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22.02.2012

Myanmar: el tratamiento de pacientes con VIH/sida y tuberculosis debe ampliarse con urgencia

Según un informe publicado hoy por Médicos Sin Fronteras (MSF), esta necesidad es acuciante: 85.000 personas con VIH que necesitan terapia antirretroviral para seguir con vida no tienen acceso a la misma. De igual modo, de las 9.300 personas que contraen cada año tuberculosis multirresistente a los medicamentos, poco más de 300 reciben tratamiento.

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La organización médico-humanitaria es el mayor proveedor de tratamiento del VIH en el país asiático[1]. En su informe Lives in the balance, MSF hace un llamamiento a los donantes internacionales para que aporten fondos y apoyo a Myanmar, un país en el que la distancia entre las necesidades de las personas con VIH y tuberculosis (TB) y su acceso a tratamiento es abismal.

Especialmente preocupante es el devastador efecto que la cancelación de la Ronda 11 de financiación del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria tendrá sobre los esfuerzos para proporcionar tratamiento a personas con VIH y TB en Myanmar. La cancelación de esta Ronda supone que no se dispondrá de los fondos previstos para ampliar el tratamiento del VIH o la TB (ni sus formas resistentes a los medicamentos) hasta el año 2014.

“Los financiadores han vuelto a darle la espalda a las personas con VIH y TB en Myanmar”, afirma Peter Paul de Groote, coordinador general de MSF en Myanmar. “En MSF nos enfrentamos a diario con las trágicas consecuencias de estas decisiones: personas gravemente enfermas y muertes innecesarias”.

Progresos en VIH, interrumpidos
Cada año mueren entre 15.000 y 20.000 personas VIH-positivas en Myanmar por falta de acceso a terapia antirretroviral (ARV). En los últimos años, se habían producido avances: en 2008, apenas 15.000 personas con VIH/sida recibían tratamiento, una tasa de cobertura del 20% de los pacientes que lo necesitan con urgencia; aquel año murieron 25.000 personas. Para finales de 2010, gracias a los fondos procedentes de la Ronda 9 del Fondo Mundial, a los esfuerzos del Ministerio de Salud del país y a los de las organizaciones no gubernamentales que trabajan en Myanmar, la terapia ya llegaba a 30.000 personas.

Para 2018, se esperaba que los fondos procedentes de la Ronda 11 hubieran permitido poner en tratamiento a 46.500 pacientes más (entre ellos 3.500 niños), lo que supondría un 80% de tasa de cobertura. Pero al cancelarse la Ronda, estos planes han tenido que interrumpirse. Ahora, sin este incremento de fondos, los médicos seguirán viéndose obligados a hacer elecciones imposibles sobre quién puede recibir tratamiento y quién no.

“Sin una mayor disponibilidad de tratamiento, el VIH y la TB seguirán propagándose de forma descontrolada en muchas zonas. Ahora es el momento de tratarlas”, declara el Dr. Khin Nyein Chan de MSF. “Aquí tenemos la oportunidad de hacerlo; las tasas de prevalencia del VIH en Myanmar son relativamente bajas. Es la falta de acceso a tratamiento lo que convierte a esta enfermedad en una de las epidemias más importantes de Asia”.

Planes para la TB, suspendidos 
Los pacientes con VIH suelen llegar a los centros de tratamiento en un estadio muy avanzado y coinfectados con otras enfermedades, como la tuberculosis. En Myanmar, la prevalencia de la tuberculosis triplica la media mundial, situando al país entre los 27 con mayores tasas de la forma multirresistente de la enfermedad (MDR-TB) en el mundo. La MDR-TB, al igual que la TB no resistente, se transmite por el aire, pero es mucho más compleja y larga de tratar[2]. Como ocurre con la TB no resistente, personas en buen estado de salud pueden infectarse fácilmente con cepas multirresistentes.

En 2010, solo 192 casos de MDR-TB fueron diagnosticados, tratados y atendidos debidamente. La financiación prevista en la Ronda 11 del Fondo Mundial pretendía cubrir nuevas áreas geográficas afectadas por MDR-TB, abriendo centros de tratamiento en todas las regiones del país con el fin de alcanzar a 10.000 pacientes con MDR-TB en cinco años. Pero, de nuevo, la cancelación de la Ronda congelará estos planes.

“Simples matemáticas. Si ampliamos el tratamiento del VIH y la TB sin demora, impediremos que estas enfermedades sigan transmitiéndose, y conseguiremos salvar vidas y ahorrar dinero. Menos personas infectadas es igual a menos pérdida de vidas y menos personas necesitadas de tratamiento”, concluye de Groote. “Es pues fundamental que los financiadores ayuden a Mynamar a asegurar que más pacientes en todo el país puedan recibir tratamiento para el VIH y la MDR-TB”.

Un momento decisivo
Myanmar, el país menos desarrollado del sureste asiático, es uno de los que menos Ayuda Oficial al Desarrollo recibe en el mundo. Las recientes reformas políticas en Myanmar han generado un mayor compromiso internacional con el país: existe por tanto la oportunidad de situar el acceso a tratamiento para personas con VIH y TB a la cabeza de la lista de prioridades de los donantes.

El sistema nacional de salud de Myanmar está infradotado. Aunque se están haciendo alentadores esfuerzos para aumentar el presupuesto de sanidad –MSF anima a que así siga siendo–, pasarán muchos años antes de que el país cuente con un sistema de atención de salud integral plenamente operativo.

“Deseo que todos los pacientes en Myanmar tengan acceso a tratamiento. Quiero que la gente sobreviva gracias a él, igual que nosotros”, declara Zaw Zaw, una paciente de MSF de 30 años, cuyo marido e hijo más pequeño también son seropositivos y reciben tratamiento con ella en una clínica de la organización.

Sin duda este es un momento decisivo para Myanmar: el Fondo Mundial cierra sus fuentes de financiación al tiempo que las reformas políticas en el país alientan un mayor compromiso internacional. Ahora es cuando los donantes tienen la ocasión y la responsabilidad de ayudar a acortar la enorme distancia entre las necesidades y el acceso al tratamiento para las personas con VIH y TB en Myanmar.

[1] MSF ofrece tratamiento ARV a más de 23.000 pacientes con VIH en Myanmar. La lista de espera para recibir tratamiento en nuestras clínicas es de 6.000 personas más en 2012.

[2] El curso de tratamiento de un paciente con MDR-TB es de dos años, en relación a los 6 meses necesarios para tratar la TB no resistente. Las personas con MDR-TB tienen que tomar a diario una mayor combinación de medicamentos con importantes efectos secundarios.

Leer Lives in the Balance (informe en inglés)

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