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25.02.2011

“Nuestra experiencia en Latinoamérica demuestra que es posible tratar el Chagas y curar a los infectados”

El gran Chaco, que se extiende por Paraguay, Argentina y Bolivia, es una región altamente endémica del mal de Chagas. A finales de 2010, en el departamento de Boquerón del Chaco paraguayo, MSF empezó a trabajar en un proyecto de Chagas en colaboración con el Ministerio de Salud. Además de integrar el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad en los centros de salud, MSF visita comunidades aisladas y colegios para atender a quienes no pueden acceder a las clínicas. Andrea Marchiol, ex coordinadora general en Paraguay, nos cuenta el porqué de este proyecto tras regresar del país.

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¿Por qué decidió MSF trabajar en Chagas en Paraguay?

Porque la enfermedad de Chagas en Paraguay es una enfermedad endémica, con alta seroprevalencia y que necesita ser atendida de forma integral. Paraguay ha avanzado en su lucha contra el vector, la vinchuca, que transmite la enfermedad, pero aún tiene una deuda con la atención a las personas infectadas.

La elección de intervenir en el Chaco paraguayo también se ampara en criterios humanitarios: la falta de acceso a la salud y la atención a grupos vulnerables, como son las poblaciones indígenas de esta región. Paraguay es un país que se ha desarrollado de manera desigual y asimétrica, con una región oriental donde vive la mayor parte de la población y donde los servicios sociales y generales están presentes, y una región occidental, el Chaco, donde hay un ostensible abandono histórico, con difícil acceso a los servicios generales y sociales, donde las poblaciones son vulnerables y están desatendidas.

 

¿A qué tipo de población estamos atendiendo?

Las poblaciones afectadas por la enfermedad de Chagas generalmente son personas que viven en zonas rurales y en la pobreza, en viviendas precarias e insalubres, y con mucha dificultad para recibir atención de salud.  En el Chaco paraguayo vive el 3% de la población del país y la mitad son pueblos indígenas. Estas poblaciones están aisladas y son las más vulnerables. Pero como principio básico de nuestra organización, el proyecto atiende a todas las personas que viven en el departamento de Boquerón.

Sus necesidades son múltiples: a nivel sanitario, de educación, tenencia de la tierra, vivienda, derechos sociales, etc. Nosotros, como organización médica, evaluamos permanentemente los problemas de salud, más allá del Chagas. Estamos permanentemente abiertos para intervenir en situaciones emergentes dentro de la propia región y del país.

 

¿Qué aporta MSF en la lucha contra el Chagas en Paraguay?

El Chagas es demasiado complejo y se debe combatir con diferentes componentes para poder dar una respuesta a la problemática de salud que supone. La atención integral implica un abordaje tanto preventivo como médico.

En la prevención se utiliza la estrategia de participación comunitaria y apoyamos la intervención del programa nacional de Chagas para el control vectorial, o sea, liberar las viviendas de vinchucas. También en lo preventivo se trabaja en la seguridad de las transfusiones sanguíneas y la detección de la infección en mujeres embarazadas.

El diagnóstico y el tratamiento es el valor añadido que tienen los proyectos de Chagas de MSF. Decimos que tratar es un imperativo ético y, además, es posible. Con nuestra experiencia de casi 12 años en Latinoamérica, hemos demostrado que tratar es posible para curar a los infectados y para frenar las complicaciones médicas que se producen con el desarrollo de la enfermedad.

También desarrollamos un trabajo de sensibilización para contribuir a mejorar la atención y la lucha contra la enfermedad con mejores métodos diagnósticos, mejores tratamientos, y la posibilidad de desarrollar pruebas para comprobar la curación tras el tratamiento. Asimismo, trabajamos para implicar a las autoridades sanitarias en la lucha integral contra la enfermedad, garantizando el diagnostico y tratamiento de las poblaciones que viven en zonas endémicas.

 

¿Cuáles son los retos a los que nos enfrentamos en el país?

Como hablamos al principio, una intervención de Chagas tiene indefectiblemente un componente que busca producir cambios, además por supuesto de dar asistencia a los enfermos. Conseguir transformaciones en el país y la región en términos de enfermedad de Chagas quiere decir: que los ministerios dediquen recursos para su asistencia integral; que los médicos estén capacitados para diagnosticar y tratar la enfermedad en zonas endémicas; que el trabajo de atención médica se vincule al trabajo preventivo de control vectorial; que los medicamentos estén disponibles; que se investigue para mejorar los tratamientos actuales disponibles; que se pueda disponer de métodos diagnósticos sencillos, rápidos y  simples y, además, que podamos contar con una prueba de laboratorio que certifique la cura.

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