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19.03.2007

MSF denuncia la medida de Abbott de no vender medicamentos esenciales en Tailandia

Intereses económicos por encima de los pacientes

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La organización médico humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado hoy la decisión de los laboratorios Abbott de no comercializar sus nuevos medicamentos en Tailandia. La multinacional farmacéutica con base en Chicago ha citado el uso de Tailandia de licencias obligatorias como la razón por la que ha decidido tomar tan drásticas medidas. MSF apunta que el uso de licencias obligatorias para mejorar el acceso a medicamentos esenciales es consecuente con la legislación internacional y expresa su preocupación por los pacientes que serán quienes padezcan las consecuencias de las duras medidas de Abbott.

Entre los medicamentos que la compañía farmacéutica se niega a vender en Tailandia está la versión del medicamento a base de lopinavir/ritonavir (LPV/r) resistente al calor, comercializada por Abbott con el nombre de Kaletra®. El medicamento es un componente vital en el tratamiento de un número cada vez mayor de personas con VIH/sida que ya no responde a su medicación de primera línea. En EE UU, Abbott ha dejado de vender la antigua versión del medicamento, que requiere refrigeración. La compañía continuará vendiéndola en Tailandia a pesar de que su uso no resulta nada práctico debido a las temperaturas tropicales del país.

“Nuestros pacientes en Tailandia, que todavía utilizan la antigua versión del medicamento, han estado esperando esta nueva versión durante mucho tiempo”, afirma el Dr. David Wilson, de MSF en Tailandia. “El medicamento se registró en EE UU en octubre de 2005, pero todavía no puede utilizarse en Tailandia y en muchos otros países donde la necesidad de esta versión del fármaco es acuciante. Negarse a vender el medicamento aquí equivale a traicionar a los pacientes”.

MSF actualmente proporciona tratamiento a más de 80.000 personas con VIH/sida en más de 30 países. En un proyecto de MSF en Khayelitsha, Suráfrica, el 20% de los pacientes necesitaban cambiar a un régimen de segunda línea al cabo de cinco años de estar recibiendo tratamiento. A pesar de que todo apunta a que la probabilidad de que los regímenes de segunda línea vayan a ser cada vez más necesarios en los próximos años, los medicamentos utilizados para estas terapias de segunda línea o no están disponibles o son demasiado caros para los países en desarrollo.

Desde noviembre de 2006, Tailandia ha estado emitiendo licencias obligatorias para tres medicamentos utilizados en el tratamiento del sida, efavirenz y lopinavir/ritonavir. La directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan y el director de ONUSIDA, Peter Piot, han hablado a favor de los gobiernos que utilizan todas las flexibilidades del acuerdo sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) de la Organización Mundial del Comercio. MSF apela a la OMS, ONUSIDA, los gobiernos y otros organismos a que denuncien la acción de Abbott.

“La decisión de Tailandia de emitir licencias obligatorias constituye una importante vía para ayudar a reducir el precio de los medicamentos e incrementar su disponibilidad”, explica Ellen’t Hoen, directora de política y testimonio de la Campaña para el Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF. “Teniendo esto en cuenta, la decisión de Abbott resulta cuanto menos terrible”.

Hace casi un año, Abbott anunció un precio de 500 dólares por paciente y año para África y los países menos desarrollados. En agosto de 2006, la compañía anunció un precio de 2.200 dólares por paciente y año para los países con ingresos bajos y medios como Tailandia, lo que queda totalmente fuera del alcance de las personas que lo necesitan. El tratamiento de primera línea estándar que hoy se utiliza para el sida en los países en desarrollo puede encontrarse actualmente por 140 dólares por paciente y año.

Abbott no ha respondido a las repetidas demandas de MSF solicitando información actualizada sobre la situación con respecto al registro de estos fármacos. MSF y otros grupos han estado insistiendo a la compañía para que registre la nueva versión del medicamento en los países en desarrollo, a fin de que los pacientes puedan utilizarla en contextos con recursos limitados.

“Estos precios que Abbott ofrece más económicos solamente existen sobre el papel, porque la compañía ha estado demorando el registro del producto en muchos países”, declara el Dr. Tido von Schoen-Angerer, director de la Campaña para el Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF. “Y ahora ha ido incluso más lejos retirando el registro de Tailandia, una táctica que sin lugar a dudas convierte a los pacientes en rehenes”.

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