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30.04.2007

Moscas de arena, sorgo y estigma: tratando kala azar y sida en Etiopía

Mientras el VIH/sida es una enfermedad conocida, el kala azar sigue siendo ignorado

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La médico Carolyn Gee ve con otros ojos el Reino Unido tras un año trabajando para MSF en una zona remota de Etiopía. “Me acostumbré a ver a gente esquelética, 30 kilos es un peso normal allí. No me acostumbro a ver a la gente aquí en el Reino Unido, todo el mundo me parece muy gordo, aunque tengan un peso normal”.

Carolyn trabajaba en un proyecto en la ciudad de Humera, situada donde se unen las fronteras de Etiopía, Sudán y Eritrea. El proyecto empezó en 1997 para tratar el kala azar, una enfermedad poco conocida que infecta a dos millones de personas al año, principalmente en Sudán, el sur de Asia y Brasil.

La enfermedad se contrae cuando el parásito entra en el cuerpo por la picadura de una mosca de arena. Este parásito se multiplica dentro del cuerpo y ataca el sistema inmunológico, con síntomas como fiebre y dilatación del bazo. Si no se trata, el kala azar mata al 95% de sus víctimas. En cambio, si se utiliza el tratamiento, que dura 30 días y consta de inyecciones intramusculares, el 95% se cura. “Desde ese punto de vista, es muy satisfactorio como médico”, dice Carolyn.

Sin embargo, si un paciente está coinfectado con VIH/sida, el tratamiento se complica más. Debido al gran número de trabajadores inmigrantes y los altos índices de prostitución en Humera, la coinfección con VIH y kala azar es común. En estos casos, el kala azar se trata primero y el paciente empieza el tratamiento con antirretrovirales (ARV) en cuanto puede.

Pero, con un sistema inmunológico debilitado por el VIH, las recaídas son comunes y, a menudo, los pacientes tienen que volverse a tratar una y otra vez de kala azar. Al final, los pacientes coinfectados se morirán. Carolyn fue testigo: “Fue desmoralizador, pero estábamos extendiendo y dándoles una mejor calidad de vida por unos meses. Una pregunta clave es si las recaídas de kala azar se podrían prevenir si un paciente empieza el tratamiento con ARV con suficiente rapidez”.

Debido al difícil pronóstico para los pacientes coinfectados, se deben hacer esfuerzos para proteger a los pacientes con VIH de contraer kala azar. La población de Humera está compuesta en su mayoría por agricultores inmigrantes, que vienen a plantar y a recoger la cosecha de algodón, sésamo y sorgo. Debido a los bajos salarios, muchos duermen en el suelo al aire libre, siendo presa fácil para las moscas de arena. Se reparten mosquiteras impregnadas con insecticida a todos los pacientes infectados con el VIH/sida, pero a menudo las venden y son de poca utilidad para aquellos que duermen en el suelo.

Un problema que destaca Carolyn es la falta de conciencia de kala azar en Etiopía. Mientras el VIH/sida es una enfermedad conocida, el kala azar sigue siendo ignorado. Sin embargo, ha notado cambios en VIH en el ultimo año. “En los últimos meses de mi estancia, venía más gente para hacerse las pruebas del sida o para tomar tratamiento antirretroviral; algo que solía costar mucho. Aún hay muchos temas de estigmatización ligados al hecho de tener VIH/sida, lo que hace que la gente sea reticente en admitir que tienen la enfermedad. Se está formando a gente para llevar los nuevos centros de ayuda que están abriendo en las regiones para proporcionar ARV gratis, por lo que soy optimista con el traspaso de nuestro proyecto de VIH al Ministerio de Salud etíope”.

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