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30.09.2022

La crisis de desnutrición en el noroeste de Nigeria es catastrófica

No hay financiación y pocas organizaciones pueden responder a la crisis en un área donde miles de niños y niñas están gravemente enfermos. Desde enero, hemos tratado a casi 100.000 niños y niñas con desnutrición grave en 34 centros ambulatorios y hemos hospitalizado a alrededor de 17.000.

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La crisis nutricional en el noroeste de Nigeria continúa a niveles catastróficos. Ante esta situación, hacemos un llamamiento a la comunidad humanitaria para que responda a las necesidades urgentes de la población de la región, y para que el noroeste de Nigeria se incluya en el plan de respuesta humanitaria de la ONU, permitiendo una respuesta más amplia y sostenida.

Desde principios de 2022, nuestros equipos han visto un número extremadamente alto de niños y niñas con desnutrición en los programas que llevamos a cabo en cinco estados del noroeste de Nigeria. Múltiples factores han contribuido al fuerte aumento de la desnutrición este año.

“Con el aumento de la inseguridad, el cambio climático y la inflación global de los precios de los alimentos en un mundo post-pandémico, solo podemos imaginar que esta crisis empeore”, afirma el Dr. Simba Tirima, nuestro representante en Nigeria. “Las autoridades nigerianas necesitan apoyo para hacer frente a una crisis de esta magnitud. Esto debe incluir una financiación humanitaria de emergencia para que las organizaciones puedan actuar de inmediato y un compromiso para incluir el noroeste de Nigeria en el plan de respuesta humanitaria de la ONU para 2023”.

Desde enero, nuestros equipos -que trabajan en colaboración con las autoridades sanitarias de Nigeria- han tratado a casi 100.000 niños y niñas con desnutrición grave en 34 centros ambulatorios y han hospitalizado alrededor de 17.000 en 10 centros en los estados de Kano, Zamfara, Katsina, Sokoto y Kebbi.

En el estado de Zamfara, una de las zonas más afectadas por la violencia y las bandas de delincuentes, registramos un aumento del 64% en el número de niños con desnutrición grave tratados en centros nutricionales ambulatorios de enero a agosto, en comparación con el mismo período de 2021.

Encuestas nutricionales llevadas a cabo por MSF también revelan la gravedad de la crisis en zonas menos afectadas por la violencia y la inseguridad: en el área de Mashi, en el estado de Katsina, MSF registró una tasa de desnutrición grave global del 27,4% y una tasa de desnutrición aguda severa del 7,1% en junio, a pesar de que la comunidad ha estado relativamente a salvo de la violencia y el desplazamiento forzado. Estas tasas indican una emergencia crítica.

El actual plan de respuesta humanitaria de la ONU se centra en la situación crítica en el noreste de Nigeria y excluye el noroeste. A diferencia de MSF, cuyos recursos son en su mayoría privados, muchas organizaciones no pueden responder a las necesidades agudas en el noroeste porque su financiación depende de este plan.

"La ONU, los donantes y otros actores son cada vez más conscientes de la magnitud de la crisis en el noroeste, pero ahora es necesario ir más allá de las discusiones”, afirma Froukje Pelsma, nuestra coordinadora general en Nigeria. “Es esencial que el noroeste se incluya en el próximo plan de respuesta humanitaria de Nigeria para 2023, porque esto juega un papel clave en la movilización de los recursos para salvar vidas”.