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29.04.2013

Miles de refugiados de Darfur sin asistencia humanitaria en Chad

Desde principios de marzo, decenas de miles de desplazados procedentes de Sudán, Chad y la República Centroafricana han estado llegando en masa al sureste de Chad para escapar de los enfrentamientos en la vecina región de Darfur. La población refugiada y retornada concentrada en la zona de Tissi se ha incrementado en aproximadamente 50.000 personas.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) hace un llamamiento para que los refugiados reciban asistencia humanitaria y sus necesidades sean cubiertas independientemente del lugar donde se encuentren, especialmente durante la estación de lluvias.

Llegamos a Tissi la primera semana de abril para responder a un brote de sarampión entre la población local y los refugiados”, explica Stefano Argenziano, Jefe de Misión de MSF. “Pronto vimos que las familias tenían necesidades apremiantes. La mayoría de los refugiados recién llegados carecen de acceso a atención sanitaria, alimentos o agua limpia. La mayoría vive bajo los árboles, que no proporcionan toda la sombra necesaria, y no tiene nada con que protegerse contra el polvo ni el calor durante el día ni contra el frío durante la noche”.

En estas adversas circunstancias el estado de salud de los refugiados probablemente se deteriorará con gran rapidez y serán más vulnerables a enfermedades como la malaria y la desnutrición así como a epidemias.

Como la zona de Tissi carece de un hospital operativo, los equipos de MSF están trabajando para proporcionar atención primaria de salud y asistencia urgente a los refugiados y a los residentes. Se ha puesto en marcha una unidad de urgencias para víctimas de la violencia en la ciudad de Tissi para tratar a los pacientes heridos, a los niños y niñas menores de 5 años y a las mujeres embarazadas. Hasta la fecha, MSF ha tratado a 40 pacientes con heridas de bala y de arma blanca producidas en su huida del conflicto, además de a 24 residentes que habían resultado heridos en accidentes de circulación. 18 heridos graves fueron estabilizados y evacuados a la ciudad de Abeche, en cooperación con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

En el propio Tissi, MSF ha mejorado la capacidad de la única fuente de agua limpia de la ciudad y está planificando organizar clínicas móviles en los alrededores. Un equipo de emergencia acaba de concluir la vacunación de 30.200 menores de 15 años, y ha tratado a 52 pacientes con sarampión. La desnutrición es una prioridad para MSF y, durante la campaña de vacunación, de los 13.700 niños que se sometieron a exámenes y revisiones nutricionales, 120 fueron admitidos en un programa de nutrición terapéutica.

Las condiciones de vida de los refugiados sudaneses, la mayoría mujeres y niños, se está deteriorando con gran rapidez. Los padres han dicho a los equipos de MSF que cada vez enferman más niños.

Cuando sólo quedan dos meses para que empiece la estación de lluvias, apenas si queda tiempo. “Una vez comience la estación de lluvias, nuestro acceso a estos campos será imposible por carretera y los refugiados quedarán totalmente incomunicados - explica Stefano Argenziano - Con unas condiciones de saneamiento pobres y una falta de acceso a agua limpia, estamos observando la situación por si se produce un aumento de casos de malaria y de infecciones respiratorias así como un posible brote de cólera.

Ninguno de los asentamientos donde se concentran los refugiados ha sido declarado campo de refugiados oficialmente. Hasta la fecha y debido a la proximidad de los asentamientos a la frontera con Sudán y los problemas de seguridad, las agencias de Naciones Unidas y la mayor parte de ONG se muestran reacias a dispensarles asistencia.

 

MSF trabaja en Chad desde 1983 y actualmente lleva a cabo proyectos en Am Timan, Abeche, Massakory y Moissala.

 

Deo Kabila, médico de MSF: “En el sitio adecuado en el momento adecuado”

El 17 de abril, el doctor de Médicos Sin Fronteras Deo Kabila se encontraba en el asentamiento de refugiados de Am Doukhum, Chad, en la frontera con Sudán, preparando una campaña de vacunación para la población local, los refugiados y los retornados chadienses. Era al final del día, y él y su equipo estaban de camino de regreso a la base de MSF cuando recibieron una llamada de emergencia pidiéndoles que diesen la vuelta y regresasen. 

“El líder de los refugiados sudaneses había informado a las autoridades locales de que una mujer sudanesa, que había estado de parto durante toda la noche, presentaba complicaciones. Cuando regresamos nos llevaron directamente a ver a la mujer que resultó que esperaba mellizos. El primer bebé había nacido a las 4 a.m. y estaba bien, pero había problemas con el segundo. En el caso de mellizos, a veces ocurre que tras el primer nacimiento, el segundo bebé se da la vuelta y esto era precisamente lo que había ocurrido. Su brazo había salido pero estaba claro que si no actuábamos con premura la madre y su segundo bebé morirían.

Como no podíamos proporcionar la atención necesaria in situ, preguntamos a la paciente si podíamos llevarla a Tissi donde MSF acababa de abrir una unidad de urgencias. Aceptó. Teníamos dudas de si podríamos salvarles la vida, pues la unidad de urgencias no había sido pensada para manejar partos complicados, pero las opciones de trasladar a la paciente a un hospital por carretera o aire eran limitadas. Utilizando lo que teníamos a mano en la unidad de urgencias, conseguimos que naciese el segundo bebé.

La madre se quedó con nosotros tres días y después regresó felizmente a Am Doukhum con sus dos hijos. Yo también estaba feliz. Era mi primer parto en Tissi.”

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