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29.03.2006

Nuevas estrategias para asegurar la adherencia de niños al tratamiento de TB

Gabriela Adao es enfermera y trabajó en el Island Hospital, en Monrovia, Liberia. Su trabajo: gestionar herramientas para asegurar la adherencia de los pacientes con tuberculosis (TB) a la medicación y organizar servicios de asesoramiento a los padres y cuidadores a cargo de niños con TB.

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¿Qué significa una adherencia adecuada y por qué es tan importante para el tratamiento de la tuberculosis?
La adherencia consiste en cumplir estrictamente con las dosis específicas de los medicamentos que hay que tomar. En la práctica, significa que debe tomarse la medicación cuando toca y durante todo el periodo de tratamiento.
Una mala adhesión contribuye a la ineficacia del tratamiento y a la posible muerte del paciente, o al desarrollo de resistencias a los medicamentos que necesita. Como no existen demasiados tratamientos contra la TB, ésta es una cuestión que debemos cuidar especialmente. El desafío adicional es que el tratamiento es bastante engorroso y debe tomarse de seis a ocho meses.

¿Cuáles son las principales herramientas para asegurar que las personas se adhieren al tratamiento? ¿Es fácil aplicarlas en los contextos en los que trabaja MSF?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el tratamiento de observación directa a corto plazo (DOTS, por sus siglas en inglés). Esto significa que los pacientes tienen que tomar su medicación diaria bajo la supervisión de un profesional de la salud o un familiar o miembro de la comunidad especialmente formado para ello. Pero en gran parte de los contextos en los que trabaja MSF, acceder a diario a un centro de salud adecuado resulta muy difícil debido a conflictos armados, a una red viaria deficiente o simplemente al deterioro del sistema sanitario. Por lo que en la práctica, la supervisión diaria continúa siendo una utopía. Éste es el motivo por el cual MSF está intentando que el paciente sea quien se responsabilice de su propio tratamiento.

En Monrovia, Liberia, ¿cuáles eran los principales obstáculos a la adherencia de los niños al tratamiento?
En primer lugar, es importante recordar que, en el caso de los niños, es su cuidador –generalmente la madre– quien se encarga de administrar adecuadamente el tratamiento. En el Island Hospital, la principal amenaza a la adherencia era la falta de dinero para pagar el transporte y poder así acudir al hospital con la regularidad requerida. Asimismo, todavía existe un enorme estigma entorno a la TB y muchos pacientes se niegan a admitir que su hijo esté infectado. Esto dificulta hablar de la cuestión con los cuidadores.
Las madres o los cuidadores a veces también están enfermos y por lo tanto no les resulta fácil ocuparse del tratamiento de los niños. Por otra parte, la mayoría de las madres tienen más de un hijo, así que deben buscar a alguien que se ocupe de sus otros hijos mientras tanto.

¿Cómo lograsteis incrementar la adherencia de los niños al tratamiento en el Island Hospital?
La columna vertebral de nuestra estrategia es asegurarnos de que los cuidadores toman las riendas del proceso de tratamiento, que hay alguien que se ocupa del tratamiento del niño. Esto lo conseguimos informándoles y educándoles antes y durante todo el proceso. Creemos que haciendo que asuman la responsabilidad del tratamiento es la única forma de lograr que éste se complete sin necesidad de supervisión médica constante. Los miembros del personal sanitario en el Island Hospital no se ocupan de la supervisión, sino que a través de sesiones de asesoramiento regulares, hacen que los propios cuidadores sean quienes decidan la mejor forma de seguir el tratamiento.

¿Cómo funcionan las sesiones de tratamiento en la práctica?
Antes de empezar a tratar al niño –a veces incluso antes de estar seguros de que el niño padece TB– realizamos la primera sesión de asesoramiento con el cuidador. La primera tarea consiste en explicar qué es la TB y cómo enfermó el niño. Al mismo tiempo, los asesores siempre intentan conocer cómo ven y entienden la enfermedad los pacientes. Esto llevará a decidir cuál es la mejor forma de asegurarse que los niños toman su medicación diaria durante todo el periodo de tratamiento. El niño entonces pasa dos semanas en el hospital con el cuidador que estará presente durante las primeras sesiones de toma de la medicación y recibirá más formación sobre cómo administrar el tratamiento. Los dos meses siguientes constituyen la “fase intensiva” durante la cual la madre tendrá que acudir al hospital con bastante frecuencia para recoger la medicación necesaria. Cada vez que acude al hospital, un asesor hablará con ella para ver los problemas que pueda tener y poder mejorar las cosas.
Durante la fase inicial y durante el resto del periodo de tratamiento, las sesiones individuales permiten a las madres hablar de los muchos problemas del día a día: problemas sociales, económicos, familiares, etc. No estamos ahí para resolver esos problemas o para darles dinero, pero la idea es sentarnos con las madres sabiendo que esos problemas pueden traducirse en una mala adhesión al tratamiento. Entonces, tendiendo en cuenta cada situación, intentamos pensar en la mejor forma de cumplir el tratamiento.

¿Y tiene éxito este enfoque basado en el asesoramiento?
Estoy realmente sorprendida con los resultados del enfoque. Aunque son muchos los problemas sociales y económicos a los que tienen que hacer frente, estas personas se sienten cómodas con este enfoque y realmente administran la medicación de forma adecuada.
Lo más positivo es la relación basada en la confianza que se desarrolla entre los cuidadores y los asesores. Resulta crucial para los padres –generalmente las madres– poder hablar acerca de sus vidas y de los problemas que les supone el tratamiento de sus hijos. Esta comunicación y este apoyo constituyen el núcleo de la estrategia y permiten a nuestros asesores encontrar la mejor forma para que los niños se adhieran al tratamiento.
Otra cuestión importante es que cuando las madres ven que la salud de sus hijos mejora, se dan cuenta de que el tratamiento funciona y la respuesta positiva que obtienen en las sesiones de asesoramiento les anima a continuar.

¿Cuántos niños están sometidos a tratamiento contra la tuberculosis actualmente en el Island Hospital y cuáles son las perspectivas de futuro?
A principios de marzo de 2006, había cerca de un centenar de niños sometidos a tratamiento, y ahora que el programa se ha estabilizado, esperamos añadir de 20 a 25 niños cada mes. Esperamos que su número aumente porque hemos mejorado la calidad de los exámenes de detección, hemos reforzado el sistema de referencia y hemos ampliado las formaciones sobre TB entre el personal de salud liberiano.
Pienso que el Island Hospital será el lugar de Monrovia al que el personal de salud de todas las estructuras sanitarias referirá a los niños sospechosos de padecer TB.
En Liberia, como en muchos otros países en desarrollo, la política nacional de lucha contra la TB se centra en los adultos porque ellos son quienes mayoritariamente propagan la infección. El hecho que no exista una política específica para el tratamiento pediátrico multiplica la importancia de los proyectos como el del Island Hospital, porque va dirigido a un grupo de población no incluida en la política nacional.

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