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17.12.2009

MSF urge a los gobiernos europeos a que protejan la vida, la dignidad y la salud de los inmigrantes y solicitantes de asilo

El coste humano de las políticas de inmigración

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Los solicitantes de asilo y los inmigrantes indocumentados pagan el precio de las cada vez más restrictivas políticas de inmigración, una políticas que afectan directamente su salud física y mental. Escapando de conflictos, la indigencia o situaciones de violaciones generalizadas de los derechos humanos, los inmigrantes se embarcan en peligrosos y largos viajes a Europa. Sin embargo, cuando finalmente llegan a su destino, muchos se encuentran con detenciones prolongadas, terribles condiciones de vida y falta de acceso a la atención de salud. Otros quedan atrapados a las puertas de Europa o son interceptados y devueltos a países donde sus vidas y su salud pueden estar en peligro. Con ocasión del Día Internacional del Inmigrante, la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) urge a los políticos de toda Europa a que protejan la vida y la dignidad de los inmigrantes y solicitantes de asilo y faciliten su acceso a los servicios básicos, incluyendo el abrigo y la atención de salud. 

Los equipos de MSF asisten a inmigrantes y solicitantes de asilo en las diferentes etapas de su viaje. En países de origen como Somalia, Afganistán, República Democrática del Congo y Nigeria, MSF trata las consecuencias de la violencia y la indigencia. En Marruecos, Grecia, Malta, Italia y Francia, los equipos de MSF proporcionan atención médica y psicológica a los que han sobrevivido al viaje; muchos inmigrantes y solicitantes de asilo, tras soportar peligrosas travesías por el desierto y por mar, son objeto de actos de violencia y abusos, son encarcelados y explotados o caen presas de traficantes y contrabandistas. El número de menores no acompañados y mujeres, muchas de ellas embarazadas, que emprende estos viajes es cada vez mayor.

Las políticas de control en las fronteras impuestas por la Unión Europea (UE) o los estados miembros de forma individual dejan a muchos inmigrantes indocumentados y solicitantes de asilo atrapados a las puertas de Europa durante largos periodos de tiempo o les obligan a regresar a sus países de origen. En Marruecos, los inmigrantes y solicitantes de asilo que intentan entrar en la UE viven a menudo en precarias condiciones y son víctimas de la violencia y la explotación. Entre 2003 y 2009, los equipos de MSF en Marruecos respondieron a 4.000 casos de violencia. En Italia, MSF se vio obligada a retirar a su equipo de Lampedusa tras el marcado descenso de inmigrantes y solicitantes de asilo que llegaban a la isla. Desde que el gobierno italiano impuso políticas de inmigración más duras a principios del año, las embarcaciones con inmigrantes y solicitantes de asilo son interceptadas en el mar y devueltas a Libia, exponiendo a estas personas de nuevo a la violencia que soportan cuando intentan llegar a Europa. 

Los inmigrantes y solicitantes de asilo que consiguen llegar a Europa suelen tener que hacer frente a detenciones sistemáticas y prolongadas en condiciones terribles. A pesar del grave impacto que esto tiene sobre la salud física y mental, su acceso a la atención de salud es limitado y el apoyo psicológico suele ser inexistente. En Grecia y Malta, el trabajo de MSF en los centros de detención para inmigrantes indocumentados y solicitantes de asilo ha revelado elevadas tasas de depresión, ansiedad y estrés postraumático. “En los centros de detención, encontramos unas condiciones de higiene terribles y unas personas hacinadas. Además, resulta muy frustrante para los inmigrantes el hecho de estar detenido sin haber cometido ningún delito y la incertidumbre sobre su futuro,” declara Christos Papaioannou, coordinador de terreno de MSF en Grecia.

Una vez terminado el periodo de detención, las perspectivas son deprimentes para muchos y el acceso a la atención sanitaria sigue siendo incierto. Incluso cuando la atención de salud está disponible, las barreras del idioma, la falta de información y el miedo a ser denunciados disuaden a los inmigrantes de buscar ayuda. En Francia, MSF proporciona apoyo psicológico a solicitantes de asilo que no han sido admitidos. Muchos padecen graves trastornos psicológicos como resultado de la violencia o la persecución en sus países de origen, del duro viaje y de la falta de vivienda en Francia. Desde 2007, MSF ha realizado más de 7.000 consultas en París – la mitad de éstas implicaban atención psicológica.

“Nuestra experiencia de trabajo en las diferentes etapas de su viaje nos ayuda a comprender su prolongado sufrimiento. Estas personas tan vulnerables emprenden viajes muy difíciles en los que suelen tener que hacer frente a situaciones de violencia y abusos. Cuando finalmente llegan a Europa, esperando que esto suponga el fin de toda una serie de incidentes traumáticos, se encuentran con detenciones, horribles condiciones de vida, un acceso limitado a la atención de salud y exclusión de la sociedad. Es primordial que las políticas de inmigración en Europa protejan la vida y la dignidad de estas personas y mejoren su acceso a la atención médica, incluyendo apoyo psicológico”, concluye Liesbeth Schockaert, asesora de asuntos humanitarios de MSF.

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