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27.09.2005

Níger: "La crisis está lejos de solucionarse"

En Níger, el número de niños con desnutrición severa en los centros de nutrición terapéutica que tiene MSF en el país continúa siendo altísimo. Thierry Allafort-Duverger, Responsable de la Unidad de Emergencia, explica por qué la crisis nutricional en el país está lejos de acabarse.

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¿Cuál es la última hora de la crisis nutricional en Níger?

Desde que empezó 2005, 30.000 niños con desnutrición severa han pasado por nuestros centros de nutrición terapéutica y esperamos llegar a tratar 50.000 antes de que termine el año. El número de admisiones en nuestros centros en Maradi y Zinder permanece con los niveles muy altos. En la región de Maradi, en la segunda semana de septiembre, hubo un pico de más de 2.000 admisiones de niños con desnutrición severa.

Desde abril de 2005, MSF ha hecho un llamamiento para aumentar la libre distribución de alimentos. ¿Cuál es la situación actual en referencia al acceso a alimentos de la población de Níger?

Hasta julio, nosotros cuestionamos continuamente la decisión que había tomado el gobierno nigerino y otros agentes de responder a la crisis vendiendo comida y no distribuyéndola de manera gratuita. Desde mediados de julio, se incrementó la cobertura –que fue lenta, pero de todas maneras efectiva– gracias a un esfuerzo de la ayuda internacional. Sin embargo, la distribución de alimentos organizada por el Programa Mundial de Alimentos (PAM) se hizo en función de los niveles de cosecha, sin tener en cuenta el grado de nutrición de la población afectada. De esta manera, no se han llegado a cubrir las necesidades más importantes.

Tal y como están las cosas, el gobierno de Níger, con el apoyo del PAM, ha anunciado que las distribuciones de alimentos finalizarán a principios de octubre –dos semanas después de que haya comenzado la cosecha– para no desestabilizar el mercado. Es cierto que una inyección desde fuera (con la ayuda de alimentos) puede dificultar la venta de las cosechas y puede provocar un efecto negativo en los recursos de los agricultores nigerinos. Sin embargo, como el Secretario General de la Naciones Unidas, Kofi Annan, remarcó en el Financial Times después de visitar el país el 23 de agosto: “Cuando es demasiado tarde para la prevención, porque la crisis ya ha estallado, la ayuda de emergencia para salvar vidas no puede estar subordinada a un futuro objetivo de auto-suficiencia”

Todavía estamos haciendo frente a la situación de emergencia y por tanto agradecemos cualquier esfuerzo para proporcionar ayuda a las familias con dificultades y prevenir que sus hijos caigan víctimas de la desnutrición. Dicho esto, nosotros insistimos en que la distribución tiene que redirigirse hacia las áreas donde las familias sufren una desnutrición más acusada. De hecho, los equipos de MSF van a distribuir una parte de la ayuda de UNICEF a los pueblos más afectados en el sur de Zinder, lo que es una buena noticia.

¿Es la escasez de alimentos la única causa de la desnutrición?

Desde principios de este año, los equipos de MSF han notado una aumento desmesurado en las admisiones de niños con desnutrición severa, es decir, niños que corren el peligro de morir. El número de afectados este año triplica al año pasado. Es entonces, cuando empezamos a admitir a estos niños, cuando descubrimos la extensión de la escasez de comida en Níger. Sin embargo, esta escasez no esta ligada a la falta de producción de alimentos, sino a la distribución. De hecho, hemos notado que la mayoría de niños que son admitidos en nuestros centros vienen de las regiones del Sur, que está considerada como la zona del cereal en Níger, y por tanto, los que en teoría deberían ser los menos afectados con la bajada de la cosecha.

El problema es que las familias más pobres son las más afectadas, porque no tienen forma de pagar la comida y tampoco los cuidados médicos que sus hijos necesitan. Es decir, no están en posición de poder asumir la subida de los precios provocada por la liberalización y la especulación.

La realidad es que el problema no es debido tanto a la producción, sino a la existencia de pobreza en ciertos sectores de la población. Ignorar esta realidad es semejante a condenar a muchas familias.

¿Qué se puede hacer ante una situación que normalmente se presenta como inevitable?

MSF está trabajando en Níger desde 2001, y desde entonces hemos comprobado que las zonas que padecen una desnutrición endémica son cada vez más extensas, con picos epidémicos anuales con diferente intensidad. Al menor problema –ya sea por un descenso de la cosecha o un incremento de precios– se dispara de forma dramática el número de niños que caen víctimas de la desnutrición severa. Sin embargo, hasta ahora no se ha hecho casi nada para combatir esta situación o para solucionar los picos epidémicos de la emergencia. Como resultado miles de niños mueren cada año.

Por otra parte, la actual crisis nos ha dado la oportunidad de volver a centrar el problema de la desnutrición en las agencias internacionales. El gobierno, UNICEF y otras organizaciones han intervenido durante el curso de la crisis nutricional y se ha trabajado de forma conjunta para crear un sistema permanente para el tratamiento de la desnutrición severa. Hasta la fecha, MSF ha tratado a más de 30.000 niños y ha demostrado que esta sistema es posible. Pero nuestra acción sola no es suficiente para afrontar un problema que afecta a cientos de miles de niños cada año. Hasta que las familias afectadas no tenga forma de pagar los cuidados médicos y los alimentos específicos que necesitan los niños pequeños, las provisión alimentaría debería hacerse de forma gratuita a través del sistema de salud de Níger.

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