Back to top
23.03.2010

"Ofrecer a los pacientes coinfectados un tratamiento rápido es esencial para ayudarles a vivir una vida más sana y más larga"

La Dra. Laura Triviño-Durán trabaja en el programa de Tuberculosis de MSF para el Programa de VIH/sida de MSF en Lesoto

-A A +A

Las probabilidades de supervivencia de esta población son escasas debido a las altas tasas de tuberculosis (TB), VIH, y coinfección VIH/TB, lo que constituye una gran carga para un país donde la prevalencia del VIH es la tercera más alta del mundo (después de Swaziland y Botswana, pero más pobre que estos dos países), y una tasa de incidencia de TB que ocupa el cuarto lugar en el mundo con 637/100.000 casos al año. Cada año mueren aproximadamente 18.000 personas (sobre un 1% de la población) de complicaciones asociadas al sida, incluyendo la TB y la TB multirresistente a los medicamentos (MDR-TB por sus siglas en inglés) y la tasa de coinfección VIH/TB alcanza un 90%.

Desde su base en Morija, Laura trabaja principalmente en el Scott Hospital y en las 14 clínicas de sus alrededores,   que cubren una población de unas 200.000 personas entre las que se calcula pueda haber unas 35.000 con VIH/sida. En España, Laura es médico generalista. Antes de trabajar en Lesoto, trabajó con MSF en Uganda y en Zambia. 

¿Cuáles son los principales retos a la hora de tratar la TB en Lesoto?

La infección de TB constituye un gran problema en Lesoto, un país con una incidencia de TB que ocupa el cuarto lugar del mundo. Estamos hablando de un gran número de personas diagnosticadas con TB en un país donde el número de infecciones por VIH también sigue aumentando. Más del 23,2% de la población es VIH positiva, y hasta el 90% de los pacientes con TB están coinfectados con VIH. Nos preocupa a todos, porque los pacientes coinfectados con TB/VIH son más difíciles de tratar y su pronóstico es peor. Diagnosticar la TB, especialmente en pacientes coinfectados, constituye otro reto porque la mayoría de ellos dan negativo al análisis de esputos habitual, lo que significa que necesitamos una herramienta de diagnóstico   a parte como radiografías para diagnosticarlos adecuadamente. Las pruebas adicionales son demasiado caras para nuestros pacientes, que ni siquiera tienen dinero para costearse el transporte al hospital. Los pacientes que tratamos a menudo tienen que caminar por senderos entre montañas, a veces durante cuatro horas o más. Todos estos factores son barreras para la obtención de un tratamiento rápido. Esto demuestra que necesitamos herramientas de diagnóstico más cerca de los pacientes, lo que a su vez mejoraría la detección temprana de la TB y agilizaría la administración del tratamiento adecuado. Ofrecer a los pacientes coinfectados un tratamiento rápido es esencial para ayudarles a vivir una vida más sana y más larga. 

¿Qué aspectos de este programa de TB pueden repetirse con éxito en otros entornos rurales y con recursos limitados?

El hecho que este programa ofrezca tratamiento del VIH y la TB totalmente integrado, que éste sea administrado por las enfermeras y cuente con el apoyo comunitario lo ha convertido en todo un éxito. Tenemos un servicio integrado donde los pacientes visitan la misma clínica el mismo día y reciben tratamiento para la TB y el VIH de manos de la misma enfermera. Esto significa mucho para nuestros pacientes ya que para ellos llegar a las clínicas ya supone todo un esfuerzo. Mejora la adherencia de los pacientes al tratamiento y clínicamente es la forma más adecuada de atender a los pacientes coinfectados durante las interacciones de medicamentos y otras infecciones oportunistas que puedan ocurrir durante este tratamiento dual. También nos hemos dado cuenta de que los pacientes diagnosticados con TB primero y que ya se adhieren al tratamiento de la TB, encuentran más fácil empezar la terapia antirretroviral (TAR) porque ya están acostumbrados a tomar medicación de forma regular. Este modelo de atención es reproducible si se forma a las enfermeras para que puedan diagnosticar, recetar y dispensar la terapia antirretroviral y antituberculosa. 

Durante los últimos 8 meses que has pasado en Lesoto, ¿hay algún paciente que recordarás siempre? 

Hay historias felices y otras tristes de pacientes que he tratado como médico aquí en Lesoto. Muchos mueren antes de recibir tratamiento para el VIH/sida o la TB, y otros pocos mueren durante el mismo, pero yo recuerdo especialmente a un niño que siempre sonríe. Nunca olvidaré a uno de mis pacientes infantiles, Napho, que ahora tiene 5 años. Cuando le conocí estaba muy enfermo y no podía caminar porque su rodilla estaba muy hinchada. Su madre murió unas semanas más tarde. A Napho le diagnosticamos TB extrapulmonar en los nódulos linfáticos y después de ocho semanas sometido a tratamiento contra la tuberculosis empezamos a administrarle TAR. Ahora está muy bien, ha recuperado peso, su recuento de linfocitos CD4 ha aumentado (un signo de que su sistema inmunológico mejora) y casi ha completado el tratamiento contra la tuberculosis sin grandes complicaciones. 

Comentarios