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21.08.2007

"MSF se centra en las poblaciones más aisladas, donde aún no ha llegado la ayuda humanitaria"

Luis Encinas coordina actualmente la intervención de emergencia para asistir a los damnificados por el terremoto que el pasado 15 de agosto sacudió la zona costera peruana de Pisco, causando cientos de muertos y miles de heridos. Luis nos cuenta sus primeras impresiones y las actividades de MSF

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¿Puedes describir lo primero que viste al llegar a la zona?

En Pisco, la primera sensación fue la de estar en un territorio bombardeado. La gente deambulaba por la calle en estado de confusión, perdida. No había acceso a los servicios básicos. Mucha tensión. En las áreas más afectadas, Pisco, Chincha y la ciudad de Ica, la destrucción llega a entre el 50% y el 90% de los edificios, entre los que se encuentran cuatro hospitales completamente destruidos y otros cuatro con daños severos. De momento se han contabilizado alrededor de 400 movimientos sísmicos posteriores al terremoto, de los cuales algunos han tenido una intensidad superior a 5,5 grados en la escala de Richter, lo cual también está provocando más inestabilidad y más tensión entre la población.

Las primeras noticias en los medios de comunicación reflejan un estado caótico en relación a la ayuda humanitaria. ¿Lo has sentido así tú también?

Sí, puedo confirmar que la desorganización es generalizada, y en parte se debe a que se ha tardado en comenzar la coordinación entre los diferentes actores.

¿Cuáles son las principales dificultades para la llegada de la ayuda humanitaria?

Además de la descoordinación, el estado de tensión que se vive por las constantes réplicas de movimientos sísmicos y los daños en las vías de acceso. Por ejemplo, hay partes de la carretera panamericana, que cruza la zona, que están prácticamente hundidas. Nosotros tardamos en llegar a Pisco desde Lima tres veces más de lo que normalmente se tarda. Sin embargo, el estado de caos está remitiendo ligeramente conforme avanzan los días. A pesar de eso, la ayuda humanitaria no llega todavía a las áreas periféricas.

¿En qué consiste la intervención de MSF?

En primer lugar, MSF fletó un vuelo chárter desde Bogotá con 12 toneladas de ayuda humanitaria y puso en marcha un equipo de intervención de emergencia, el cual coordino. Tras las primeras evaluaciones realizadas en el área, nuestra intervención se centra en los núcleos de población más aislados, a los que todavía no ha llegado la ayuda humanitaria. Así mismo se da apoyo médico y psicológico a las víctimas del terremoto. El área geográfica donde los equipos de MSF están dando atención comprende la ruta entre las poblaciones de Humay a Independencia (donde viven entre unas 20.000 a 25.000 personas), ambas poblaciones situadas al este de la ciudad de Pisco. De momento se están distribuyendo en Humay y en Montesierpe materiales de primera necesidad y de abrigo a unas 7.000 personas. Asimismo, se está haciendo una evaluación de las infraestructuras de agua y saneamiento para una respuesta rápida en caso necesario. Allí todavía no hay ninguna organización operativa ni ha llegado la ayuda humanitaria. Hay una ausencia total de suministros médicos y de fármacos. El otro área de intervención es al norte de Pisco, en la población de San Clemente (unas 40.000 personas), donde tampoco ha llegado casi nadie. Las principales actividades son atención médica y psicológica en los centros de salud y a través de clínicas móviles. También suministraremos fármacos para enfermedades respiratorias, cutáneas, oftalmológicas y traumatismos. Por último, en la ciudad de Pisco, la intervención de MSF se centra en atención psicológica a las personas afectadas por la destrucción del terremoto y también está previsto colaborar con los equipos operativos en la zona en actividades de agua y saneamiento.

¿Cuáles son los riesgos más grandes para la población a partir de ahora?

Como suele ocurrir en este tipo de catástrofes, la población más vulnerable son los niños. Las enfermedades respiratorias los afectan gravemente. En un estudio rápido que realizamos en Montesierpe, una comunidad cercana a Humay, se encontró que en torno al 15% de los niños presentaban complicaciones severas de enfermedades respiratorias. Así mismo, se evidencia un riesgo de otras afecciones graves como traumatismos, enfermedades de la piel y oftalmológicas. El otro problema es el de las consecuencias en la salud mental, para las que una respuesta rápida en las momentos inmediatamente posteriores a la emergencia puede ser crucial para evitar daños más severos a largo plazo.

Después de haber estado en otras emergencias, ¿qué es lo que más te ha llamado la atención de lo que has visto en Pisco?

Me ha impactado el alto grado de sentido comunitario que tiene la población de estas zonas, un sentido muy enraizado en ellos. He visto personas mayores de 70 años que no les importa pasar la noche en vela, haciendo turnos para protegerse mutuamente a pesar de estar a la intemperie. No tienen nada, lo han perdido todo, pero no han perdido esa capacidad de ayuda mutua. En medio de la confusión generalizada, la organización espontánea de las personas afectadas ha sido impresionante.

¿Cuántas personas forman el equipo de la intervención que estás coordinando?

Por el momento, el equipo se compone de 12 trabajadores internacionales y 12 nacionales de MSF, entre los que se cuentan médicos, psicólogos, enfermeros, farmacéuticos, logistas, expertos en agua y saneamiento y conductores. Se prevé que la intervención dure unos dos meses.

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