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15.09.2021

Finalizamos nuestras actividades en Gwoza y Pulka, en el noreste de Nigeria

Las amenazas recibidas ponen en peligro las vidas de nuestro personal y de nuestros pacientes: su derecho a seguridad y a prestar y recibir servicios médicos y sanitarios debe ser una prioridad, a pesar de que esta decisión tendrá consecuencias devastadoras para cientos de miles de personas que se quedarán sin asistencia médico-humanitaria.

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Comenzamos a trabajar en Borno en 2014 y hemos estado presentes ininterrumpidamente en dicho estado desde 2016. Nuestros cinco hospitales ofrecieron tratamiento pediátrico especializado y de desnutrición, campañas masivas contra la malaria estacional, servicios de maternidad, salud mental, cirugías y tratamiento para supervivientes de violencia sexual y de género.

Ahsan H. Abbasi, nuestro coordinador general en Nigeria, explica los motivos que nos llevaron a finalizar nuestras sus actividades en Gwoza y Pulka en agosto de 2021.

 

Trabajador social de MSF en el campo de personas desplazadas de Pulka, Nigeria.

¿Por qué comenzó MSF sus actividades en Borno?

El noreste de Nigeria lleva más de una década de conflicto armado, que ha exacerbado los problemas ya existentes como la desnutrición estacional, el sarampión y la malaria. También ha tenido un enorme impacto en la capacidad de la población para satisfacer sus necesidades básicas. Según la OIM, en Borno se encuentra más del 70% de la población desplazada de Nigeria, con 1,5 millones de personas desplazadas en el estado.

Algunas personas desplazadas han huido a otros pueblos, estados o incluso a países vecinos como Camerún, Chad y Níger. Además, hay personas se han visto desplazadas hasta siete veces. Como consecuencia de estos desplazamientos, con frecuencia reiterados, muchas personas no han podido acceder a la asistencia sanitaria que tanto necesitan.  En 2020, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU estimaba que dos millones de personas viven en zonas controladas por grupos armados en el noreste de Nigeria sin ningún tipo de acceso a ayuda humanitaria.

Las condiciones en las que viven las personas desplazadas siguen siendo precarias, a pesar de que muchas han permanecido desplazadas durante meses o incluso años. MSF comenzamos nuestras actividades en Borno en 2014 y ha estado presente ininterrumpidamente en el estado desde 2016. Allí ofrece atención médica primaria y secundaria en los casos en que es posible identificar las necesidades sanitarias y a la población más vulnerable.

 

Una mujer cuida de su hijo en el hospital de Gwoza, gestionado por MSF.

¿Qué motivó el cierre de las actividades en Gwoza y Pulka?

MSF hemos decidido poner fin a nuestras actividades de atención sanitaria en Gwoza y Pulka, en el estado de Borno, debido a los cambios que se han producido en materia de seguridad en la zona y a la acumulación de amenazas recibidas por el personal de ayuda humanitaria.

En los últimos meses, los combates en la zona han provocado cambios entre los grupos armados no estatales que controlan la zona, y un grupo armado no estatal mucho más hostil está ampliando su influencia en el noreste y más allá. Además, tras las declaraciones del grupo realizadas en agosto de 2020, quedó claro que las ONG internacionales eran un objetivo legítimo, por lo que muchas organizaciones humanitarias han comenzado a reducir gradualmente la presencia de personal internacional fuera de Maiduguri. MSF hemos sido la única ONG internacional con presencia permanente de personal internacional en Pulka y Gwoza en los últimos cinco años.

Las amenazas contra el personal de ayuda humanitaria socavan el nivel de seguridad que necesitamos para trabajar de manera segura en Gwoza y Pulka. Sobre la base del análisis de la coyuntura que hemos realizado, es limitada nuestra capacidad para mitigar este alto nivel de inseguridad.

Esta situación pone en peligro las vidas de nuestro personal y de nuestros pacientes, cuando su derecho a seguridad debe ser una prioridad, al igual que su derecho a prestar y recibir, respectivamente, servicios médicos/sanitarios en un entorno seguro. No ha sido nada fácil tomar la decisión de retirarnos de Gwoza y Pulka. Sabemos que las consecuencias de esta decisión serán devastadoras para cientos de miles de personas, que dejarán de recibir ayuda humanitaria y servicios sanitarios. Sin embargo, tenemos que lograr un equilibrio con riesgos aceptables para nuestro personal. Desde de agosto de 2021, ya hemos dejado de tener presencia en Gwoza y Pulka.

No obstante, si la situación cambia, volveremos a evaluar la seguridad en el territorio y la viabilidad de retomar las operaciones. MSF también continuaremos ofreciendo acceso a atención sanitaria a la población en otras zonas del estado de Borno, como en Maiduguri y en la localidad de Ngala. Nuestra misión social de salvar vidas se mantiene sin cambios.

 

Mapa de proyectos de MSF en el noroeste de Nigeria.

¿Cuáles son las actividades médicas de MSF en la zona?

MSF hemos estado gestionando cinco hospitales que ofrecen tratamiento pediátrico especializado, tratamiento de la desnutrición y la malaria, asistencia por maternidad, tratamiento de salud mental, cirugía y tratamiento para supervivientes de violencia sexual y de género. MSF también hemos llevado a cabo campañas en masa de prevención de la malaria estacional durante el pico de la estación de lluvias.

Nuestros equipos han sido testigos de la inseguridad alimentaria, de los suministros básicos extremadamente limitados, incluidos los artículos de primera necesidad como mantas y jabón. El agua también es un problema importante para muchas personas desplazadas, tanto por su limitado suministro como por su mala calidad. En Maiduguri, nos encargamos de un hospital pediátrico con 80 camas en el distrito de Gwange y de un centro de nutrición con 200 camas en el barrio de Kushari. MSF también trabajamos en otras localidades del estado de Borno, luchando contra la malaria, la desnutrición, la fiebre tifoidea y la diarrea, así como ofreciendo apoyo en materia de agua y saneamiento.

En Pulka, estábamos a cargo de un hospital con 97 camas que ofrecía atención sanitaria general y especializada gratuita a todos los residentes, incluidas las personas desplazadas. En 2020, unas 58.000 personas recibieron tratamiento en el servicio ambulatorio del hospital. Nuestros equipos también ayudaron a mejorar el acceso al agua potable.

En Gwoza, nuestro equipo colaboró en la administración de la terapia estacional contra la malaria (quimioprofilaxis estacional contra la malaria) a más de 12.000 niños y niñas en 2020. También ayudamos a mujeres a dar a luz y asistimos en el alumbramiento de 2.357 bebés, realizamos 54 cesáreas y tratamos a 175 pacientes afectados por sarampión, entre otras dolencias.

Abordamos emergencias como brotes y desplazamientos internos, y realizó evaluaciones sanitarias que incluyeron despistajes en masa con uso del MUAC, y programas de divulgación sanitaria con clínicas móviles.