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25.06.2010

MSF pide al G8 que se reforme el sistema de la ayuda alimentaria

La organización médico humanitaria insta además a que se creen nuevas fuentes de financiación para luchar contra la desnutrición infantil

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Ante las inminentes cumbres del G8 y G20 en Canadá, Médicos Sin Fronteras (MSF) insta a los dirigentes de los países participantes a que cambien radicalmente su forma de afrontar la desnutrición, si quieren lograr mejoras en materia de salud materna e infantil en los países en desarrollo. La organización internacional médico humanitaria pide además que se creen nuevas fuentes de financiación sostenibles para combatir esta patología que hoy en día es fácilmente tratable y prevenible.

La desnutrición afecta a 195 millones de niños en todo el mundo y es la causa subyacente de al menos un tercio de los ocho millones de muertes anuales de niños menores de cinco años. Además, causa retraso en el crecimiento, deterioro cognitivo, y una mayor vulnerabilidad a otras enfermedades. La desnutrición es un problema que está estrechamente vinculado con la salud materna e infantil, ya que las madres desnutridas dan a luz niños con un peso muy bajo, perpetuando así un círculo vicioso. Muchas de las madres que viven en zonas de alta inseguridad alimentaria no tienen acceso a alimentos como la leche y los huevos, que son los que contienen proteínas de alta calidad y otros nutrientes esenciales necesarios para el organismo de los niños. Sin embargo, en la actualidad, la mayor parte de la ayuda alimentaria internacional se compone de harinas de maíz y de soja que no proporcionan a los niños los nutrientes que necesitan.

"Alimentos que en la vida daríamos a nuestros hijos, se están enviando a modo de ayuda alimentaria para los más vulnerables del África subsahariana y Asia", asegura Aitor Zabalgoezkoa, director general de MSF. "Este doble rasero tiene que acabar. Como principales donantes de ayuda alimentaria del mundo, los países del G8 son los mejor situados para luchar contra la desnutrición. Si los líderes mundiales que se reunirán en Muskoka y Toronto pretenden reducir de veras la mortalidad materna e infantil, es necesario que se comprometan a reformar elementos claves del sistema de ayuda alimentaria mundial. Sabemos qué es lo que funciona y lo que los niños necesitan. Simplemente, hagamos que les llegue".

Para lograr una respuesta eficaz a la desnutrición harán además falta cuantiosos recursos financieros. El Banco Mundial estima que combatir la desnutrición en los países más afectados costaría unos 12.000 millones de dólares por año, pero en la época de austeridad económica mundial que estamos viviendo, la financiación de los donantes es insuficiente, volátil e impredecible. Hacen falta fuentes sostenibles de financiación a través de mecanismos financieros innovadores, tales como el impuesto sobre las transacciones financieras que promueve actualmente la Unión Europea. Una parte de los fondos recaudados por estos medios se debería reservar para atender problemas de salud como la desnutrición, para financiar los tratamientos del VIH / SIDA o para desarrollar nuevos tratamientos para la tuberculosis.

 "No deberían ser las organizaciones no gubernamentales quienes hagan frente a esa carga tan enorme en la lucha contra la desnutrición", explica Zabalgoezkoa. "Los Gobiernos donantes deben dar un paso adelante para llenar este vacío y comprometerse ayudar a los países más afectados para que sigan adelante con la puesta en marcha de programas de nutrición, tales como los que se han implementado con éxito en países como México, Tailandia y Brasil. Necesitamos fuentes sostenibles de financiación, como por ejemplo la tasa sobre transacciones financieras que ha propuesto la UE, de la cual un apartado sería destinado a la salud mundial, en vez de las promesas de donación que vienen haciéndose en las sucesivas cumbres del G8”.

La reunión del G-8 que se celebrará estos días en Canadá coincide con el periodo del año, antes de la nueva cosecha, en el que las reservas de alimentos básicos se agotan en muchos países de la región del Sahel. La mayoría de estos países ya han comenzado a registrar crecientes tasas de desnutrición infantil, por lo que MSF ha lanzado programas nutricionales de emergencia y reforzado aquellos que ya existían previamente en Burkina Faso, Chad, Níger, Malí y Sudán.

En 2009, MSF trató a 208.000 niños con desnutrición aguda severa en sus programas. Una cifra que representa sólo el 1% de los 20 millones de niños afectados en el mundo, pero más del 15 por ciento de los 1.200.000 niños que recibieron tratamiento.

MSF ha lanzado recientemente "Hambrientos de atención", una campaña multimedia global en la que se pone de relieve la crisis que representa la desnutrición infantil y cómo el aumento de las muertes y de las enfermedades en niños pueden prevenirse con intervenciones nutricionales efectivas: www.starvedforattention.org

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