y aldeas en el norte de Malí ha aumentado los temores de que pasará un largo tiempo antes de que los refugiados se sientan lo suficientemente seguros para regresar a su patria.

"La gente ha tratado de cultivar alimentos en huertos comunitarios, pero el calor es abrasador, la arena y los insectos han destruido la mayor parte de los cultivos", explica Maya Walet Mohamed, líder del Comité de Mujeres del campamento. “El momento de esta interrupción en la distribución de alimentos es tanto más cruel porque la gente está ayunando durante el día por ser el mes de Ramadán, y ahora tienen poca comida para romper el ayuno al atardecer".

A tres años de su exilio, la mayoría de los refugiados han vendido lo poco que les quedaba en intercambios de fuentes alternativas de alimentos, -es decir, carne y leche - alimentos básicos de la dieta tradicional nómada que no forman parte de las distribuciones del PAM. Esta reserva de alimentos es ahora escasa. "Esto es crítico para nosotros, así como para el pueblo mauritano, porque los animales están muriendo a causa de las sequías", añadió Maya.

 

 

 

 

Médicos Sin Fronteras (MSF) es una organización médico humanitaria internacional e independiente, que proporciona ayuda de emergencia a las personas en aproximadamente 70 países que se ven afectados por conflictos armados, epidemias, desastres naturales o exclusión de la asistencia sanitaria.

MSF empezó a trabajar en Mauritania en 1994. Hoy en día, 370 trabajadores apoyan el Ministerio de Salud de Mauritania, proporcionando servicios gratuitos que incluyen atención primaria, cirugía de emergencia, y la atención de la salud sexual y reproductiva en la región sur-oriental del país, incluyendo el campo de refugiados Mbera, en Bassikounou y en Fassala.

 

 

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