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02.09.2015

MSF facilita formación a pescadores tunecinos sobre operaciones de salvamento en el mar

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha llevado a cabo una formación de seis días con 116 pescadores tunecinos en la ciudad de Zarzis, en Túnez.

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El objetivo de esta instrucción es incrementar la capacidad y los conocimientos de los pescadores locales para realizar rescates. MSF también está facilitando capacitación a miembros de la Media Luna Roja en Libia y Túnez, del Servicio de Protección Civil Tunecino y de la Guardia Nacional Tunecina sobre la recepción de las personas rescatadas y su traslado a la costa así como sobre el manejo adecuado de los cadáveres.

El pasado 27 de agosto, 200 personas perdieron la vida cuando un bote de madera volcó frente a las costas de Zuwara, Libia. La Media Luna Roja Libia, que escasos días antes había recibido formación por parte de MSF sobre el tratamiento de cadáveres, se hizo cargo de los cuerpos mientras que MSF facilitaba material para el control de infecciones.

Una segunda embarcación, con 130 personas a bordo, fue rescatada el 30 de agosto por pescadores tunecinos que también habían recibido entrenamiento a cargo de MSF para realizar operaciones de rescate. Las 130 personas rescatadas fueron trasladadas por los pescadores a la localidad de Zarzis donde MSF les brindó atención médica.

“Realizar una acción de salvamento de un bote que se hunde y está totalmente lleno de personas desesperadas que no pueden nadar conlleva una gran cantidad de riesgos, es una operación peligrosa”, dice Wiet Vandormael, coordinador de formación de MSF. “Los cuerpos de las desdichadas personas que han fallecido en el mar deben ser atendidos con dignidad y sin poner en peligro la salud de quienes intervienen en la acción. A través del intercambio de experiencias entre MSF y los ciudadanos tunecinos y libios involucrados, estamos incrementando la capacidad para ayudar a la gente en peligro y manejar las desastrosas consecuencias de los naufragios. Me siento realmente conmovido por la motivación de los pescadores y su reacción ante las difíciles situaciones a las que se están enfrentando.”

Durante años, los pescadores tunecinos se han encontrado con botes de migrantes y refugiados en situaciones de peligro y han salvado vidas rescatándolos y subiéndolos a sus barcos de pesca. La mayoría de los marineros capacitados por MSF son pescadores que navegan en pequeñas embarcaciones con una tripulación igualmente reducida. No obstante, también han asistido a las formaciones pescadores que trabajan en naves más grandes, de unos 40 metros de largo, y en las que pasan varios días en alta mar.

El entrenamiento ha familiarizado a los pescadores con todos los pasos que son necesarios seguir en una operación de rescate. Así, entre otros aspectos, se les ha enseñado cómo comunicarse con la gente que viaja en estas embarcaciones y cómo contactar con Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Roma para pedir ayuda adicional. También se les ha facilitado capacitación sobre el uso de equipamiento adecuado de rescate y seguridad como chalecos salvavidas, ropa y materiales protectores; además, han sido instruidos en cómo realizar un manejo seguro de cadáveres y prevenir el contacto con líquidos corporales.

“En una ocasión encontramos una pequeña barca llena de gente que estaba hundiéndose”, asegura Yanes Bechiryanes, mecánico a bordo de un barco de pesca de Zarzis. “No podíamos abandonarlos en esa situación y solicitamos la ayuda de otros dos pesqueros con los que trabajamos. Rescatamos y distribuimos a la gente entre las tres naves. Estaban muy, muy asustados. Estas acciones nos suponen horas de trabajo, horas que suponen dinero; pero estamos hablando de seres humanos y tenemos la obligación de ayudarles.”

La costa de Libia se ha convertido en la principal vía para el tráfico de personas que tratan de cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa. Cada día es más habitual que los pescadores tropiecen con embarcaciones, embarcaciones que son cada vez más precarias y tienen mayor probabilidad de hundirse. Ante el creciente número de operaciones de tráfico de personas en Libia, los pescadores han explicado a MSF que evitan acercarse a las aguas de este país, pues temen que sus botes sean atacados y secuestrados por traficantes de personas.

“Localizamos cada día más y más refugiados, cada vez más personas muertas en el mar”, asevera Nourdin Achourmtent, pescador de Zarzis. “Hace cinco años, la corriente arrastró los primeros 12 cuerpos hacia la playa y tuvimos que enterrarlos. Incluso hemos encontrado cadáveres atrapados en nuestras redes de pesca. Damos entierro a estas personas de la mejor forma que podemos.”

Nunca sabremos el número exacto de personas que han muerto cruzando el Mediterráneo pero se estima que más de 2.600 personas habrían fallecido tratando de alcanzar las costas de Europa. La ruta del Mediterráneo central es la más peligrosa y se ha cobrado la vida de 2.535 personas según estimaciones de la Organización Internacional de las Migraciones.

“Las tragedias en el mar seguirán ocurriendo con regularidad porque la gente está desesperada por huir a Europa”, afirma Vandormael. “Las operaciones de búsqueda y rescate ayudan a salvar vidas pero no son una solución a largo plazo. La Unión Europea debe establecer formas seguras y legales para que la gente pueda llegar a la protección Europa sin arriesgar sus vidas en el trayecto.”

 

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