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25.06.2012

“Muchos de nuestros pacientes son niños afectados por incidentes violentos e incursiones del ejército”

Acosos constantes por parte de los colonos y las fuerzas israelíes, o los enfrentamientos entre facciones palestinas son parte del día a día de la población de los Territorios Palestinos Ocupados, y afectan de forma implacable su salud mental. Médicos Sin Fronteras (MSF) gestiona un programa de atención médica y apoyo psicosocial a las víctimas de la violencia causada por el conflicto en Cisjordania. Manuel López, coordinador general de MSF, nos habla de la situación y de nuestro trabajo en la región.

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¿Por qué trabaja MSF en Cisjordania y cuáles son las necesidades de la población?

MSF trabaja en Cisjordania desde la primera Intifada como consecuencia de la violencia asociada al conflicto. Al principio de la segunda Intifada, nuestros equipos observaron que no solo había pacientes que tenían problemas de acceso a las estructuras de salud, sino también muchas personas con traumas asociados a la violencia que habían vivido y que necesitaban atención psicológica. Esa fue la razón por la que en el año 2000 abrimos un proyecto de atención de salud mental en la gobernación de Hebrón, para dispensar una muy necesaria atención psicológica a estas personas. Los equipos de MSF se centraron en los casos de depresión y trastornos de ansiedad como estrés agudo y síndromes postraumáticos, causados por incidentes violentos protagonizados por los colonos israelíes y el ejército israelí, así como también debidos al conflicto intrapalestino.

Hace poco, en 2011, también iniciamos un programa parecido en Jerusalén oriental, en la parte de la ciudad ocupada por Israel en 1967, y especialmente en el campo de refugiados de Shufat y en Silwan, donde la violencia, la exclusión y la tensión política son más prevalentes, y los problemas de acceso a los servicios de salud, en particular a los de salud mental, son más agudos.

¿Cuál es el nivel de los servicios de salud mental ofrecidos a la población palestina en Cisjordania?

Generalmente en Israel el nivel de los servicios de salud mental es bastante bueno. Pero el acceso a estos servicios por parte de la población palestina es muy limitado. En las áreas controladas por Israel, existe una clara discriminación en cuanto a la calidad y la cantidad de la atención de salud mental prestada a la parte israelí de la población y la que recibe la parte palestina. En la zona de Cisjordania controlada por la Autoridad Nacional Palestina y en Gaza, controlada por Hamás, los servicios de salud son insuficientes, especialmente los de salud mental. La proporción de la partida del gasto gubernamental en salud mental tiende a ser baja en relación a la que se destina a salud en general, con menos del 2% del presupuesto de sanidad destinado a los servicios de salud mental, del que aproximadamente un 90% se gasta en el nivel terciario, es decir, en hospitalización psiquiátrica, y por tanto en zonas urbanas.

Por todo ello, MSF decidió dispensar atención de salud mental y apoyo médico y social a las personas afectadas por traumas en los Territorios Palestinos Ocupados, tras haber sido víctimas de la violencia directa o indirectamente asociada al conflicto. MSF ha estado ofreciendo estos servicios no solo en Hebrón y en Jerusalén oriental, sino también en la zona de Nablús, incluidos el campo de refugiados de Tubas y Qalquilya, y en todos los distritos de Gaza.

¿A qué clase de incidentes violentos están expuestos los pacientes de MSF?

La mayoría de nuestros pacientes reportan haber sufrido arrestos y detenciones por parte de las fuerzas de seguridad israelíes así como de la Autoridad Palestina, que la violencia forma parte de la vida cotidiana en sus barrios o en su relación con los colonos, o que han sufrido incursiones de las fuerzas armadas israelíes en sus propias casas. Estas incursiones suelen ser operaciones de acordonamiento y búsqueda por parte de las Fuerzas de Defensa Israelíes, que entran en los hogares palestinos casi siempre por la noche en busca de presuntos terroristas o activistas. Según informes de Naciones Unidas y otras organizaciones, cada semana hay una media de 50 a 70 incursiones nocturnas en domicilios palestinos en Cisjordania, una cifra bastante elevada, incluso si se compara con el número de arrestos.

Estas operaciones pueden llegar a ser muy violentas y traumáticas, ya que suelen implicar un gran número de soldados provistos de armas, bombas de ruido, gases lacrimógenos y perros. En otras palabras, pretenden ser muy intimidatorias. Según testigos y víctimas, es frecuente la destrucción de muebles y bienes, palizas e insultos, etc. Los niños y los ancianos no se salvan de ser testigos de esta violencia y a veces incluso la padecen en sus propias carnes. Muchos de nuestros pacientes son niños que han sido testigos de estas incursiones y han visto a los soldados maltratar a los miembros de su familia. Muchas veces, después de una paliza, sus padres o hermanos han sido arrestados por los soldados. Este tipo de experiencias a menudo originan traumas, especialmente en los niños, y son muy difíciles de gestionar sin apoyo psicológico.

¿A qué retos se enfrenta MSF en los Territorios Palestinos Ocupados?

El trabajo de MSF en los Territorios Palestinos Ocupados es muy desafiante debido a la complejidad del contexto. MSF lucha para mantener una postura de absoluta neutralidad e independencia de todas las partes en el conflicto. No se trata solo de Israel contra los palestinos, sino también de violencia entre las diferentes facciones palestinas y todas las consecuencias de la violencia producida por el conflicto a largo plazo, como la falta de acceso a la educación, al empleo, a los servicios de salud, etc. Todo esto al final también genera mucha violencia, violencia social. En este contexto, los equipos de MSF intentan prestar un muy necesario apoyo psicológico a las personas afectadas, siempre en base a los principios que rigen la acción humanitaria de independencia, imparcialidad y neutralidad, y centrándose en las personas y no en cuestiones políticas.

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